El ambiente efectivamente se iba volviendo cada vez más inhóspito en el sanatorio, pero también fuera de él, todo lo que ocurría en el interior iba emanando hacia el exterior en forma de humor o fluido de extraña textura, se iban poco a poco contagiando los habitantes del otro lado de sus muros, prácticamente a toda la ciudad, todas las desgracias, desmanes, así como otra actividades de trato carnal relacionadas con uno de los tres enemigos del alma independientemente de que fuesen consumadas en el matrimonio o fuera de él, hayan sucedido en su totalidad o de forma incompleta, todo tenía cabida fuera a partir de este momento.
Al final todo se acaba, la navidad, la nochevieja, cuando Viene la noche, Óscar Esquivias adapta este supuesto y peculiar año nuevo a la normalidad aparente, resaca, malestar y concierto de año nuevo, algunas muertes declaradas el día de reyes, lo normal, o no, más desgracias de la cuenta asoman la cabeza, también una carta de la memoria histórica, se tocan todos los palos. Llegamos al 27 de enero, otro viaje a Burgos, pero stop, a seguir esperando esa muerte, infierno, o lo que venga, estamos acostumbrados, en el interior del sanatorio o en el Bar Cordobés, da igual.
Me documento con mi pasado y recuerdo que Óscar Esquivias y Álex Nortub mantuvieron una entrevista, me surge la curiosidad sobre si hablaron de la muerte, o mejor sobre el infierno. Fui testigo en silencio y como desconocido entre el público de una presentación que hizo Óscar de un libro suyo en una librería de Mataró, no recuerdo ni el nombre de ese libro ni el de la librería, sólo sé que fue en efecto en Mataró, ciudad situada a pocos kilómetros de Ocata, otra famosa población costera del Maresme, ésta última ha adquirido estos últimos años bastante renombre por su café y su línea de tren de cercanías:
“El tren abandona la estación. Yo no voy en él. Veo como se aleja y después miro el billete, en mi mano…. Pasará el revisor y tal vez le extrañe que falte un pasajero. Ese pasajero que pude ser yo. Nadie más se dará cuenta. Tan sólo el revisor tachará en su lista de pasajeros. Me veo ya convertido en una tachadura del tres al cuarto, en una equis cualquiera” . Enrique Vila – Matas.
El caso es que de la presentación del libro no hubo fotos o noticias del acto, tanto del libro como de la librería como del autor no me quedó el más absoluto recuerdo. El hecho de estar en Mataró había sido accidental, aprovecharme de la boda de mi amigo Enrique, compañero de correrías entre puerta y puerta en un rellano cuando éramos bebés y poco más, se casaba en Premia de Dalt, el banquete fue obsequiado a los presentes en el Hotel Meliá Mataró, por lo visto me tuve que escapar o hacer un alto, mi amigo se divorció, se casó antes que yo que permanezco sin divorciar.
Óscar Esquivias acabó de leer que ha publicado Pampanitos verdes.
7 comentarios:
Tienes toda la razón. Óscar Esquivias es un maestro en hacer que hasta la espera de la muerte sea algo tan rutinario como encender la luz en el descansillo de la escalera.
Óscar Esquivias: tomo nota, además parece algo muy distinto de lo que estoy leyendo últimamente.
que complejo que me es todo...
Acepto tu recomendación. No tardaré en viajar en tren, será el momento.
Ese tren del Maresme me ha traido muchos recuerdos... Besotes, M.
Dejarle pasar para que llegado el momento el impulso nos suba a ese tren que nos llevará a un viaje sin retorno... todo llega y mientras disfruto con tus palabras, sobre todo porque me haces esforzarme para entenderte. Besos
Todos en algún momento nos subiremos a ese tren. La prosa de Esquivias ayuda a tratar, como bien lo muestras, el tema de la muerte y elaborarlo, como algo inherente en cada uno de nosotros.
Saludos
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