OIDOR



Muchos años en una situación de privilegio como oidor en la oficina, en los pasillos, en el Mabel, ver, oír y callar como un paria, la gente descontenta, muchos miles de votos de la izquierda dicen estar en el aire que dicen perderse, los del obrero funcionarial, ellos no salen en la foto pero sus votos pesan. Begoña Álvarez Civantos se hacía fotos con los precisamente menos votantes, mucha reunión con quien no te vota, salto al consejo consultivo, muchos méritos le avalan de modernización de la institución que ha gobernado pero la O de obrero del partido que representaba pocos dicen haberla visto, queda poco para las elecciones, nuevo consejero no tan técnico o nada técnico, hombre de partido que buscará lo práctico barriendo para el interior recuperando el voto que se dice perdido, mantendrá lo logrado pero le toca conquistar al descontento que no salió en la foto, el de la clase obrera, fotos sí, pero también con nosotros, no sólo con ellos, primera, segunda y tercera persona del plural a poner en marcha. Me siento un mudo oidor en el arrabal político, en el puro silencio, pero en el de los votos que siempre fue de izquierda, somos más que ellos, que los de la foto que ya de por sí dicen que no nos votan, el voto es secreto pero a voces en este caso, seguiré de oidor viendo qué dicen a partir de ahora.



La procesión de los estudiantes no ha salido, las mejores medias negras de M se quedan sin salir del cajón esperando otra mejor ocasión, la lluvia lo ha impedido, se queda en pijama, el año pasado la vimos con A en San Ildefonso, el Cristo pasó a cámara rápida debido a una tormenta con la que no se contaba, cámara rápida sin derecho a moviola, la resaca etílica sigue en estado de buena esperanza, buenos momentos decisivos con la réflex sin moverme de la mesa del Bar del Pósito, cuando más cerveza bebo mejores imágenes capto. En el bodegón no hay luz para afotar, la hermana de uno de mis mejores amigos la veo mucho más atractiva que a mi propio amigo, la culpa la tuvieron ellos no hacían más que pedir cerveza tamaño litro, eso sí era de Alcázar.



Esta noche he soñado con ella, estaba cansada de esperarme desnuda en la playa, se estaba planteando el vertirse y marcharse a su ciudad, no quería ser durante más tiempo mi musa sin recibir nada a cambio, quería despertarme reflexionando sobre los que estamos en el mundo para estorbar como en su día fui un auténtico estorbo en el sanatorio mental, no podía quizás por el efecto del algidol, pensaba en alguna musa sustituta capaz de desplazarse a la arena mediterránea y desnudarse completamente quedándose aquí de forma permanente como fuente de inspiración, carne fresca del género femenino para mis depravados ojos, sigo queriendo despertar, no puedo hacer nada, mi coneja está perezosa, vuelvo a pensar en mi posible musa sustituta, que no parezca que exista aunque la oigamos y veamos.

DOMINGO DE RAMOS



Vaivenes de la soledad, llamo casa propia a quien me acoge de forma gratuita a fin de sentirme en mi propio pedigrí con derecho al insulto fácil desde la ventana. Apago la radio de auriculares que durante las últimas dos horas escuché agarrado a M en la propia cama, de tres a cuatro es la mejor hora, Alegría de Cirque du Soleil, todo un clásico ya obligatorio en ésta la última y mejor hora radiofónica de milenio 3, poco después 7 kilómetros en el amanecer, poca mella ha producido la hibernación, el optimismo es el mejor empuje.
Subimos caminando a ver la procesión del borrico, sale junto al domicilio pero preferimos acudir al centro histórico a verla pasar también por ahí, en el tranvía no cabemos, se detiene lleno de jienitas sin admitir pasajeros al ir completo, lleno total tanto en clase turista como en clase lingarta, mejor ir todos a pie aunque luego baje a cuatro patas y desconfíe de los que se cuelgan buenas palabritas en sus gratuitos hospedajes que toman para sí con su verdad y razón que no admite réplica mirando al resto del mundo con desdén, los demás somos tontos perdidos que no vemos más allá, y eso que están ellos allí intentando que abramos los ojos para ver lo que ellos ven, pero nada nuestra borriquez nos lo impide, muchos jienitas lingartos o no somos borregos al creernos lo que nos dan siendo despreciados por pequeños grupúsculos de juntaletras en poder de la opinión…su opinión.
En el Pósito corre la cerveza, saco el artista que tengo dentro poniendo en marcha mi buen hacer fotográfico disparando a diestro y siniestro, llamo a A, no quiere venir, está cortado por la procesión me dice por el móvil, se ha desprendido el cristo emanando algo de color atomatado, parecía sangre pero no lo era, milagro dice la muchedumbre allí reunida, bienaventurados somos los que poseemos la verdad, la policía local tiene que poner orden, querían robar el trono, no entendía nada, se perdía la cobertura. Vemos a M, prima de M, entra en el Bodegón, no la queríamos ver, del Pósito al Bodegón, de oca a oca, en ese último local bebíamos de caña en caña, aquí de litro en litro, pienso que habrá pasado con el cristo roto, una cogorza de mil pares, bajé a casa agarrado a la pared como un lingarto más ante la vergüenza de M y la prole.

