Viene la noche (2)

El poco diálogo de la novela te traslada al Sanatorio Mental de Cástulo. Mucha narración, más descripción y menos conversación, ella y yo ya no nos hablamos, todo en una época en que el ibuprofeno y el teléfono móvil están de moda. El diagnóstico fue claro. ¿Qué hubiese pensado Óscar Esquivias de este peculiar tratamiento literario?

No soy rencorosa, pero bastante has metido la pata.

La panacea es el silencio, la conversación ha bajado de nivel, aunque yo insisto y persisto sin éxito, forma parte de mi personalidad, ha que sacarle rédito, que lo interpreten como quieran. Sigo pensando sin remedio en las humedades oscuras que dejé sin explorar.
Mientras me encierro como castigo en la biblioteca, sigo con Viene la noche en el día siguiente, también me siento algo turbado con la extraña normalidad planteada, en efecto predomina la narración, los personajes parecen seguir viviendo un supuesto día por decirlo así que precede a algo y detrás de algo que no sabemos quizás de momento lo que es. ¿Un paréntesis literario obligado? Igualmente el tiempo juega a favor por la mañana, y como veo que falta mucho para la noche no quiero que cese este extraño baile de figuras en el sanatorio de Cástulo, viajo por su interior durante el día en plena oscuridad.

6 comentarios:

Lansky dijo...

Una comentarista en mi blog te compara nada menos con Bruno Schultz. Algo de eso hay: creas 'atmósferas'

Pedro Ojeda Escudero dijo...

Se lo preguntará a Esquivias. En el fondo, toda la literatura es terapia: social o personal. O ambas cosas.

Miquel dijo...

me hace falta leer más ...

Myriam dijo...

Te diré que es una excelente terapia leer los libros de Esquivias tantop en un sanatorio mental ocmo en la playa.

Saludos y buen fin de semana.

Merche Pallarés dijo...

En ese sanatorio seguro que se lo están pasando pipa con los libros de Esquivias. Besotes, M.

Juanjo dijo...

Siempre estamos en un momento previo a algo o posterior a otra cosa; pero el instante que precede al suceso trascendente es muy interesante.