Cuando llego había cerveza para todos menos para mí, un letrero anunciaba todo tipo de tapas y raciones, dos camareros servían en el bar Cordobés. Algunos de los compañeros hablaban en triángulo de forma más tumultuosa y destartalada que las del resto. Ellas estaban detrás algo más silenciosas, intenté saber de qué hablaban pero la película que se traían en sus palabras ya había comenzado, ni siquiera me iban a dejar seguir el guión, los parroquianos se habían entregado entre ellos de una forma que cualquiera que llegase tarde no se uniría al instinto del resto transformado en inercia de imaginados aplausos al final de cada representación, unos se ganan la fama, otros la pierden.
Había cometido el error de permanecer cabizbajo sin ganas de hablar aunque las incitaría a practicar algún hecho menos deseable para algunas que para otras, las dejo estar, saco la libreta y escribo, escribir en una libreta para combatir la desidia y abandono, la contrariedad consiste en no pedir cerveza, se supone que nadie me ha visto, el único objeto es disfrutar de una corriente de sensaciones sin levantarse de la cama, me giro hacia ella, ella también se gira, un rato antes no me percaté del color que protegía la forma acentuada de su contorno.
8 comentarios:
Aunque no se girara.
Que me gustan las formas acentuadas de los contornos... jajaja
Pasé a saludarte y a desearte un buen fin de semana.
Saludos y un abrazo.
Será que en todos aquellos años no tuviste tiempo de fijarte en esa silueta que tanto te pone.
Saludos desde Cástulo.
Más vale tarde que nunca, ¿no?
Gracias por la visita.
¡Un saludo!
Ummmm... me ha gustado, sí, sí...
Creo que va a ser interesante seguir leyéndote. O contorneando tus letras :P
Un saludo.
Me pregunto qué tipo de mirada escapará de ese color que protege ese contorno.
Aunque, en la comodidad de la cama, uno está a salvo.
un culo precioso
Gracias por tu amable visita y comentario que me permite conocer tu estupendo blog.
Nos veremos,
Saludos.
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