Las fotos de la refriega pinchando aquí.





XXXV

El sanatorio mental de Cástulo constaba de unos muros inaccesibles que inexplicablemente formaban un hexágono cuando la estancia tenía una asimétrica forma cuadrada, el que entraba difícilmente podía salir cuando era una institución abierta, ahora al estar totalmente en desuso debido a los desagradables sucesos del pasado pensaba Blom que las posibilidades de escapar iban a ser dos veces difícil por no decir imposible. Se decía que lo mejor era imitar el estilo de vida que llevó el autor sacando partido a la soledad llevándole a publicar su primer trabajo literario, debía buscar los secretos que provocaron el cierre del sanatorio y la publicación del libro por un paciente cuando eso más bien lo hacían los médicos de estos históricos centros. Derribó de una patada una empolvada puerta con un desgastado rótulo que decía “enfermera jefe”, ahí podía empezar con la búsqueda de algún documento que le colocase en el camino de la verdad, de momento se olvidaría de Bonache pensando en la incierta duda sin saber que no es lo que parece, que el autor y protagonista fue recluido de la misma forma que Nietzche, Sade o Baudelaire, o por propia voluntad para tener libertad de pensamientos impuros al estilo de Robert Walser, no entendía qué hacía esa cuidadora en la aldea cuya línea de tren no iba nunca a verlo pasar, todo tenía que tener un significado que de momento no alcanzaba a comprender, pero todo al tiempo.
En una de las mesas arrinconadas del despacho un diario personal rezaba en una de sus páginas abiertas por azar: ......nunca creía al imbécil ese, pero durante ayer y durante hoy tuve y tengo dudas......en otra página......la primera etapa de los pasos perdidos los pasó mal, antes de decidirse a escribir lloraba a diario en la estancia......no entendía......lo tomamos por el tonto del camping gas.....va a ser un alma errante durante el tiempo de permanencia en el sanatorio.
Blom cerró el diario, lo limpió con sumo cuidado dejándolo en la mesa para más tarde, después volvería a su lectura relacionando los hechos reales que sabía de antemano por los cotilleos de los ajenos a la historia, en un cajón que nunca se cerró con la institución psiquiátrica apareció el informe psiquiátrico del autor, varios folios sueltos, sin firmas ni sellos, más bien parecía un borrador, vuelve a leer: .....se autoconsideraba nihilista sin saber su significado.....pasa demasiadas horas en los lavabos entregados a los placeres solitarios......contemplación del personal femenino con supuración salivosa.....
diagnóstico inapreciable.
Cierra la carpeta, vuelve al diario por revestir más carácter de auténtica morbosidad:.....la consigna es que nosotras estamos en poder de la verdad oficial gracias a las autoridades médicas contra la mentira de un enfermo cuya patología permanecía fuera de diagnóstico.......ella multiplicaba en vano los hechos insólitos que él se encargaba de transcribir en su diario, yo sabía en el fondo que él no tenía la culpa, no soy tan tonta, pero un mísero paciente es un mísero paciente, y ella una subordinada con la que tenía que convivir en el horario laboral del hospital......consideraba como a una esfinge a aquella encantadora mujer que había decidido esquivarlo sin perderlo de vista.....ella ve a él escribir otro diario, nos quiere convertir en personajes extraños, cuando él desaparecía ella buscaba su bloc cuadriculado con las notas del día que dejaba en su bolso de mano. Su único desahogo era el lugar, su atmósfera y el comportamiento de los actores hacia él. Sé que ella pensaba en su imaginario encuentro con él en la playa, demasiado supo de su vida para sentirse totalmente atraída a pesar de que él se autoconsideraba un don nadie, un hombre de pocas luces, pero ella admiraba muchas costumbres de él.....yo aunque no era nada presumía en silencio mostrando mi altivez que también sé que fue recovada por ella cuando se lo contó a nuestro paciente, le contó todo, que yo no era nada cuando acababa el turno en el sanatorio, sólo dentro de él y gracias al cargo de enfermera jefe podía ostentar una personalidad que no era la mía volviendo a la amarga realidad al abandonar sus paredes......

XV CARRERA POPULAR POR LA SALUD. JAÉN



Domingo 11 de abril a las 10:00 de la mañana.

