SALUDOS HUIDIZOS



Sergio Chejfec contempla con su foto de la página 4 cada lector que entra en su libro

Cierro Mis dos mundos de Sergio Chejfec, una idea no se me iba de la cabeza, recordaba algo del comienzo del libro, en efecto el autor me ha observado al empezar su lectura, yo mismo he puesto mi cara para que la imagen de su foto me reconozca, es curioso, ha colocado su rostro de mirada extraña para ver qué aspecto tienen cada uno de los lectores que entran a leer su libro, no iba a ser menos, para mirón yo, al terminar la lectura vuelvo a ver su foto mirándonos mutuamente, contemplativas y fijas miradas como en mi época de paciente en Cástulo vagando por los pasillos del sanatorio totalmente desorientado, estoy solo, las enfermeras acabaron su turno, están en casa comiendo, viendo la tele o qué sé yo. Busco algo y no sé qué es lo que es, quiero saber lo que busco, afloran recuerdos de lo que iba a suceder en el futuro, fue al ver en las escaleras su habitual imagen, me que quedé paralizado al verla, siempre la había creído apátrida de la política del sanatorio, la inesperada presencia me hace desear la soledad sincera de los grises pasillos, la soledad que te hacer ver el invisible personal de los contiguos pabellones donde no existen pacientes internos, no tienen enfermos, la hora de la comida es vacía al no constar destinatarios del sustento. Su encuentro me pronostica el futuro, por deferencia a su compañera me anuncia su enemistad para dentro de algunos años aunque acepte a otros que llegaron después, experiencia vital, crónica de una amistad desaparecida cumplida en su totalidad gracias a la virtual tecnología tras el paso de los años con el alta guardada en un cajón de la mesita de noche, no entienden nada, cada uno tiene lo suyo, pero a uno lo conocen y a ti no, saludos en el patio o pasillos del hospital algo huidizos, muchas mañanas cuando descruzo las vías del tranvía intercambio saludos cariñosos, saludos afables, saludos huidizos que no son nuevos, los conozco, la línea invisible que ellos trazan donde quieran y con quiénes deseen, sabe el interlocutor de ser solícito de favores, yo no iba a ser menos, no creo que le sea difícil conseguir que Enrique Vila – Matas me enlace a su página, su rostro respira aliviado volviéndose desdibujada la línea que trazó hace varios meses ¿qué pensaba que le iba a pedir?, mi pequeña humillación mental deja de hacerme tambalear, se lo he dicho superando la frustración y este pequeño trauma que me invadía cada mañana al verlo por el barrio cuando descruzo la vía.



Abandono El mar de las Sirtes - Julien Gracq, me lo había presentado Enrique Vila hablando de tiempos de amor y de guerra, ni los personajes se creen su historia, son tiempos de lo absurdo, cuanto dolor nos hubiésemos ahorrado los humanos si en su conjunto nunca nos hubiésemos creído el argumento impuesto y vivido, abandono y soledad, me hubiese gustado coescribirlo con Gracq, una gran lectura, auténtica prosa sin que sea prosa, te sumergen en ese mar para ver el vacío de la realidad que nos rodea, la nuestra, no la de los personajes, surrealismo silencioso en el mejor de los estados, Gracq es todo un heredero del estilo.

