Cortado en el Pósito

Durante la tertulia, sentado con dos amigos en El Pósito lo observo solo tomándose un cortado en la mesa de al lado nuestro a la vez que pasa una página de ese libro que porta en sus manos, me da por pensar entre frase y frase que intercambio con mi pareja interlocutora que a mi solitario amigo le gusta leer cada día más lo que publica Páginas de Espuma. Entre sorbo y sorbo del cortado lee un nuevo párrafo de El otro fuego, y entre página y página de este libro de Inés Mendoza sus pensamientos se trasladan hacia años atrás recordando resignado aquellos miedos que le producía esa especie de belleza silenciosa cuando llegaba la época veraniega en el Sanatorio Mental de Cástulo donde ella le arrancaba, pegaba o simplemente mezclaba las hojas de los meses del almanaque para que mi buen amigo lector no supiese en qué época exacta vivía y así intentar lograr el propósito de que no coincidiese con su mujer en las vacaciones y así no las disfrutara con ninguna de las dos.
Fue el año aquel que mi amigo del cortado que hace poco tuve el placer de invitarlo a la emisora como fotógrafo furtivo por su exposición de fotografía creyó verlas a las dos a ambos lados de su hamaca cuando sólo existía una en ese hotel naturista del levante almeriense, la única forma de satisfacer el deseo de su amiga de Cástulo era imaginarse que ella aparecía de repente desprovista de tejidos y se sentaba junto a ellos formando un extraño conjunto de número impar, la mezcla de las horas en los relojes o los meses en el calendario casi consiguen su propósito.
Cuando vuelvo con mis amigos tras una inoportuna ausencia la taza con los restos del cortado siguen en la mesa en la que él ya no está, al parecer ha abonado la consumición nuestra y todo, un lector que hace fotos por los veladores de Jaén y cuya aparición junto a nosotros fue adrede desaparece cada vez que cierra la página de un nuevo libro.

4 comentarios:

Lola dijo...

Buen lugar para disfrutar de un cortado. Me gusta perderme entre la gente para saborear un café y leer un buen libro mientras la pequeña taza me de tregua....El problema está en el poco tiempo del que dispongo, atareados tiempos me rodean. Un beso

Lansky dijo...

Muy bien eso de mezclar y confundir las hojas, auqnue el enemigo no es el calendario, sino el reloj, como trataré de demostrar en un post del inmediato futuro.

¿Ya no madrugas?

Miquel dijo...

A veces me lio...es un probñlema de inteligencia emocional...

Pedro Ojeda Escudero dijo...

Hay cafés que merecen ser pagados.