ITINERARIO

SALIDA: Plaza Santa María (Puerta del Ayuntamiento),
Campanas, Plaza San Francisco, Bernabé Soriano, Plaza de la
Constitución, Roldán y Marín, Madre Soledad Torres Acosta,
Jardinillos, Millán de Priego, Carretera de Córdoba, Puerta de
Martos, Magdalena Baja, Santo Domingo, Martínez Molina,
Alcalá Wenceslada, Almendros Aguilar, Plaza de la Merced,
Merced Alta, Frente a Jesús, Cantón de Santa Ana, Conde,
Plaza Cruz Rueda, Obispo González, Plaza de Santa María,
Campanas, Plaza de San Francisco, Bernabé Soriano, Plaza de
la Constitución, Virgen de la Capilla, Doctor Sagáz Zubelzu,
Puerta del Ángel, Alameda de Calvo Sotelo, META.
RECORRIDO TOTAL: 5.300 metros

NORMAS

Es obligatorio pasar un control para acceder a la zona de salida, de
lo contrario será descalificado al finalizar la prueba.
• La salida de la Carrera será a las 10'00 horas de la mañana.
• El acceso a la línea de salida se hará hasta las 9'50 horas.
• Se establecerán diversos controles a lo largo de todo el recorrido.
• Será descalificado todo aquel corredor que no realice t o d o e l
recorrido completo y / o dé muestras de un comportamiento no
deportivo, o corra un número de dorsal distinto al de inscripción.
• Se establecerán dos líneas de salida, la primera para mayores de
15 años y la segunda para menores de 15 años hasta los 10.
• La organización declina toda responsabilidad por daños o lesiones
que los corredores se puedan producir en el transcurso de la
prueba.
• Habrá un coche escoba para aquellos corredores que no puedan
terminar la prueba.
• El control de llegada se cerrará pasados 30 minutos después de
llegar el primer corredor.
• En la llegada habrá una zona de corredores donde se ubicará
asistencia médica, controles y avituallamiento.
• Finalizada la Carrera se hará entrega de los trofeos y se realizarán
los sorteos de premios.
• Las decisiones de la organización son inapelables

JOSÉ LUIS



Estaba hasta el colgajo de la tía y la sobrina, cuánta erudita y sesuda escritura de Juan Benet en la penumbra, letra dura de roer en sus reflexiones, facilona con el protagonista escondido. También es un sesudo antropólogo José Luis Anta Félez que expone sus fotos estos días en la sala maestra, José Luis fue compañero de cacería fotográfica hasta que otros me tomaron la delantera, un maestro de la técnica y el saber fotográfico con cara de despistado, algún día iremos a Ciudad Juárez a realizar un estudio de campo antropológico profundo de las bodas civiles en el lugar, la novia, los preámbulos, el quehacer de la madre, a veces lo leo en Diario Jaén, no se casa con nadie, yo sí lo hago, se me ve el plumero y se lo enseño a los/las que me lo pidan. Mañana iré a la exposición, yo todavía no he expuesto aunque ya tengo la denominación de artista, lo dijo el periódico local y eso no se olvida, no me beso porque no llego, aunque una vez pude exponer, el gerente de cultura y festejos (¿festejos?) del Ayuntamiento de Jaén me facilitó parte del inicio del camino, el temor al ridículo del artista se mezclo con la posible suerte del principiante, autobloqueo al canto, más adelante tal vez, en expocalafell conseguí colocar una este otoño pasado, por eso no soy principiante tampoco, la suerte no vendrá en el santo reino.



En el quiosco del parque de la victoria tomo el primer desayuno de la mañana tras cruzar las vías del tranvía que todavía no pasa, veo de lejos a Lingarto recién descubierto, que ciego estuve, a esas horas siempre somos los mismos, también las mismas que se colocan en el mismo lugar de la barra cada día, los pocos hombres variamos la posición guardando la colocación en el otro lado donde permanecemos sin hablar, las mujeres conversan entre ellas con buen humor pareciendo estar de acuerdo en todo; buen café con churros, el espanto viene cuando veo bandejas llenas de aceite de oliva encapsulado, miro por todos los rincones sin ver aceiteras que conservan más el sabor, aroma, propiedades organolépticas, etc. Qué parroquia tan extraña debemos de ser los que acudimos a un lugar donde se consume este tipo de aceite de oliva con sabor real o imaginado a plástico, hoy tenía que decirlo tras tanto tiempo de elucubraciones frívolas, el chorro de aceite se echa a faltar, el aceite introducido en una atmósfera extraña e inusual y en pleno centro burocrático de Jaén.

EL CONEJO

Nada más cerrar Dietario voluble de Enrique Vila – Matas me creí superior, empecé a pensar en su conejito, no eran demonios en mi cabeza u otro síntoma de mi condena a la soledad urbana, no, simplemente pensaba en ese conejo que tenía siempre enjaulado con pocas posibilidades de supervivencia al no recibir el sustento suficiente ni criarse en el hábitat más propicio para estar colmado de dicha, cambio mis pensamientos plasmándolos en un SMS que le hago llegar sin respuesta de momento, no quiere darle suelta a su conejito a pesar de que podría estar en un medio ambiente más adecuado, un día negro para estos pensamientos el día que Esperanza Aguirre nos ha llamado o considerado gallinas de corral sin ser desautorizada, cualquiera la cesa, nadie se atreve con ella, nadie es capaz de derribarla por su autopostulación de sucesora de aquel que no llegó.