SOLEDAD MULTUDINARIA


Leo un artículo de opinión firmado por Ignacio Urquizu en El País donde se pregunta lo que nos preguntamos todos por enésima vez sobre quiénes son esos mercados que condicionan tanto al gobierno y a los gobiernos, otro lector en el mismo diario publicaba una carta al director comparando estos mercados con los dioses de antiguo a los que había que contentar ofreciendo un sacrificio en forma de cordero o similar asado en fuego literal sobre una pira. En mi caso y dado mi nulo nivel de conocimientos económicos me importa un carajo quiénes son y quiénes están detrás, [me recuerda mis años en el sanatorio mental de Cástulo como paciente donde tenía que contener las posibles iras o bufidos de las que se encargaban de proporcionarme el tratamiento terapéutico] ahora lo que les preocupa a muchos es que cuando la izquierda se presente a las elecciones no va a poder ofrecer al electorado tan fácilmente políticas de izquierdas, nadie nos va a creer, el mejor discurso será nuestro nivel de subordinación a los mercados o la capacidad de contener u obedecerlos en el futuro. Al final lo dice Ignacio Urquizu de otra forma más simple: “….la necesidad (de la izquierda) de lograr un nuevo relato que le ayude a enfrentarse a los problemas del siglo XXI”.No va a ser fácil vendernos como izquierda con el protagonismo mediático que han adquirido estos mercados invisibles los últimos meses, es un término que me asusta, me sigo quedando con la denominación traducida a ese lugar generalmente de gestión municipal donde los ciudadanos de a pie buscamos con un trato humano cercano totalmente visible llenar el carro de viandas frescas a mejor precio que en las macrosuperficies a fin de seguir sobreviviendo a los designios, directrices, decisiones y ataques especulativos de los otros mercados que no vemos pero que tienen un increíble poder para dejar solo a su suerte al estado que previamente ha convertido en su subordinado y que se hunda en el fango si se le retira la confianza si no cuadran determinados valores numéricos, no hemos alterado algunas leyes a su gusto, o sencillamente porque alguien habla en público más de la cuenta.
El vacío parecía que iba a saltar sobre mí, la adrenalina vuelve a subir, las voces de los Sabandeños en la Alameda vuelven a sonar en el interior, vidas paralelas vividas en tiempo real, es el leer otra versión de la vida de sí mismo, soledades, paisajes vacíos, lectura rápida y relajada de Mis dos mundos de Sergio Chejfec, el autor y protagonista también es solitario caminante, sufre la conocida obsesión de ser desconocido.
Me planteo cómo se mide el grado de fidelidad a las ideas, a las personas…………., a lo mejor aquí está la encrucijada que les hace dudar a muchos sobre el camino a tomar, no hay nada como actos multitudinarios para percibir con el paso no sólo de los años sino también el de las décadas que la amplia mayoría de rostros son de nuevo cuño, sustitutos de los anteriores que han quedado difuminados e inexistentes y sólo son unos pocos los que han sobrevivido a la desaparición. La silla vacía ante la mesa a la hora del acto y comida de éste o el otro se traduce en ausencias que te colocan el interrogante de que realmente exista la lealtad plena a la ideología, la soledad no buscada entre más de seiscientas personas te hace repasar mentalmente la evolución de los rostros humanos en este tipo de actos, no hablo necesariamente del homenajeado que siempre ha estado ahí sobreviviendo a todos y a sí mismo y que además ese día le hemos conocido su lado más humano haciéndonos emocionar por primera vez a muchos, hablo de otros que ayer estuvieron y hoy no se han presentado, por eso disfruto con el paso de los años y las décadas de la fidelidad a las ideas huyendo de los personalismos o más bien de los simbolismos plasmados en éste o en aquél que a la larga se traduce en cierta infidelidad o ausencia como pude comprobar en solitario rodeado de cientos de personas, a las ideas es más fácil permanecer inalterado en completa fidelidad. Igualmente como nada es perfecto no comparto opiniones que a veces leo en diarios que parecen darnos a entender que vivimos en el mejor rincón del paraíso, esas frases exhalan un cierto aroma de poca sinceridad, mucha artificialidad traducida en la fidelidad al personalismo más que a la ideología.
Varias horas antes había completado siete kilómetros con vomitera que no llegó a materializarse, he podido disfrutar de esos aparatos gimnásticos instalados en las instalaciones deportivas de las Fuentezuelas, uno concretamente te la hace poner bien dura, para los que a veces nos cuelga por algún kilo de más que otro este aparato te la hace menear bien antes o después de la carrera, o en vez de, eso a gusto de cada uno. El calor ya haciendo estragos ya, el optimismo poscorreril se te transforma en indecisión recelosa acabando en malhumor incluso, todo lo contrario a lo habitualmente esperado en estas salidas


