Con el ordenador apagado

De repente y al ver llegar desde la ventana el tranvía empecé a sentirme como si me fuese a visitar una relación amistosa de otro tiempo. Se baja en la parada que hay junto a la redacción, lo veo descender con libro bajo el brazo desde la cristalera gracias a la cual se divisa también la nueva glorieta de accesos y salidas de la urbe, me pongo en guardia antes de que suba, guardo en el armario la cámara de fotografiar, cierro la red en la que administro todo lo que tiene que ver con la prensa virtual, imagino lo que voy a decirle, sé que sus frases son imprevisibles, como las de una persona a la que aún no conozco, quizás haga el papel de autor de memorias imitándolo sin aparentarlo demasiado aunque de forma algo absurda y sólo por darle algo de coba, para que se sienta bien durante este rato, igualmente mientras coloco y ordeno la oficina pienso que la auténtica realidad debe de radicar en cada uno de esos elementos reales e inesperados que forman el todo de este encuentro, cada cosa bien milimetrada. Sabía que iba a recibir los sms, sentía una especie de adicción que le hizo visionar admirando en silencio aquella exposición fotográfica en la cafetería el Dean, en realidad nuestra relación es buena, cada día que pasa mucho más franca, es lógico que el plano virtual se haya enfriado y deteriorado, la situación reviste una total habitualidad y más cuando apagamos el terminal del todo sin ahorro de energía y la relación entra en una fase de reposo donde no se produce ninguna situación en especial, ni buena ni mala, un intermedio interminable e infinito donde la nada puede ser manipulada hasta la saciedad, el silencio de lo que puede ocurrir a través de una pantalla de ordenador apagado y de color oscurecido puede llegar a tener desde tintes criptográficos de formación ilusoria hasta imaginarse el que está al otro lado la desnudez parcial o integral de la inexistente interlocutora, y todo sin webs cam de esas o cómo coño se llamen. Creo que a veces al no existir conexión y estar los terminales apagados alguien hace de alcahuete entre los dos que permanecen sin conectar al efecto de presentarles luego sólo a uno de ellos lo que ha visto, no en sucesión cronológica, sino como si todo fuese un reflejo en el que se ha invertido el orden de las partes. Por eso él cree que soy yo la persona que expuso hace un par de años en la cafetería Deán Mazas, todo se lo han invertido esos interlocutores ausentes para que parezca y se asemeje la cosa a lo que no es y mis pensamientos permanezcan permanentemente verdaderos produciéndole a este recién llegado que ya tiene que estar subiendo las escaleras una especie de pesada digestión. Ahora lo saludaré como siempre, no tengo más remedio, guardaremos las apariencias de buena relación e intentaré reorientar sus inquietudes. Cuando siento unos golpes en la puerta una voz invisible al otro lado pregunta si se puede pasar.

Te veo más guapa que en tus fotos de la red.

A veces no tenemos en cuenta cuando visitamos una exposición fotográfica, leemos cualquier libro, vemos una película, lo que sea, no caemos que quien nos interesa realmente no es el contenido, más bien es el autor o creador de la cosa, no sé por qué será. Otro día os cuento lo que pasó al vernos.

16 comentarios:

Manuel de la Rosa -tuccitano- dijo...

es que en el continente encontramos el contenido...aunque esté sea reflejo de aquel...de todas formas...esperamos que nos cuentes lo que pasó..un abrazo

Lola dijo...

En la creación están el interior del creador, al aire para que el mundo las valore o eche por tierra... Buenas noches

Gitana ♥ dijo...

lo que hay del otro lado , es menos facil descubrirlo , que lo que vendemos , no ?

Lansky dijo...

Es el punto de inflexión que marca el arte desde el punto de vista moderno: el autor, o el artista; antes importaba un bledo, lo importante era la obra

Miquel dijo...

Y todo esto nos llevaría a preguntarnos : el arte que es ¿ un concepto o un objeto ?. Salut

Antonio de Castro dijo...

Se puede disfrutar del arte ignorandolo todo sobre el artista? Supongo que seria lo ideal, o sabiendo pero sin que esto afecte nuestra percepcion o apreciacion de la obra.
Me gusta la presencia de los tranvias en tus escritos.

Viva dijo...

Yo, a ese tipo de niños maleducados más bien los llamo así: niños maleducados que van a pasar el tiempo a la biblioteca y no dejan a nadie en paz, son muy típicos. Llamémosles "niños molestia". Pero los niños-ruido son otra variedad, más bien amorosa, al menos pseudo, o váyase usted a saber...

Miguel Ángel de Mòstoles dijo...

Te lo deben de haber dicho muchos y en muchas ocasiones, ¡tú tienes alma de filósofo!

No sé, prefiero el cuerpo a cuerpo, la red me confunde, en todo.

¡Feliz fin de semana!

Céfiro dijo...

Nos dejas en ascuas!

nueva gomorra dijo...

Gracias Jesús. Un fuerte abrazo.

Antorelo dijo...

Gracias por comentar en tijerasdepapal, mañana pasaré más detenidamente por tu blog. me gusta lo que he leído.
Saludos

La sonrisa de Hiperión dijo...

Huelga de teclas caídas?


Saludos y un abrazo.

fonsilleda dijo...

Buen arranque para una historia que no sé adonde puede llevar.
A cualquier parte que el creador decida, pero también a cualquier lugar que yo, lector, decida.
Saludos.

MARIAN dijo...

Normalmente si nos gusta un escrito itentamos darle forma a la persona que lo ha escrito, un saludo

rosa_desastre dijo...

Definitivamente...Nada, nada es lo que parece.

Juanjo dijo...

Ese interés por la persona existe y es más fuerte que por el contenido, por muy bueno que sea éste. Interesa saber más del creador y no suele decepcionar.