A Begoña Álvarez Civantos sí la han cesado en Andalucía, una gran gestión, muchos objetivos incuestionables alcanzados, pero a muchos del colectivo les oía desde mi silencio el futuro cambio de siglas al coger la papeleta de voto en las elecciones andaluzas, siempre existe la calle de enmedio para muchos casos pensaba yo mudo testigo de todo. Confían en Luis Pizarro como hombre de partido más que gestor, nobleza de rostro y carácter me inspira lo que veo tras sus lentes de maestro de escuela, eficacia, pero el sistema policial de tolerancia cero no lo ven con buenos ojos al pensar en las elecciones, eficacia reitero, pero el voto de mis amigos de por la mañana también, hay que conservarlo a toda costa, y más después de llamar Esperanza Aguirre gallinas a los andaluces.



La calle de en medio quedó vacía, como pienso que quedará la jaula cuando suelte al conejito, toda la tarde pensando en él, pensamientos húmedos al volver a caérseme la baba, abro la primera página de En la Penumbra de Juan Benet, el que mete causa malestar quiero oír en la tele de fondo con el programa pasapalabra mientras escribo, los niños no aciertan, M tampoco, mi depravada mente sí, aunque luego no era la respuesta.

DON NADIE

Llegué puntualmente al Restaurante Casa Vostra esa noche de sábado donde había quedado con Iker Jiménez imaginando mis neuronas que no pasaría ningún tipo de nerviosismo al estar haciendo hora para marcharse a la emisora a emitir su milenio 3. Me senté con él, me pareció que no me conocía al primer vistazo pero le recordé que me había citado en el restaurante para inspirarse y documentarse para el programa de esa madrugada que iba a versar sobre encuentros inexistentes de personas reales.
Iker rompió el fuego, había leído mi libro queriendo extralimitarse del argumento interesándose sobre lo autobiobráfico o no de la obra, en una palabra buscaba saber la verdad sobre el encuentro con mi musa en la playa, si fue real, deseado, lo que fuese, quería saber donde empezaba y acababa cada cosa. Solía ir a la playa muchos veranos al lugar deseado, y aunque el temor existió ella nunca llegó a venir, o por lo menos no la vi.



Lo sentí inquieto, tenía material para el programa, un encuentro de los dos protagonistas de la novela en la playa sin que se produjera éste realmente, todo podía haber quedado viéndolo desde el prisma actual en conjeturas o suposiciones. A partir de ahí me dio miedo, pensé en que este encuentro me podía servir para una entrada futura en el blog pero decidí adelantarla al no querer llevar más lejos la conversación con Iker Jiménez con la duda de si alguien pensara en un momento dado si lo escrito aquí es copiado de algún otro lugar aunque podía yo también pensar de ese supuesto interlocutor que no es él el que lo ha pensado sino otro u otra, aunque como dijo Justo Navarro en su homenaje a Paul Auster ser escritor es convertirse en otro, en mi caso al no ser escritor me conformo con ser el otro en el que se convierten y del que escriben aunque no se habla por indicación de una consigna colectiva para convertirme en un escritor ignorado.
Pienso que ya es suficiente, que ya le he dado a Iker tema para su milenio 3 de esta noche, no quiero nada a cambio, ni de él ni de la emisora de radio, sólo que sepa conducir un buen programa con el tema de la vida inexistente de personas reales, un mal que cada día lo sufrimos más los lectores y los no escritores.
Me da las gracias prometiéndome no defraudarme ni a mí ni a la audiencia, me vuelve a invitar a entrar en su equipo a lo que me niego por novena vez, disfruto más como oyente del programa y haciéndoles el trabajo sucio de darles ideas cuando están algo faltos de las mismas.
- Así nunca serás nada, siempre serás un don nadie- me pareció oírle decir al abandonar la mesa.

HIPOCRESÍA



Sigue tan guapa y con las mismas elegantes formas de siempre, hoy he vuelto a verla, vuelve a acrecentarse mi hipocresía en estas próximas fechas al no soportar tanto devoto aclamado tronos en el término suave para que no me digan que hiero sensibilidades y emociones del resto, exceso de boato adorando valiosísimas imágenes en lo que a los costes se refiere cuando muchos otros están pasando hambre, contradicciones totales, el hombre subido al trono que es representado por todo este séquito hablaba de ayudar dando de comer al hambriento y de beber al sediento, aunque éstos sigan pasando penuria y necesidad sin que no falten grandes cantidades y presupuestos para camarines, medallas y mantos de la virgen y lo que es a veces peor, los cortes en el tráfico de importantes calles donde los no seguidores sigamos viendo al pobre sin comer mientras circula en el suntuoso trono una imagen estática e inerte a la que no le han escatimado gastos para salir adornada con su mejor gala y rodeada del mayor lujo posible, pero claro ten cuidado que hieres sentimientos aunque los pobres sigan sin comer y esos devotos luego no se amen los unos a los otros o al prójimo como a sí mismos.
Soy un hipócrita, luego todo esto es caldo de cultivo para mi cámara fotográfica cuyo portador se emociona con el silencio del eco de la voz saetera y el ligero redoble de algún tambor, la belleza del momento, nula devoción, puro folclore y tradición, no es otra cosa, adorar imágenes decía el hombre representados en ellas que era pecado, sólo soy un folclórico costumbrista, no soporto la semana santa, pero algún partido le saco siempre por puro interés convirtiéndome en un devoto espontáneo. Que guapa la he visto hoy, vuelvo a recordar, ojalá siga así siempre. No me llaméis ateo por no creer en vosotros, en él sí creo y en ella que la recuerdo más guapa que la he visto, mi cámara seguirá disparando al millonario trozo de yeso andante en un trono, ya es algo, un síntoma más de mi propia depravación.