XXXVII

Parafraseando mentalmente a Kafka recordó aquel paciente mental cuya meta estaba fuera del sanatorio, se lo dejó bien claro, el transcurrir de los años no le borró la escena de sus hemisferios cerebrales, ahora la meta de ella estaba en ese preciso instante en el famélico vestíbulo de la estación de la Ventilla de Beas que llevaba varias semanas aguardándola desde su salida de la playa camino de Cástulo. En el interior de la vieja taquilla encontraría el aprendizaje de sus asignaciones durante su estancia paralela a la ventanilla, quedando a la espera de la imposible llegada del tren y sus viajeros.
El aire ferroviario tenía un color estático, de estación que no lo es, no parecía recibir la visita de curiosos vecinos con lo que mantener sin desearlo algún intercambio de impresiones, un ejemplar manoseado de los ojos del bosque de Julien Gracq le demostró el más que probable paso del autor por la estación, el interior de las abandonadas instalaciones parecían tener también ojos, se sentía observada a pesar de la excluyente soledad que ahora experimentaba en carnes, años atrás practicó ese sistema de forma sumaria con el autor transformándola por la gracia literaria en vivenciante creciente de lo que llegó a soportar él durante aquella época, el transcurrir del tiempo le puso de manifiesto que nada de lo vivido fue un sueño, todo parecía la metáfora de la soledad transformada en juego de mesa, se sentía en ese viejo vestíbulo que nunca llegó a serlo como en las paredes grises del viejo hospital.
Una nevera que milagrosamente funcionaba en la desmantelada cantina tenía unos trozos de incomestible carne, no debía tocarla, saborearla, lo mejor ni mirarla, carne en la que no debía fijar sus ojos, se imaginaba en ese caso la mala contemplación a su persona de la estación al observarla, una mera condena añadida sólo por meras miradas, el prohibido e inaccesible acceso a la carne prohibida. Salió al exterior a darse un paseo, después subiría arriba en la búsqueda de algún lugar para dormitar con la llegada de la oscuridad, lo gris tornado en oscuro, ninguna luz al final del túnel, todo lo contrario, pensaba que esas tierras que la rodeaban cercanas al Condado no estaban hechas para ver pasar el ferrocarril, todo un entramado ferroviario desmantelado antes de llegar a ser a lo que fue destinado costando una considerable suma de dinero, tiempo y mano de obra.
Entra de nuevo en el interior, busca su habitación encontrándola preparada, la cama hecha, todo ordenado, sábanas y toallas limpias, esta soledad no la iba a echar abajo pensó al meterse en la cama con un planchado pijama que encontró bajo la almohada, sabía que el autor la protegía en este extraño viaje por la línea Baeza Utiel, cerró los ojos escuchando trenes imaginarios cuyos faros iluminaban la nocturnidad de la habitación que ya utilizaba para descansar y sentirse relajadita a sus años, empezaron otra vez de nuevo a discurrir sus neuronas sobre el desengaño como protagonista de esa absurda historia en la que fue plasmada por su autor, se acordó de repente de aquella aparente amiga que tenía el poder y facultad para decidir cuál debía de ser tanto el destino de las estrellas como el de los estrellados, manipulando los astros con luz y sin luz a su manera con la decisión de cuál era el tipo de futuro que le esperaba y previamente le había marcado, las dos no viajaban juntas nunca en el mismo tren, sólo se cruzaban en alguna estación de paso, el tren de su amiga solía venir siempre con retraso como viajera lectora principal de su novela vivida. Su estancia en la playa tampoco la olvidó esa madrugada, junta con él en la arena sin terceros discordantes donde aprendió al atribuirle el verbo aislamiento a ser una auténtica experta en la correcta aplicación del participio de los verbos excluir y aislar mientras su autor luchaba por una situación amistosa que nunca dio por perdida.
Sentada en la taquilla conjeturó sobre si debía escribirle a su amiga ese papel que le solicitó que le redactase sobre un papel autoritario a representar con la compañía teatral Maranata de Mágina o dedicarse a preparar los tickets para los futuros viajeros, no sabía los kilómetros o días de viaje que le quedaban por lo que desistió de esa idea, empezó a ordenar los billetes de tren para esos pasajeros que nunca vendrían, sintió frío, la estación no tenía ordenador, tendría que clasificarlos y ordenarlos a mano, Bienservida, Alcaraz, Torreperogil, Cástulo. Cástulo, ciudad para el desamparo elegido, entraba el sol por los ventanales, el silencio sonaba del mismo modo que las grises paredes del hospital, horas y horas la esperaban de contemplación silenciosa, soltó con indignación la clasificación de los billetes saliendo zigzagueando al andén volviendo a imaginar las vías como en el resto de estaciones de su viaje, la sequedad manchega había dado paso a un terreno de lomas con olivos con raquíticos matorrales en las cercanías de la estación, cuanto vacío buscando una pequeña muestra de plenitud, esta historia vivida la estaba absorbiendo más de lo razonable, sólo le quedaba confiar en la complicidad que nunca tuvo que haber abandonado, las estaciones ahora como terapia, un extraño getsemaní para su situación, un viaje eterno e invisible que nadie lograba describir, un reflejo de mujer del eterno recorrido silencioso sin final por el viejo hospital.

OSCURO GEMELO



Parménides – César Aíra, se lee rápidamente, casi tan rápido como los cinco kilómetros de esta madrugada con ganas de vomitar tras los estiramientos, vuelvo a casa con auténticas náuseas al guiar el vehículo que me conducía hacia la ducha. Descubro a César Aíra en la revista Quimera, ignoro si es guapo o feo al no publicarse ninguna foto o dibujo de este autor en el amplio dossier que le dedicaron, por más que hojeo y deshojeo la publicación no logro ver su cara quedándome el recurso de google imágenes donde descubro que no tiene el aspecto que imaginaba que debía tener al cometer mi habitual osadía de imaginar la cara del escritor cuando no conozco su rostro. La literatura veraniega está en preparación, Thomas Bernhard, Julien Gracq, Bioy Casares, Sergio Chejfec, Margarita Heredia, Enrique Vila – Matas (ahora que me hecho con su obra completa), lectura variada y diversa donde he incluido algo concreto de carácter local, La posada de las almas de una tal Luisa González. Mucha literatura ligera y suave para las tardes noches de verano tal como me recetaron en el Sanatorio Mental de Cástulo cuando ya me daban el alta. Vila – Matas, sus escritores más leídos y una escritora que sólo lo lee a él, triángulo literario que sólo busca la indignación de mis propios fantasmas, para que sigan ahí sin abandonarme a prudencial distancia.

