Por eso a veces opto por escribir como si yo también fuese otro, ese otro que no soy yo, intento introducir esquemas innovadores como elementos de una extraña falta de armonía que acabe con la cotidianeidad y el delirio a la que estábamos llevando esta mala relación invisible con el principio amigo en cuestión, pero normalizada y totalmente óptima en esa realidad en nuestra habitual actuación de ciudadanos de la urbe en la que habitamos. Prefiero hacer como Vila – Matas, amoldar los temas a lo literario describiendo las vivencias como si fuese literatura de personajes ficticios, pongamos un ejemplo, imaginemos la narración de un asesinato, un tren o tranvía que descarrila, un asalto bancario, no imagino a nadie buscando tapujos para adjudicarse lo leído a la plena realidad buscando la página de sucesos del diario local o nacional para ver si ha sucedido o no lo narrado por sistema en este lugar. No hay que negar que lo ocurrido oscile alrededor de esa ficción o realidad, pero tanto como identificar autores, protagonistas o habitantes de la ciudad es entrar de lleno en lo más absurdo de la existencia real cotidiana, o enredarse tus amigos o las compañeras de tus amigos en líos literarios de mal gusto similares a los aquí narrados al creer verse metidos en argumentos como víctimas de un paseo por algún borde abismal que parece arrastrarlos hacia alguna especie de vacío al que no llegan a saltar nunca ni de propia voluntad ni empujados por alguien, o en otro caso podría yo mismo suponer que si esos argumentos ficticios o literales nunca han existido, cabría pensar que ellos son autores del robo de una historia que no es la suya. Más extrañeza e intriga no cabe con el tranvía aparcado en su primer viaje en el Paseo de la Estación justo al lado de la Cafetería Colón, la vida vilamatiana va introduciéndose poco a poco y piano piano en la ciudad de Jaén, todo gracias a estas extrañas historias con personajes inexistentes que ya opositan para serlo y otros con vida propia que denuncian su insoportable realidad. El próximo viaje de pruebas a mitad de la madrugada de esta noche, y sin conductor dicen algunos.
Piano piano
Gracias al primer paseo fantasma del tranvía por las calles de Jaén, léase sin pasajeros y rodeado de ingenieros vestidos de amarillo, Enrique Vila – Matas se me aparece de repente convertido en una imagen como holográfica en el Paseo de la Estación junto a la parada final del recorrido tranviario y a plena luz del día justo cuando era Paul Auster el escritor en el que iba pensando en ese histórico momento para la ciudad. Ante la situación hablamos de la posible navegación por dos situaciones o constituciones situacionales distintas sin moverme de la acera y sin dar ningún paso con los recién aparcados vagones tranviarios y su estrenado recorrido como testigos, todo como si fuese una paradoja temporal, la posibilidad de vivir dos vidas al mismo tiempo, disfrutar de la sinuosa realidad y la ficción, no saber cuál de las dos posiciones vitales es la que tenía delante, además por primera vez alguien se ofrece a ser protagonista de forma voluntaria en este blog. Me niego en absoluto a invitar a nadie, en el interior de las letras de este lugar sólo conviven desaparecidos y encontrados, ficticios sin remordimientos y también chusma incendiaria con su falta de existencia como máscara principal, incluso tranvías con pasajeros que tal vez no querrían haberlo sido jamás, pero nunca personajes o seres reales de carne y hueso salvo que sean designados con nombre y apellidos, nada que ver con esas extrañas relaciones en las que nos vemos a veces envueltos debido a confusiones inexactas que no tienen ni pies ni cabeza pero que están ahí haciéndonos compañía mal que les pese a algunos de sus viajeros iniciáticos.
