
Es navidad, el tranvía sale puntual de Bernabé Soriano, el vagón se agita, un viento típico de Jaén balancea los vagones, la tarde se torna oscura con la lluvia, por las aceras algunos desvencijados peatones se aprestan en los comercios con el propósito de arrasar con los últimos paraguas y chubasqueros. Mientras viajo hacia mi destino saco un sobre del bolsillo, es una postal navideña anónima cursada con malicia quizás a la que se acompaña una extraña fotografía en la que se contempla el escaparate de la librería Entre Libros de Cástulo donde se puede ver un ejemplar de mi libro de diarios y otros de Inquietud en el paraíso de Óscar Esquivias. Mientras sigo montado por el recorrido del tranvía por las calles de Jaén creo estar en Cástulo, el único lugar donde se me transforma la personalidad que me permite o vivir o escribir, el desorden de mi estado de ánimo ante la igualdad de los días y las horas, condenado a mi propia autodestrucción por no haber hecho bien las cosas, por hablar demasiado según creyeron. Pienso en el arte perverso, imaginamos al ser humano, imágenes eclesiásticas que lo acompañan, música sacra también en principio, cualquier cosa puede ser víctima del radicalismo más que por la fe o por sus propios creyentes. Si esas imágenes están desnudas peor que peor, hay que extraerlas de lo religioso con la opción difícil de convertirlas en arte laico o atribuirles un simbolismo político. La figura de Jesucristo la quieren todos para sí, no sólo será un día un símbolo más de los creyentes más cercanos o interiorizados en el lado derecho, sino que si a su figura humana hay quien le atribuye actitudes más comunistas que conservadoras, ¿por qué no también puede ser socialista?. El debate sobre la conveniencia o no de viajar al purgatorio reviste para algunos los requisitos de alegoría, lo de menos es que exista o no exista, que sea real o espiritual, que el lugar sea región escatológica, el quid para algunas de las voces arzobispales en contra es que no es lugar para visitar en grupo como vulgares turistas, aunque los no eclesiásticos muestren sus preferencias a visitarlo junto al infierno antes que al cielo, ¿viaje clerical o civil? Todos los poderes se oponen al final de este capítulo (civil o militar, religioso), algo me suena de esta frase emanada de mis neuronas en la vida actual justo cuando cierro el libro.
5 comentarios:
En efecto: en el libro todos los poderes se oponen para que la historia pase por encima de los individuos. Más o menos como a Jesucristo: qué poco cambia el mundo.
Yo soy de arte perverso, pero sobre todo, de noche y entre sábanas... jajaja
Saludos y un abrazo.
Todos los opuestos se apoderan.
Saluditos desde Puerto Rico.
No estoy de acuerdo con el comentario bloomiano del post anterior, tus fotos despelotadas son muy sugerentes y paralelas/divergentes a tus textos
He buscado sobre Cástulo, ya que siempre te leo y pensé que podría ser algún personaje de una novela. Ya leo que no..."Cástulo fue una antigua e importante ciudad íbera, capital de la Oretania. Localizada muy cerca de la actual ciudad española de Linares, se encuentra a 5 km, siguiendo la carretera de Torreblascopedro.
Según cita Libio:
“Cástulo, fuerte y célebre ciudad de Hispania, estrechamente unida a los cartagineses hasta el punto de que la esposa de Aníbal era de allí, se pasó a los romanos”".
Ahora entiendo que te trasnformes en otro personaje, dando rienda suelta no solo a tu imaginación, si no a toda clase de emociones y sentimientos humanos... también se concibe tus imágenes y fotografías de las más sugestivas.
un saludo.
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