Creía hoy que no iba a pasar del prólogo al no tener nada digno que contar, La historia abreviada de la literatura portátil me deja un sabor extraño, creo que el autor pretende ser mejor que sí mismo sin conseguirlo del todo, el caso es que me senté a desayunar en la Colombia 50 leyendo mientras me servían la tostada y el café las primeras páginas de Paraísos de barrio de un tal Lucas Zimbrera que había adquirido instantes antes en la Librería Metrópolis, prometedora obra de un admirado escritor que gusta ser admirado por su vecindad con afán de desaparecer en su intento de emular al Doctor Pasavento de Enrique Vila – Matas, un libro que te hace pensar mientras me distraigo a contemplar una vecina con perro que pasa por mi lado sobre la capacidad de algunos de crear personajes inexistentes a partir de uno real ajeno a todo que sólo existe en foto retándome a intentar algo parecido sin olvidar que por la búsqueda de embarcarme en una empresa similar acabé pasando seis años interno en el Sanatorio Mental de Cástulo. Mi admirado autor se supera a sí mismo, hace unos días tomando café con él aquí mismo me decía la misma frase que una vez me profirió una de las enfermeras del sanatorio: “Todo es movimiento irregular y continuo, sin dirección y sin objeto”, no he leído nada de Montaigne, sus ensayos llevan años criando polvo en la estantería, yo sé que esta frase es suya, jamás de la enfermera del hospital y mucho menos de mi contertulio en el café de estos días atrás, por eso hoy al encontrarme solo en el desayuno reflexiono sobre las posibilidades y riesgos de ser el doble de alguien, si es aspirante a novelista mejor todavía, jugar con mis vecinos de esta zona a las casualidades y coincidencias que me hagan partir de la risa, una versión propia y vivida en la realidad de El oscuro hermano gemelo. Cuando consulto el reloj y veo que es la hora de volver al trabajo, cierro Paraísos de barrio dejándolo para mejor rato, me ilusiono a mí mismo pensando ser el propio parásito de su autor.

EXTERIORES E INTERIORES



Me gusta espiar cuando nadie me ve el blanco conejo del patio a través de una raja, suave al tacto, con el vello caído, juego con sus posibles cambios de temperatura, todo un placer visual mientras la raja siga abierta y me dejen contemplar la visión con mi discreta presencia que hace que desde la jaula me haga ver que no se ha dado cuenta de que estoy aquí.
Cuidados terapéuticos, dulces unos días y huraños los otros, dos personalidades, naturalidad y teatralidad, no sé si es mejor la mirada dulce o la de medio lado, fuertes inyecciones ansiolíticas con el agrio carácter, decidió si darme la palabra sobre mi futuro y calidad de vida en la estancia desde el primer día odiada por la mirara dulce, su mirada huraña sería mi principal lectora el día que se publicó mi libro prestándoselo luego a la dulce mirada. Al llegar el otoño caen las hojas de los árboles del patio, sigo espiando lo movimientos limitados del conejo blanco enjaulado donde seguirá sin permiso para probar deseos vitales, no supero mi infantil mentalidad a la que me han tildado en todas las miradas por mi obsesión de conseguir el alta médica y pueda volver a Jaén antes de que dé lugar a la inauguración del tranvía mientras me consuelo en solitario disfrutando una corrida, un acto cruel que ha generado polémicas entra partidarios y retractores estos últimos meses. Quiero cortejar con la mejor enfermera, conquistarla con mi más elegante galantería, salir a pasear los dos juntos al patio de naranjos bajo la atenta mirada del conejo blanco, ella es la flor más bella del jardín que desaparecerá de mi vida antes o después volviendo a asomar como de la nada ese conejo que seguiré contemplando a través de la raja, cada vez tengo más lectores de mi libro pienso, de atmósfera volátil pero grandes lectora al fin y al cabo.
Paseo en solitario por las rectas avenidas de la ciudad de Cástulo, alguien desconocido me invita a recrearme en sus misterios, los misterios de Castulo, grandioso título para la segunda parte de mi obra, veo el Fleming como todos los días, a veces no quiero entrar a sufrir mi buscado papel de demente inadaptado, veo semblantes fríos aunque me invitan a sentarme con ellos, enfermos y enfermeros juntos llamados a la mesa, extraños elementos de la gris parroquia clientelar, risas colectivas que me hacían presajiar el inminente cierre del sanatorio mental, nunca sería eterna su existencia, las enfermeras querían denunciar a la mirada huraña mi desmedida afición por determinar el futuro de la institución, uno de los doctores se planteaba una posible amenaza de publicar este pronóstico en mi historial médico, consigo escapar de batas invisibles con forma de silencio corriendo calle arriba hacia las ruinas de lo que en su día fue la Escuela Universitaria de Ingeniería Técnica de Minas como minas tenía todavía Cástulo a plena actividad, me desvanezco antes de llegar sin perder el conocimiento “desnudos los dos en la playa” escucho por dieciseisava vez en el hueco interior de mi dispersa mente, regreso al hospital en un furgón encamisado con las manos atrás sin poder moverme o decir todo lo que tenía que decir gracias a un extraño líquido que vertieron en mi antebrazo, totalmente mudo, como ese bello conejo blanco, cuando recibo una carta de servicio denegándome el alta me echo a llorar, ha desaparecido esa raja por la que veía el exterior e interior.