Por eso a veces opto por escribir como si yo también fuese otro, ese otro que no soy yo, intento introducir esquemas innovadores como elementos de una extraña falta de armonía que acabe con la cotidianeidad y el delirio a la que estábamos llevando esta mala relación invisible con el principio amigo en cuestión, pero normalizada y totalmente óptima en esa realidad en nuestra habitual actuación de ciudadanos de la urbe en la que habitamos. Prefiero hacer como Vila – Matas, amoldar los temas a lo literario describiendo las vivencias como si fuese literatura de personajes ficticios, pongamos un ejemplo, imaginemos la narración de un asesinato, un tren o tranvía que descarrila, un asalto bancario, no imagino a nadie buscando tapujos para adjudicarse lo leído a la plena realidad buscando la página de sucesos del diario local o nacional para ver si ha sucedido o no lo narrado por sistema en este lugar. No hay que negar que lo ocurrido oscile alrededor de esa ficción o realidad, pero tanto como identificar autores, protagonistas o habitantes de la ciudad es entrar de lleno en lo más absurdo de la existencia real cotidiana, o enredarse tus amigos o las compañeras de tus amigos en líos literarios de mal gusto similares a los aquí narrados al creer verse metidos en argumentos como víctimas de un paseo por algún borde abismal que parece arrastrarlos hacia alguna especie de vacío al que no llegan a saltar nunca ni de propia voluntad ni empujados por alguien, o en otro caso podría yo mismo suponer que si esos argumentos ficticios o literales nunca han existido, cabría pensar que ellos son autores del robo de una historia que no es la suya. Más extrañeza e intriga no cabe con el tranvía aparcado en su primer viaje en el Paseo de la Estación justo al lado de la Cafetería Colón, la vida vilamatiana va introduciéndose poco a poco y piano piano en la ciudad de Jaén, todo gracias a estas extrañas historias con personajes inexistentes que ya opositan para serlo y otros con vida propia que denuncian su insoportable realidad. El próximo viaje de pruebas a mitad de la madrugada de esta noche, y sin conductor dicen algunos.
Por eso a veces opto por escribir como si yo también fuese otro, ese otro que no soy yo, intento introducir esquemas innovadores como elementos de una extraña falta de armonía que acabe con la cotidianeidad y el delirio a la que estábamos llevando esta mala relación invisible con el principio amigo en cuestión, pero normalizada y totalmente óptima en esa realidad en nuestra habitual actuación de ciudadanos de la urbe en la que habitamos. Prefiero hacer como Vila – Matas, amoldar los temas a lo literario describiendo las vivencias como si fuese literatura de personajes ficticios, pongamos un ejemplo, imaginemos la narración de un asesinato, un tren o tranvía que descarrila, un asalto bancario, no imagino a nadie buscando tapujos para adjudicarse lo leído a la plena realidad buscando la página de sucesos del diario local o nacional para ver si ha sucedido o no lo narrado por sistema en este lugar. No hay que negar que lo ocurrido oscile alrededor de esa ficción o realidad, pero tanto como identificar autores, protagonistas o habitantes de la ciudad es entrar de lleno en lo más absurdo de la existencia real cotidiana, o enredarse tus amigos o las compañeras de tus amigos en líos literarios de mal gusto similares a los aquí narrados al creer verse metidos en argumentos como víctimas de un paseo por algún borde abismal que parece arrastrarlos hacia alguna especie de vacío al que no llegan a saltar nunca ni de propia voluntad ni empujados por alguien, o en otro caso podría yo mismo suponer que si esos argumentos ficticios o literales nunca han existido, cabría pensar que ellos son autores del robo de una historia que no es la suya. Más extrañeza e intriga no cabe con el tranvía aparcado en su primer viaje en el Paseo de la Estación justo al lado de la Cafetería Colón, la vida vilamatiana va introduciéndose poco a poco y piano piano en la ciudad de Jaén, todo gracias a estas extrañas historias con personajes inexistentes que ya opositan para serlo y otros con vida propia que denuncian su insoportable realidad. El próximo viaje de pruebas a mitad de la madrugada de esta noche, y sin conductor dicen algunos.
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10 comentarios:
está bien: no admitas más que aparecidos (o desaparecidos)
Resumiendo, trenes.
JG,
Agradecendo a sua visita e desejando um ótimo final de semana!!!
Volto com mais tempo para ler os seus textos...
Beijos,
Reggina Moon
Muchísimas gracias por tu comentario. :D
Besos infinitos.
Fantástico, de principio a fin.
He gozado con el escrito. Muchas gracias y un abrazo.
Excelente, excelente...
A veces nos toca viajar junto al pasajero que nunca pensabamos hacerlo y a la larga nos alegramos ¡¡¡o no!!! todo está en quien y como. Besitos Jesús
Toc Toc !
Buenas Noches!
Te he dejado un Regalito Gitano en mi blog!
Vé , recógelo!
Te beso ♥
Esa imagen del tren que circula sin pasajeros es desconcertante. Crea desasosiego. Necesitamos ver las cosas como acostumbramos a hacerlo. Coches por las calles, semáforos cambiando de color, presencia humana, la climatología esperada.
Y lo demás son imágenes oníricas imposibles, invenciones que deambulan por ese limbo de los mundos superpuestos que nos hemos creado.
Te descubro y te leo, personaje que es otro, en un manicomio ficticio, leiv motiv: vilas matas, suficiente para volverse loco, narrativa caótica y lúcida.. sigo leyendo..
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