El mismo igual

El correctivo por la negación al acercamiento y el no dejarme amaestrar consistió en ponerme a girar sobre mí mismo sin la existencia del mañana, de la tarde o del inminente momento, nada, el pasado detenido en una instantánea en blanco y negro sin alteraciones del presente y avances hacia los siguientes segundos y minutos, siempre el mismo igual.
A pesar en el hoy actual de quererlos a todos (es raro pensando en los ayeres) surge el miedo a volver a verme arrojado a otra enésima parte del día de la marmota, la calma, las risas y el alto nivel afectivo sin los ecos por las paredes anexas de otra versión rotenmeyesca me viene a decir que no, las musas inspiradoras por su lado son añoradas, espero que sigan ahí. Condición divina de la genialidad que lleva consigo el goce de la luz sin verla y de la música sin escucharla.

6 comentarios:

Siona dijo...

detener el tiempo sin quererlo....el mismo igual...nunca es igual aunque lo parezca...buenas tardes!

Pedro Ojeda Escudero dijo...

La genialidad, además, es imprevisible.

Juanjo dijo...

El mismo igual me parece una gran utopía. Nada es igual y es una gran verdad que el presente manipula nuestros pasados.

Mile dijo...

necesidad de parar el tiempo, interesante blog volvere

Manuel de la Rosa -tuccitano- dijo...

no se el mismo igual....más bien parecido; lo genial, que provoca la genialidad solo es perceptible por los de alrededor y no todos... un saludo

Antonio de Castro dijo...

La genialidad implica diferencia, por eso no suele ser tolerada.