LA SOLEDAD DE LA MANO DERECHA

La mano derecha de una Ministra de Igualdad llamada Bibiana Aído además de todo un especialista en malos tratos, amén de ser el Delegado de Gobierno para la violencia de género aparece en soledad institucional y mediática la tarde de la presentación de su libro en el Darymelia. Ningún representante de la política o algún cargo de los organismos de la provincia, vacíos los asientos de corresponsales de diarios locales o delegados de prensa nacional, sólo una foto rápida en el vestíbulo antes del comienzo del acto y adiós muy buenas, no veo a nadie del mundo judicial de Jaén con que el tanto compartió en los años noventa como médico forense de a pie. Sinsentidos no entendibles cuando todavía te imagino en el recuerdo los viernes al medio día en el Mabel con los compañeros del viejo mixto cuatro. La explicación puede ser realista, sencilla o retorcida. No venía a presentar la mano del predicador como alto cargo del Ministerio de Igualdad sino como médico escritor sobre una teoría donde aplica la medicina legal a la muerte y supuesta resurrección de Jesús, quizás la obra no la patrocinaba la Diputación de Jaén, alguna concejalía….. era algo privado con la denominación de Asociación Provincial de Librerías y Papelerías de Jaén donde en la ocasión presente el político o cargo público sería protagonista secundario……..¿Y una posible remodelación ministerial con los macutazos de pertenecer este médico escritor a un ministerio a extinguir?
Miguel Lorente es forense, también escritor con unos cuantos libros en su hacer y haber, articulistas del diario local de la provincia denuncian cuando tienen ocasión que los escritores de cierto renombre abandona nuestra provincia, de momento este sigue siendo vecino nuestro aunque ejerza su delegación desde Madrid.
Cuando abandono la presentación de la mano del predicador sin haber terminado con más de una hora de duración me encuentro en la escaleras del Darymelia al Concejal de Cultura José Montané que llegaba en solitario. Retiro en parte todo lo dicho.

EXTRAÑO PASAJERO



Observo la ciudad de Jaén de forma insólita al cruzar pasarelas metálicas y pasos a nivel de tranvías invisibles. Había salido a desayunar desoyendo los gritos de varios fantasmas imaginarios que querían hacerme subir a la calle Cerón sin yo desearlo cruzándome camino de la Colombiana de la Avenida de Madrid con un paso a nivel totalmente adoquinado. Lo imagino subiendo totalmente lleno de pasajeros por el Paseo de la Estación, si a esa hora todos los autobuses urbanos de Jaén suben completos de aforo, una regla de tres simple te puede dar el resultado de los viajeros tranviarios a esa hora de la mañana. Buen pronóstico también para la ampliación de líneas por Gran Eje, Fuentezuelas, etc. Me imagino pronto como pasajero, si F me invita a la inauguración, estoy planificando acudir como extraño pasajero para lo cual y en virtud de la ocasión pienso adquirir una maleta al efecto de ir pertrechado como un auténtico viajero.
Leo Vila – Matas añejo, una obra recién adquirida por muy poco precio en el mercado negro literario, ahí nos enseña sobre el por qué de esos escritores que se hacen pasar por dos o tres ficticios conservando su personalidad de fábrica sobretodo si ésta ha adquirido un más que dudoso prestigio. Lo más intrigante siguiendo a Quique Vila es que deben de mantener esa utópica personalidad ficticia gracias a que les otorga resultados productivos, para mí es una forma más de vender su alma al diablo, en mi caso me ocurre como a Kafka cuando vuelvo de desayunar cruzando de nuevo el adoquinado paso a nivel, me siento en la plataforma de un tranvía sin saber a ciencia cierta su posición en el mundo, leo que Kafka también veía una pasajera descendiendo del tranvía, más bien yo la veo esperándolo en las aliteradas tardes lluviosas.
Curiosidades tranviarias, como que el propio Kafka y Nabokov viajaban sin verse ni conocerse en el mismo tranvía por la ciudad de Berlín, aquí en Jaén sucederá algo mejor, escritores ficticios se confundirán con sus creadores, seguiré leyendo a unos y a otros, claro, eran los más leídos como me confirmaron aquella tarde de viernes.

SIN PAISAJES



Un día como hoy, un 16 de junio Diario Jaén nos hace cómplices del vil deporte suprimiéndonos el suplemento cultural Paisajes y colocando en su lugar habitual un cuadernillo futbolístico contribuyendo a hacer más grande a Juvenal con su pan, circo y todo lo demás. Un día que si no viajamos por la costa azul francesa bien puede servirnos para celebrar el Bloomsday que se celebra en Dublín algo más que aquí en Jaén, ciudad con suficiente número de joycianos para rememorar el día en el que transcurre la acción de la novela Ulises, algo a lo que contribuí al leer de forma discreta con la lectura de algunos párrafos que lleve copiados de puño y letra en un folio con los que disfruté al subir a desayunar a la Colombiana…. ¡Señor Bloom! ¡Usted aquí, en las guaridas del pecado! ¡Lo pesqué in fraganti! ¡Bribón!...., muchos hemos leído Ulises, otros joycianos que celebran el Bloomsday no lo han leído, merece una relectura como miembro iluso de la Orden del Finnegans. Enrique Vila – Matas se mezcla en Dublín con los joycianos de forma anónima, nunca le dijo su nombre a aquel periodista que averiguó que nadie de los celebrantes del Bloomsday habían leído Ulises de principio a fin, Vila – Matas lo hizo varias veces, asignatura pendiente como muchas, la culpa fue de lo ocurrido una mañana en el Sanatorio Mental de Cástulo, la tentación lectora por parte de una cuidadora se tradujo en forma de Ulises. Espero que mis viejos fantasmas que ahora viajan por la France suba a Dublin aunque sea tarde.

