La invasión de la zona

El buen tiempo invade la zona, no existen días feos, en la arena juegos, bromas, travesuras, paseos, voley playa. Se han quitado todos los zapatos, los pantalones, las camisas, las blusas, las bragas, los calzoncillos…… Unos bañistas tradicionales permanecen vestidos sentados en la arena en simbólica protesta por el desnudismo reinante, el que aparenta ser cabeza de familia tiene mala cara, permanece indignado ante todo lo que toma el sol y pasea a su alrededor, cumpliendo estos el papel de ignorar al primero para no hundirlo más en su propio ridículo al permanecer en su intransigente estatus ante el cuadro bonito de agua y arena libre de cargas textiles. No disfrutará de una ducha, vestuario o aseo sin letrero sexista, seguirá utilizando esas duchas, vestuarios o aseos que prohíben la entrada al sexo contrario por esa vieja y extraña ley costumbrista que protege una supuesta moral o vergüenza, una ley que también protege la separación por sexos en esos recintos cuando la no aplicación u observancia no tiene sufridores pasivos a los que pueda causarles un mal físico, pero es una ley comúnmente aceptada por todos por su habitualidad y cotidianeidad. Sin embargo aparece la intransigencia también cuando se trata de proteger la salud del compañero de comida o tapeo en los bares y restaurantes evitándonos respirar el maloliente humo mezclado con los alientos ajenos que forman en ocasiones una tóxica nube sobre tu jarra de cerveza. Hoy contemplo a ese fumador cabreado en la misma cafetería de siempre por todo lo que gira a su alrededor, no disfrutará del resto de parroquianos que charlan, ríen o leen la prensa en la barra, al igual que al intransigente playero no lo miramos, el sol, el mar, la comida….. son bienes y valores necesarios creados por la naturaleza o simplemente son necesitados por el ser humano, el cigarro se convirtió también en bien o valor, pero fue por el nacimiento de la necesidad artificial creada por el hábito o el vicio.



Fotografía Jesús Garrido

6 comentarios:

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

¿y por qué respetar las separaciones?

La sonrisa de Hiperión dijo...

la intransigencia... tu lo has dicho.

saludos y un abrazo.

DEMOFILA dijo...

Hablas en tu entrada de lo que más me gusta, playa, sol, baños, chiringuitos, aunque yo no voy a playas nudistas, pero no estoy en contra de ella, pero ahora me encantarías esta tirada en la playa, dándome un bañito y tomando el sol,como en verano.
Pues sí, tras los deseos, siempr lo mismo, pero lo que yo deseo ahora mismo no se puede cumplir poque aquí es invierno y hace un poco de frio.
Un saludo de una nueva amiga bloguera que agradece el comentario que me has dejado

Manuel de la Rosa -tuccitano- dijo...

la intransigencia...la intolerancia y la poca consideración es la que plaga nuestra sociedad...¿hasta cuando?, yo pensaba que la dictadura murió cuando yo en el 75 asistía a mis clase de 5º de primaria...pero no...aun campa...salud

Clarice Baricco dijo...

Me dio frio.

Juanjo dijo...

Supongo que el tradicional que va a playas nudistas terminará por irse a otras donde se sienta a gusto; aunque también los hay que nacen para estar indignados.

Es mejor que uno se vaya donde está más cómodo que lo haga porque lo ordena un real decreto.

Saludos.