Vida medio anónima



El día amanece oscuro en Cástulo, me dirijo a la Librería Entre Libros, me habían mandado la noche anterior a paseo, como terapia del día la autorreflexión de lo vivido que además tenía que presentarla por escrito a mi regreso al sanatorio, mi vida escrita y quizás exagere pero la literatura es copia de todo, no vemos o imaginamos esa vida si nos cautiva y atrae, nos metemos en la historia y cuanto más nos gusta más ficticia la estamos viendo, si nos aburre quizás la estemos relacionando con algún aspecto de la vida de su autor. Cualquier novela nos dice cosas distintas de la vida que intentamos plasmar, lo que escribamos será algo torpe por culpa de nuestra mano inhábil y quizás esté ahí el secreto de atracción, a partir de entonces los lectores permanecen ocultos, se lanzan mensajes y consignas, se ponen al día, una especie de adicción sentida hacia lo escrito está ahí sin que puedan evitarlo, miran, leen, por eso escribo y escribimos. Si leemos creyendo que lo hacemos sobre alguien, sin importar la identidad de ese alguien, podemos entrar en una especie de desesperación, de soledad, tal vez sintamos una extraña angustia ante este tal que podemos ser incluso nosotros mismos, más de una intentaría encontrar la explicación de este fenómenos paradójico que hace que verse relatado en un escrito, blog o futuro libro no esté más cerca de uno mismo con toda la perfección que le caracterice. Alguien como digo relatado o plasmado en la literatura es alguien pasado para sí mismo.

La literatura te la están sirviendo en bandeja.

Al librero no le contesto, salgo con total seriedad de Entre Libros, una librería que es todo un símbolo por la forma y estilo de vender libros, mi última adquisición de Vila – Matas Lejos de Veracruz se volvió infumable con el tiempo, un libro desatinador y desconcertante, en el futuro no llegué a recordar qué libros de Enrique Vila – Matas han sido adquiridos en Cástulo, es difícil no tomarse las cosas en serio, no es fácil sufrir cada minuto de la soledad en días copiados de los de ayer y pegados en el de hoy, en el de mañana y así sucesivamente, convirtiendo la suerte diaria en una serie constante de copia pega con visos de infinitesimalidad. Consejos que van y vienen, demasiados guiños a mi propios miedos, la duda sobre la autoculpa también está ahí, consejos viajeros para que no tomes la vida tan a pecho, tus mejores adeptos abren el mismo jarabe y lo prueban, se lo toman todo también en serio, la prescripción médica es la misma también para ellos, el mismo tratamiento, todos éramos iguales entonces y por lo visto lo seguimos siendo, pasado y presente emprendiendo juntos el mismo viaje. Se adjudican un protagonismo que no les pertenece, son ilusorios y ficticios y quieren llevar una vida paralela a costa de la soledad que vivió el autor, ficciones salpimentadas con metáforas en lugares extraños de ciudades con la realidad transformada, el personaje más real de mi existencia en este lugar es un mero fantasma dueño de su propia angustia vagando por las calles de Jaén que camina por medio de las vías del tranvía apartándose a su paso buscando refugio en la Librería Metrópolis en constante añoranza por las horas pasadas y no pasadas en la Librería Entre Libros de Cástulo, sentimientos que pertenecerán al recuerdo formando parte del patrimonio literario de último nivel, en la propia ciudad de Cástulo alguien abre la puerta, entro en el sanatorio a recogerme, otros me la cerrarán de forma definitiva, todo se desarrollará como siempre de forma totalmente fluida, mi último deseo será imitar a un gran escritor, a uno de los mejores, otro Lazarillo de Tormes, lanzar todo al aire de forma medio anónima, autor anónimo de personajes anónimos que vivieron una extraña existencia en un lugar ficticio o medio real, inspiración de tus años de los tiempos pasados, la vacía existencia transformada en letras, alguna presentación a concurso de relatos con nombre y apellidos con tema inédito para el lector de este blog sí, por supuesto, el resto debe seguir siendo algo anónimo aunque no me pertenecerá, será incluso vuestro, nada será considerado de propiedad ajena, la pulsación del teclado quiero que siga siendo casi anónima, vivencias permanentes que un día desaparecerían sin etiquetas de copyright.