ENTREVISTA A ALBERTO OLMOS



Tras apurar el último sorbo de café solo en la terraza de la Colombia 50 y siguiendo la evacuación del trámite conferido bajo mi propia cuenta y riesgo por otros compañeros, en la tarde del día de hoy Manuel Palomo como locutor de la Cadena Ser Jaén se dispone a entrevistar al descontentadizo escritor Alberto Olmos justo cuando éste era servido de un buen tazón de leche con colacao con un hornazo.

Buenos días señor Alberto, cuando usted quiera podemos empezar la entrevista.

Buenas tardes ya. Pero antes tengo un par de preguntas ¿Por qué me entrevista usted? ¿Me conoce de algo? ¿Puedo llamarle Manolo?

Muchas preguntas a la vez, no lo sé, no sabía que existía usted como escritor, y sí, me puede llamar Manolo.

No sabe nada de mí y me entrevista, podía haberse usted ilustrado de forma previa sobre mi persona con Randle o Blum que han adquirido y leído toda mi obra ¿no le parece?

Me ha dejado descolocado.

¿Ha comprado algún libro mío?

Nunca jamás.

¿Ve usted? Entiende algo usted Manolo Palomo del oficio novelístico?

Bueno, leí ayer una entrevista a Antonio Muñoz Molina en un ejemplar atrasado del Diario El País.

¿Desde cuándo un locutor de la Cadena Ser se informa con periódicos atrasados? ¿Son conscientes de estos hechos los jefazos del Grupo Prisa?

Reconozco que me ha pillado, pero dígame Sr. Alberto Olmos hablando del Grupo Prisa, yo nunca lo he visto entrevistado ni que hablen de usted en El País o en la SER, sólo he visto que publica artículos en el Diario Público.

O sea que sí me conoce, aunque los artículos no se ve, se leen o no se leen, así de simple.

Bueno en realidad sí lo conozco de algo, más bien vengo poco documentado sobre usted a la entrevista.

Yo diría más bien nada, ¿conoce usted como buen jienita la nueva publicación del abogado Luis Heredia Barragán “La luz entre las tinieblas”.

No le puedo decir, no pasé de Sandalio, además en entrevistado es usted, yo soy el presentador y tengo que dejarlo claro, todavía no me ha contestado sobre el por qué un diario como El País nunca ha hablado de usted, ni se le conoce ni se le espera conocer. Además, ¿quién le ha dicho a usted que yo soy jienita?

Mire usted Manolo Palomo, un escritor no nace, se hace, yo escribo ampliando horizontes, meto al personal entre cuatro paredes, o por las calles de Tokio y sus trenes que van a esa ciudad, a continuación dejo que la deriva personal cree los acontecimientos que luego plasmo por escrito en hojas blancas. ¿Usted por qué entrevista a la gente, a unos sí y a otros no?

¿Por qué me hace usted las preguntas si yo soy el presentador? ¿Tiene usted algo en contra del Grupo Prisa?

Alberto Olmos guardó unos minutos de silencio aprovechando para terminar el hornazo sin comerse el huevo que habitualmente pueblan este tipo de bollería tradicional de la zona, lo sostuvo entre las manos quitándole los pegajosos e incrustados pedazos de miga sobre el cascarón, se planteó presentarle directamente a Manolo Palomo la minuta de honorarios que cobraba terminando cuanto antes con la situación que estaba generando una discreta expectación ante el resto de personal que disfrutaba plácidamente del café alrededor de entrevistador y entrevistado. Dispúsose a acariciar suavemente el contorno ovoide esperando que le saliese una respuesta adecuada a la pregunta de su interlocutor. Cuando pasó por la mesa una de las camareras el autor de El estatus solicitó sus servicios.

Dígame usted

¿Me puede traer tres rebanadas de pan tierno?

Ahora mismo, ¿pan solo?

Sí, gracias, solo como el café, y también un tenedor por favor.

Manuel Palomo no entendía cómo después de la opípara merienda que se estaba dando el escritor solicitaba pan solo para matar cualquier gusanillo.

¿Se ha quedado con hambre?

No es que me haya quedado con hambre, me choca lo del huevo pegado al bollo.

¿Por qué usted es tan poco aficionado al teatro o de hecho no le gusta?

¿Cómo sabe usted que no me gusta el teatro?

Porque lo he leído en otra entrevista suya en la revista Quimera.