REALES INVENTADOS

No queda pan de pipa en Casa Paco, pocas existencias para la habitual demanda, aprovecho hoy la salida a desayunar para conseguirlo en el Pósito, problema solucionado, problemas menores y problemas anecdóticos ¿por qué buscar culpables en el micromundo laboral de nuestro entorno? Han sido trabajadores y ahora pueden ver a algunos como los causantes de nimiedades, una supuesta razón (o sin razón) institucional de darse mucha brega, reuniones privadas y el tiempo detenido bajo los disparos de retratistas locales para la edición de papel diaria, numéricamente no abultan, quedan bien en la foto, pero el día clave no saben quién eres, los que siempre nos acordamos somos legión, abultamos mucho más así tan descamisados, vidas propias e impropias, todo sea por el titular es mi consuelo, vida real y vida inventada, al pasar por la calle Cerón pienso que el real debe de permanecer en el anonimato, ser lo que es nada más, su vida me importa un comino, merece su persona el auténtico olvido evidente, con ser conocido, saludado y propuesto a tomar café por la calle es suficiente, vidas ajenas que no interesan a nadie, si no es conocido mucho mejor, que se quede en esa realidad lejana.
El ficticio es otra vida, no es real, no existe. Al absurdo ficticio hay que estrujarlo, buscar e indagar en todas y cada una de las miserias de su vida, extraerle todo lo que tiene, transformarlo en real si hace falta, desenmascararlo para que todo concluya, que venda el perro ese con collar que lo pasea y tiene atado condenando después a su compañero de historia a seguir habitando en el conocimiento y misterio más profundo de la literatura rescatándome a Julien Gracq o Robert Walser, a Witold Gombrowicz no al haberlo leído antes en el sanatorio sin que se enterara, a David Foster Wallace sí, con su niña de pelo raro (esta tarde tras la corta carrera en la vía verde leo Entrevistas breves con hombres repulsivos). En el Café Pérec de hoy, Enrique Vila – Matas nos habla de un escritor que parece huido de la novela de otro, ellos parecen a su vez protagonistas y narradores de un mal folletín, es un halago que se acuerden de ti, ha sido un disfrute extraño de las vivencias de estas semanas atrás, mejor así, fantasía y espejismos en la calle Cerón, ya tuve una vez suficiente con haber sido el perdedor de una batalla mezquina, ¿para qué más?



Juergen Teller es un fotógrafo al natural que sabe provocar inspiración, mira a los ojos cuando inmortaliza con su objetivo, me enseña a no esconderme, la naturaleza de la fotografía sin artificios ni otros ingredientes, la fotografía totalmente al natural, admirable por su huida hacia delante de exponer o desarrollar estilismos o venderse a directores de arte, el dueño y señor eres tú, el resto se someten a organismos, cajas de ahorro y sus salones de exposiciones.

REPETIR POSTRE



Volver a visitar hace unos días el Restaurante la Cabria de Cástulo me produjo una especie de desasosiego melancólico, todos seguían ahí en el mismo lugar, los años no habían pasado, la comida se había convertido en estática, el mantel, los comensales y los alimentos permanentes en el espacio y el lugar, observo el mortecino ambiente sin la falta de mutuas miradas de dos de los congregados a la mesa, su mirada punzante mientras bailan hacia un lado y hacia otro al triturarse en el interior de su boca los también eternos profiteroles de chocolate, no soporto verlos a los dos comer del mismo plato, un funeral, los profiteroles convierten la celebración en un funeral al estilo de las comidas el resto de días en el sanatorio, un fracaso de comida en mesa circular donde los dos mojan en el mismo plato, la oscura película abstracta, acaramelada y pegajosa se va solidificando en el plato bajo los cremosos pastelillos al pasar las horas del organizado ágape. Ahora siguen ahí, viendo pasar las horas, los minutos, esperando la reactivación del final de los postres que nunca llegará, nunca llegarán a los cafés ni pedirán la cuenta ni el camarero los invitará a un chupito, todo se detuvo, me quedé con las ganas de probar esos profiteroles con ellos, la cremilla que soltaban invitaba a participar sin que quedase la cosa sólo en algo para dos.

