A pesar en el hoy actual de quererlos a todos (es raro pensando en los ayeres) surge el miedo a volver a verme arrojado a otra enésima parte del día de la marmota, la calma, las risas y el alto nivel afectivo sin los ecos por las paredes anexas de otra versión rotenmeyesca me viene a decir que no, las musas inspiradoras por su lado son añoradas, espero que sigan ahí. Condición divina de la genialidad que lleva consigo el goce de la luz sin verla y de la música sin escucharla.
6 comentarios:
detener el tiempo sin quererlo....el mismo igual...nunca es igual aunque lo parezca...buenas tardes!
La genialidad, además, es imprevisible.
El mismo igual me parece una gran utopía. Nada es igual y es una gran verdad que el presente manipula nuestros pasados.
necesidad de parar el tiempo, interesante blog volvere
no se el mismo igual....más bien parecido; lo genial, que provoca la genialidad solo es perceptible por los de alrededor y no todos... un saludo
La genialidad implica diferencia, por eso no suele ser tolerada.
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