¿Desde cuándo se prepara usted las entrevistas leyendo otras entrevistas mías?

No suelo hacerlo, simplemente Randle me prestó un ejemplar de Quimera donde lo vi a usted.

¿Quién es Randle?

¿Cómo qué quién es Randle? Señor Alberto Olmos, usted mismo me recomendó al principio de la entrevista haberme documentado con Randle y Blum que sí leyeron su obra.

Es verdad, no me acordaba.

Una vez servido de las rebanadas de pan tierno el escritor intentó hacer un agujero con el tenedor en el huevo.



¿Qué hace?

Me gusta mojar pan en el huevo crudo.

Los huevos de los hornazos no vienen crudos sino duros.

¿Cómo que duros?

Cocidos quiero decir.

No lo sabía, que costumbre tan extraña.

¿Cerramos la entrevista?

La cerramos, ¿sabrá usted explicar a la audiencia de “a mi manera” quién es Alberto Olmos?

Pues no.

RATO INTERMINABLE

Después de tantos años sin verla en persona ni dirigirle la palabra salvo algún tímido saludo urbano comprometido por no faltar a la más mínima norma de cortesía la ve últimamente más en fotografía o en avatar hablando incluso a diario con ella imaginándola en la parada del tranvía recordando los mejores anocheceres que ha visto en la costa del bajo levante, cree que cuando la veía a diario en Cástulo habiéndose negado provisionalmente a encontrarse con ella en la playa sin ropa alguna ante el deseo que tuvo en el bar Marce mirándole fijamente a los ojos no iba a imaginar que esa noche de viernes iba a contemplarla en fotografía de papel que se echaron juntos en el Restaurante la Cabria. El tranvía de Jaén tendrán que imaginárselo sin verlo por la calle Campanas mientras se deciden a ampliar la línea a efectos más decorativos y románticos pensaba para sí tras el último sorbo al café de la Colombia 50.
Esa tarde corría por Bernabé Soriano con vistas a alcanzar la Plaza de las Palmeras antes que le diesen la salida al último tranvía que le llevaría de regreso al hogar donde encendería el ordenador entrando en el correo electrónico o en su blog buscando sus últimos poemas o autorretratos con el objeto de inspirarse y recordar del olvido con su peculiar retórica sus interminables días de silencio con ella en aquellas cuatro paredes del hospital de Cástulo. No sabía que la realidad se le iba a adelantar a la virtual, la pasajera del tranvía ahí lo esperaba, había pasado unos días en Híspalis en un acto multitudinario, estaría henchida de personas, frases y dichos, quería hablar con ella, decirle que la situación de entrar todos los días en la red para saber de ella era insostenible, un muchacho estaba con ella, tenía rostro de músico de viento y apariencia física formal de militar en alguna formación política o sindicato, ella llegaba todas las mañanas a su despacho al residir junto al sanatorio, él llegaba dispuesto a escuchar este eterno silencio purgando sus nones y negativas, él intentó todo sin efecto o resultado positivo, ahora estaba ahí sentado con él con su gabardina y paraguas cerrado, no era ella, no era la misma que visita todos los días en la costa sin salir de su ciudad y a la que ha contemplado sus pechos transparentados y flotando en la clara agua mediterránea.
El habitual conductor con su malhumorada cara de Aznar echó a andar el tranvía, no viajaban más pasajeros, ellos dos y él, la niebla no les dejaba ver los edificios que adornaban el recorrido jienita por el recién inaugurado sistema tranviario, tenía que romper el hielo e interrumpirles, iban callados y no se dirigían la palabra, jamás iba a decir algo pensaba por dentro.
Todo esto cavilaba cuando me acordé de que estaban pendientes de mí, de que me estaban visionando de forma silenciosa a fin de que no cometiese ningún error literatovirtual con mis palabras, a la mínima recordé que la noche anterior no se equivocaron al yo equivocarme, leí y releí El viajero del siglo de Andrés Neuman sacando a continuación de forma compulsiva todo el resto de sus libros de la biblioteca provincial, mezclé los títulos con los argumentos, leía cuentos creyendo leer Bariloche que no es de cuentos, cuando cayó en mis manos las páginas de esta última creí que era otra cosa, una forma de leer un tanto enfermiza y siendo víctima de mi propia decadencia personal y humana, yerré en efecto y tal como me dijeron al no conseguir hacer nunca nada medianamente bien, me doy lástima de mí mismo al querer presumir aquí de lo que no soy viviendo de mis viles mentiras que ya nadie se cree, sobretodo en Cástulo. Sí admiro a Andrés Neuman pero como persona más que como escritor, aunque la última de El viajero del siglo mereció el premio Alfaguara ¿cómo no?