BIBLIOTECA RICA

Sueño pensando en la diferencia que puede haber entre el último concierto que dieron los Sabandeños en Jaén con los despertares un día y otro bajo los pies del gurugú. Cuestión de visiones reales en un lado o inexistentes en aquel entonces por otro, me gusta esa presencia exista o no, me hace subir la adrenalina situando mis pensamientos en el atrayente abismo cuando ritualizo su actividad diaria aquí y allá contemplada por una interrogante mirada.
Correr o no correr, las fuerzas fallan un poco con el calor, este es el verano que no debo de fallar si aspiramos a distancias superiores de las habituales dejando si hace falta el pan de pipa que comemos en horario laboral hacia el medio día para mitigar el hambre los cuatro que habitamos las blancas (no grises) paredes del habitáculo.
Busco esta semana más páginas de Robert Walser, el primer eslabón de un lejano encuentro con mi propia persona, comienzo la lectura de el Ayudante, mi mente se traslada a mi librería habitual, pocos saben que su propietario se roba a sí mismo al atracar su propia librería, entra en plena sobremesa cuando permanece cerrada a la hora de la comida, los libros más leídos, reconocidos y vendidos trasladándolos todos a su casa atesorándolos en una habitación, necia forma de enriquecer su biblioteca, lo mejor para él, sumo cuidado en que no existan dos libros idénticos, en caso contrario sirven de donación al clausurado Sanatorio Mental de Cástulo.



Me despierto sobresaltado, empieza la temperatura ambiente a subir, quedamos juntos para desayunar en la Colombiana, casi nunca coincidimos por la mañana al trabajar en ciudades diferentes, hoy estamos en la misma, entramos a tomar café, ella se introduce en el reservado para mujeres quedándose junto al biombo que nos separa para así mantener la conversación, me cuenta que no sabe qué hacer con la huelga, es extraña, no está segura de nada, vidas propias y ajenas en torno a ella, poca unanimidad personal, el funcionario que no quiere darle el gusto al Gobierno de ahorrarle la nómina de ese día, el sacrificado que comprende la situación, la del sindicalista que sí la cobra aunque vaya a la huelga como es su obligación, el sindicato que parece un partido político en la oposición, los otros sindicatos que cumplen su cometido sin más, el cargo de libre designación con la disciplina impuesta en contraposición a sus pensamientos, aquellos de estómago agradecido, ………. Poco pronóstico de participación con esta situación inicial de vidas propias y ajenas. Es un día para romper el biombo rompiendo las normas de la cafetería y practicar sexo convencional, alimentar el dicho ese del mundo y su posible final ante el dilema de siempre, el derecho convertido en obligación, el retratarte o no retratarte. Cuando abandonamos el café la acompaño medio camino hacia casa, quiere coger el tranvía, al pensar en él se acuerda de tomarse la pastilla, sufre trastornos neuróticos desde que la línea ha sido amenazada de desmantelamiento por Fernández de Moya, me encarga a mí de que haga todo lo que esté en mi mano para evitarlo, no puedo hacer más de momento, el tranvía ahora está en buenas manos mientras el Ayuntamiento no sea tomado por otro grupo político con afán destructivo de todo lo realizado por el interés general, el interés general de Carmen Peñalver dirían algunos, no, el interés general cuyo derecho a decidir sí es o no interés general lo conlleva el ser la que gobierna ahora la ciudad. Veo desaparecer el tranvía, ha sido una mañana completa, recordando sueños, haciendo pronósticos de los días inmediatos……., desayuno acompañado aunque algo incompleto, como si no hubiese podido continuar, los minutos pasados pasan a convertirse en obsesión, la mañana termina sin mucha presión de los fantasmas mentales que me persiguen convirtiendo mi vida en una parodia con nulo estilo.

