Duermo en el Sanatorio Mental de Cástulo, estoy soñando que me había acostado con más humedad ambiente de la cuenta. Me despierto de repente preso de una pesadilla justo cuando escucho un alarido de dimensión desproporcionada, todo se empieza a inundar provocado al parecer según lo que acabo de escuchar por algún tipo de emoción, un líquido algo espeso y grumoso anega en pocos segundos la estancia, se desborda el lugar en plena profundidad de la noche, por la ventana puedo ver muebles, puertas y algún sanitario, religioso y paciente que otro arrastrados calle abajo, la soledad y la desdicha vuelven a perseguirme, me agarro donde puedo, también me voy a ahogar en pocos minutos, la yema de mi dedo anular saborea lo que parece ser algún tipo de fluido femenino, imagino que alguien tendrá los dos hemisferios cerebrales contraídos por el placer, todo un río de flujo inunda las calles de Cástulo, la estructura feudal de las calles de la ciudad provoca que ninguna se libre de la destrucción y asolación por el líquido elemento. De repente vuelvo en sí sin saber si duermo o no, mi conciencia está tranquila, me harán sospechoso, no he provocado esta vez la inundación aunque querrán interrogarme para averiguar algo sobre mi posible implicación en esta catástrofe, me condenarán de nuevo, me hundo otra vez sin poder hacer nada en mi propio sueño.
Me veo en Jaén en mi cama de siempre, quiero ignorar la anterior pesadilla, me despierto en plenas maniobras tempranas, pienso que somos máquinas de emanación de fluidos por estados situacionales de placer o dolor, cuando termino me visto, me voy solo a reponer fuerzas con chocolate con churros al Colón, por compromisos privativos de domingo a lunes mi sexta Noche de San Antón tendrá que esperar, no va a aparecer mi nombre y apellidos en las clasificaciones de resultados de la carrera que se publican luego en Ideain o Diario Jaén, mi primo Bernar me repite todos los años que muchos corren la carrera de San Antón sólo por verse luego con el tiempo realizado en el periódico, el consuelo que me queda es volver a bajar al infierno de lo imaginario y cuando lleguen las ocho de la tarde imaginar que estoy corriendo la carrera noche de San Antón 2.011.
12 comentarios:
Quién sabe cuál es la pesadilla.
Te eché de menos en la carrera....
gracias (:
fracasos y soledades, este año estaré en la segunda, la gente se va.
saludos
cambio d elook, eh. este verde es un poquito tóxico, n'est pas, y destacan peror las fotos en B y N
Jesús,
Me ha producido desasosiego leerte, no sé, creo que me has sacado esos fantasmas de cosas que hubiera querido hacer, y que todavía no he hecho. Aunque nunca es tarde, lo malo es el tiempo y las ganas.
¡Feliz lunes!
Miguel
soñé que soñar...
gracias por la visita...
un blog especial el tuyo, lleno de sugerencias pesadillescas, de inquietud y dolor.
Texto denso e inquietante...te sumerges en él con facilidad.
Por algo somos agua en más de la mitad.
Saludos.
OK, gracias Jesus. A ver si el año que viene corremos juntos!
Saludos.
Siempre nos consolamos con algo, ¡menos mal!.
Saludos.
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