La pasajera del tranvía dejó a su acompañante y fue a sentarse con él en la parte de atrás para hablar en silencio de su compañero al que había decidido abandonar en ese momento del recorrido por la parte baja del Paseo de la Estación, la poca libertad que sentía, de cómo se sentía celoso si tomaba cervezas con los compañeros del sanatorio o por el mero hecho de desprenderse de la parte a arriba del biquini a fin de que le diera un poco el sol en las domingas sobre la arena del litoral andaluz. Le insinuó una y otra vez que con él se sentiría más libre que nunca, también sobre lo necia que se iba a sentir cuando llamase su mujer preguntando por él y le negase la palabra. Se quedaron callados mirando por la ventanilla la neblina espesa, el pasajero solitario que acababa de ser abandonado por su mujer por el pasajero de atrás al no poder sentir los cuchicheos que éstos se traían no podía intervenir o confirmar las situaciones de su vida de las que estaba siendo acusado casi en silencio, con el tiempo a él le darían de alta en del sanatorio mental de Cástulo reconduciéndose gracias a esto que su vida volviese al equilibrio de la normalidad sin saber que su acompañante en la parte trasera del vagón del tranvía la imaginaba desnuda durante todos los minutos que pasaron juntos en la estancia.
En la Colombia 50 sigo pasando páginas del periódico que aparento leer sin percibir lo escrito debido a la divagación de mis pensamientos en historias imposibles, la librería Metrópolis es puntual con Dublinesca de Enrique Vila – Matas. La quietud que precede de José Miguel Vilar – Bou nadie es capaz de hacerla llegar a esta librería donde la tengo solicitada desde antes del día de reyes, su autor habla conmigo vía email, no ha problema en servir ejemplares, pero mantengo el compromiso con la librería sin solicitarla por otros caminos, la Diputación de Badajoz parece tener la culpa por ser la editora y concesora de su premio siendo más lenta y perezosa en enviar sus pedidos a las librerías donde los cansosos clientes solicitamos libros desconocidos para descubrir nuevos talentos de la escritura. Miro hacia la salida de la calle Cerón por si sale ella, la vergüenza me obliga a concentrarme en la lectura aparente del diario para que parezca que no la veo, nuestra breve charla sería de compromiso, sin nada nuevo, morboso o incentivador que le dé una posible chispa al encuentro, igualmente sigue sin pasar y es hora de volver a la oficina antes de que crezcan los papeles ante mi ausencia y alguien diga que me pego buenos desayunos.

SALIR DEL ANONIMATO



Mientras yo prefería y prefiero los Pet Shop Boys ella era de Depeche Mode sólo por llevarme la contraria, aunque también puedo decir que tengo algo pirateado de estos últimos aunque nada tengan que ver acústicamente con los primeros. Resucito viejos fantasmas de color rojo en el vello púbico cuando no he enterrado a algunos recientes sin ser novio de nadie aunque podría utilizar alguna escondida influencia para empujarla a un factible interior a alguien que vive a varios centenares de kilómetros de distancia.
Me quieren sacar del anonimato y he aceptado como persona que pertenezco al mundo de los presuntuosos y fanfarrones, pensaba permanecer encerrado de por vida en este blog sin darme a conocer aunque muchos sabéis quien soy o creéis saberlo ya que no soy el mismo que corre por la vía verde o sube a desayunar a la Colombia 50 en busca de su imaginaria pasajera del tranvía desertando de su entorno de compañeros y amigos de oficina entre los que se encuentran algunos con los que compartió café en Cástulo cuando estaba ya totalmente desahuciado por las doctoras del sanatorio mental. Quieren sacarme del anonimato para que cuente mi experiencia ante un auditorio o les hable de literatura digital, yo contento y dichoso aunque no sé si hacerlo desde fuera del blog o desde sus míseros interiores. Me gustaría invitar a L que se ha vuelto cada día más invisible., M por supuesto vendrá aunque no se lo acaba de creer, a mi Musa debería invitarla como creadora e inspiradora de su propia y anhelada realidad que le escribo son sumo placer sin futuras contraprestaciones económicas.