DUBLINESCA EN DIARIO JAÉN

Vuelve a sacar su rostro de malas pulgas, siempre con cara de enojo, menos mal que muchos no le debemos dinero a este hombre, no quiere nada para Jaén que sea bueno, aunque sí lo quiera para la vecina Granada. José Enrique Fernández de Moya destructor e invasor del deseo de la ciudadanía se quiere introducir en el pensamiento de muchos vecinos intentando a su antojo romper o desviar el criterio que tienen de querer lo mejor para Jaén como en este caso toca ahora lo del tranvía. Se aprovecha de la llegada de los calores que es cuando más molesta una obra en la calle para intentar abrasar a la ciudadanía con su retórica destructiva de no al tranvía y no a todo si le da por transformarse en Arlequín de la calle Génova. Nunca he entrado en la vida de este hombre, pero pienso que es mejor salir de esa vida enfadada que gasta el Fernández de Moya como es mejor salir de esta última frase.
Que diferencia la mirada con cara de morros con nula sonrisa natural las pocas veces que sale a la calle este enfadado crónico con todo lo que sea bueno para la ciudad, con el buen hacer constructivo que nos ofrece hoy Carmen Jiménez al reseñar de forma certera en Paisajes de Diario Jaén Dublinesca de Enrique Vila – Matas. Sé que ha pensado en mi persona al leer la obra antes de articularla para el periódico, sabe de mi pasión por el escritor al igual que AJ, mi asesor literario en la sombra que antes que solicitara varios libros de Robert Walser ya los tenía sobre la estantería de la librería esperando mi adquisición. Cada día me gusta más AJ, tanto adivina con total puntería mis gustos literarios como se transforma en personaje inexistente inventado otras realidades vagando a la deriva de blog en blog picando aquí y allá, estando sin estar, hablando poco aunque ese poco que nos muestra va a misa de 10 a 11. Todo un admirable personaje en la realidad y en la ficción, me debe ya varios cafés, gracias a su gran olfato para detectar obsesivos lectores hace vender a la librería lo que ya quisieran vender otras, aunque el equilibrio se consigue cuando hizo de intermediario para conseguirme algo de Juan Cruz, otro gran escritor (¿cuál es el otro?) de Jaén, que en sus desayunos funcionariales le gusta examinar con calma y sosiego los libros que descansan sobre las casi cilíndricas estanterías giratorias de la librería.
De forma desconcertante abandono la librería, demasiada clientela me turba los sentidos, AJ me invitó una vez a ser escritor, ya lo soy le dije una vez creo recordar cuando tomo asiento en el Café Colombia 50, empecé a narrar la historia de una pasajera en la Calle Bernabé Soriano esperando el tranvía en aquella tarde lluviosa y gris con una gabardina como única y exclusiva prenda cubriéndola, fue imposible de seguir escribiendo, afloraba mi depravación mental provocando esa turbación que se transformaba en permanente erección que no me dejaba seguir el desarrollo del argumento, la novela se quedó en mero proyecto, a veces me animan a publicarla como obra escasa de cuatro líneas donde describo esa impasible espera de la chica en la parada del tranvía, menos mal que queda poco para que terminen las obras, ya queda menos, quizás ahí me rodee de una buena inspiración y sepa desarrollarla, una narración que refleje los auténticos deseos del escritor y la pasajera.
Los tres forman un triángulo curioso, B es el más discordante, no ha superado el estado de envidia tras publicar en su blog como original primicia el haber leído a Ferdydurke de Gombrowicz, ignoraba totalmente que ese libro lo leí en el Sanatorio Mental de Cástulo hace ya algunos años al prestármelo como terapia una de las enfermeras con el objeto de compensar el apasionante anhelo silencioso de una de sus compañeras, los libros como terapia, como balanza de equilibrio, yo te enseño Antonio Muñoz Molina, Paul Auster….. y tú me hablas de Borges y me ofreces leer Ferdydurke alusionando la plebeyomanía como posible nuevo mal de las clases selectas. Cuando termino el desayuno releo el artículo de Carmen Jiménez sobre Dublinesca, sé que se ha acordado a mí al titularlo “bella realidad gris y lenta”. Realidad lenta y gris entre las paredes del Sanatorio de Cástulo intentando reestablecer la salud mental con la búsqueda de la autoficción como terapia definitiva escribiéndola el resto de los días fuera ya del hospital.

SUEÑO CANINO


Leo a Enrique Vila – Matas hoy en Café Perec que Bataille escribe mientras oye ladrar un perro, no he leído nada de Bataille y tampoco tengo vecinos con perro en el bloque mientras escribo, pero sí en la ciudad, igualmente esos perros no ladrad, más bien hablan y conjuran sus dueños, Vila – Matas titula su artículo “Conjuras invisibles”, los perros que veo últimamente no tienen dueño al que pasear, una imagen reaparece en mis sueños cada noche, una foto de una gran escritora de la ciudad con su perro por uno de los parques de la ciudad.
Advertí casi de forma secreta de ella en la calle Campanas a una hora pronta, en efecto circulaba con el perro, muy guapa para su edad, me sentía atraído enormemente por su escritura, una Joyce femenina para las letras de Jaén, esa misma mañana no recordaba qué parte del sueño viví con ella aunque gracias a ello conseguí darme cuenta de que no podía ser la escritora siendo efectivamente la señora de la foto…., su sorpresa fue mayúscula cuando la felicité, qué poco sabían aquellos a los que adjudicaron personalidad literaria a la señora con perro de la foto que al encontrármela iba a negarme su existencia, me confirmó ser una vecina totalmente anónima y ajena a cualquier tipo de actividad literaria, una vecina más con vida ordenada en su amada ciudad y con una gran dedicación a los cuidados de su chucho al que pasea puntualmente cada día por las calles de Jaén. La cosa quedó algo más clara, los sueños hay que interpretarlos con la realidad, pero todavía me sentía confundido, esa noche volví a soñar, era ella, la misma, el mismo perro, cuando despierto mis neuronas volvieron a enloquecer, un follón literario similar a un sudoku, pocos escritores y algunos inexistentes.
Me mantengo receptivo a lo racional, también a lo no racional en algún caso, me pasa por la obsesiva manía de leer a muchos autores que hablan de otros autores, no hace falta repetir ejemplos, le sumamos cualquier escritor que refleje su personalidad en lo que escribe, añadámosle una especie de autobiografía con añadidos ficticios, conclusión, el autor y personaje en caso de no ser el mismo por lo menos se asemejan, la locura superando cualquier misticismo literario, el personaje que es real en lo virtual supuestamente es autor en la realidad sin ser autor de nada e ignorante de todo. Todo un extraño ejemplo si un viernes por la tarde tras la siesta y el café te encuentras con un escritor que escribe poco o nada siendo luego el más leído.