A José Calabrús Lara como columnista de Diario Jaén le molesta los rótulos de la Junta de Andalucía cuando están colocados en edificios, pasillos y despachos de su competencia, en su día le molestaban como Abogado las simpáticas viñetas que tenían los funcionarios en la pared para quitarle algo de solemnidad y ser más agradable y humana la oficina judicial. Le molestan los rótulos de la Junta en autobuses privados en rutas de concesión administrativa pero no piensa ni se asesora que tenemos rutas incompletas que hace que pasajeros sin autobús tengan que organizarse en vehículos privados sin concesión alguna para suplir la desidia de algunas empresas concesionarias para cubrir determinadas horas y servicios como es la de acudir usuarios a su puesto de trabajo a primera hora de la mañana. Un servicio tempranero de Ureña muere en Martos cuando su concesión es hasta Alcaudete, Ureña es incapaz de completarlo obligando a muchos pasajeros en Martos que siguen hasta Alcaudete a organizarse e vehículos privados con diversidad de cuantías o tarifas del dueño del vehículo que puede oscilar desde la gratuidad hasta lo que marque un taxímetro. A Calabrús le molestan los rótulos pero no le molesta alguna de estas deficiencias que tienen muchos viajeros en su desplazamiento a trabajar por carretera, ¿para qué queremos que una empresa como autobuses Ureña salga de Jaén a Alcaudete su primer autobús a las 11 de la mañana cuando a esa hora ya llevan trabajando media mañana pasajeros que se han organizado para ir a dar clase a escuelas públicas, a oficinas bancarias, a atender usuarios en el Inem, a cuidar niños en guarderías de la Junta de Andalucía o a tramitar pensiones como M en un centro de día de la tercera edad también de la Junta de Andalucía? ¿Mala concesión administrativa de la Junta de Andalucía a Ureña, o Transportes Ureña es una empresa de autobuses tercermundista que no se ha sabido a adaptar a la mejora de la red de carreteras entre Jaén y Alcaudete? ¿Quizás las dos cosas?, no lo sé, pero muchos usuarios viven este sinsabor administrativo y comunicativo pensando que si la concesión la tuviese Alsa u otra empresa de mayor solvencia (no precisamente económica) todos estos pasajeros tempraneros que acuden a su trabajo no se organizarían en grupos en vehículos privados. La provincia de Jaén ha mejorado y sigue haciéndolo a diario su comunicación viaria, pero todavía tenemos empresas como Transportes Ureña que no han sabido o querido adaptarse a las circunstancias y nuevos tiempos, o la Junta de Andalucía no ha podido exigirlo por la privacidad de la empresa Ureña aunque sí debería por el bien del administrado revisarle la concesión. Mientras en Diario Jaén promocionan la ciudad muchos viernes con un "Alcaudete en marcha" cuando para llegar a muchos desde Martos es como cruzar la frontera de los sueños rotos, un sueño llegar hasta ahí, si esa semana se te accidenta el chófer quizás encuentres otro que te cobra lo mismo o más o te exige más puntualidad y eso que vienes de Jaén a Martos en Ureña que es la que genera la problemática, transportes privados especializados en trabajadores que no tienen forma de ir de Jaén o Martos hasta Alcaudete, y eso que no te quedes tirado o tumbado como en un desierto, es como una mafia privada que controla ese camino y carretera de Martos a Alcaudete, las autoridades lo consienten, Ureña lo consiente, ¿qué hacen que no están al quite ALSA BACOMA u otras compañías serias para corregir este desmán. Una situación vulnerable para el pobre trabajador que quiere migrar de una ciudad a la otra. Alcaudete en marcha, pero todo será paja si no es capaz de la capital llegar pronto a esa ciudad.



Después de hibernar por las lluvias volvemos a salir, no hemos perdido comba, tras varias semanas de vacío corredor he completado cinco kilómetros sin problemas y con ganas de más, tampoco he querido abusar, había que disfrutar el sábado descubriendo que Enrique Vila – Matas ha publicado Dublinesca justo cuando estoy a punto de empalmar la recopilación de cuentos de Roberto Bolaño que publicó en su día círculo de lectores con su Dietario voluble, que tenga una feliz jubilación.

CERÓN II

En el hombre que vio caer a Deleuze José Vidal Valicourt trata de imitarme o soy yo el que caigo en el vano intento de hacer lo propio, el plagiador que se plagia a sí mismo siendo a su vez autor y protagonista, los secundarios son todos el mismo aunque sólo uno se quedó en cáscara amarga durante aquellos fatídicos años.
Estoy con M en la colombia 50 sin prestarle atención al estar pendiente de que de un momento a otro empiecen a salir peatones de la calle Cerón, puede que salga ella y la recuerde cuando tomaba el sol en una playa del bajo levante con un breve biquini, tan breve que logro imaginar esa poca brevedad como si fuese inexistente, como cuando vuelvo también a recordar a la compañera vital que en este momento toma café conmigo sin nada en la piscina del hotel creyendo que aparecerá de la nada la pasajera del tren inexistente que nunca llegó a Cástulo y que una vez me citó en la playa a fin de que acudiera a esta eterna espera.
Tengo que poner fin a la historia le digo a M, los caminos se cruzan procedentes todos del recuerdo de aquellos años y con un incierto destino, sigo esperando que alguien salga de la calle Cerón sin aparecer nadie, la cafetería está en un lugar estratégico como una pila a la que le cae el agua de un grifo abierto, esta mañana ocurre al revés, la calle lo único que hace es absolver peatones hacia su interior.
Pagamos la cuenta sin dejarnos atrapar huyendo en dirección contraria, por el Pósito nos encontramos a una conocida pareja, ella no nos saluda al no conocernos aunque sí sabemos quién es, es uno de los problemas de la relación humana, conocernos los unos a los otros sólo la mitad de nosotros mismos, él es un tío amable y artífice inconsciente (o no) de posibles futuras implicaciones comprometidas de índole privada, me da la mano, un beso a M, el poder de la fotografía es inmenso, mucho más que las viejas sonrisas acompañadas de palmaditas en la espalda, no sé en qué grado me tengo que dejar o no querer, pienso en un apreciado amigo que se puede contar con él, pienso también en los límites de mi pasividad.