necesariamente junto a la vía aunque tengo noticias que el circular de los tranvías los escucha cada día a pesar de trabajar en un habitáculo con vistas a los interiores más silenciosos de por sí. Él se fue, ya no está afortunadamente con nosotros y ampliando el pensamiento de Matute siempre escribía para sobrevivir, el mejor ejemplo de idiota obsesionado con la reunión de letras sin sentido formando historias como él creyó vivirlas, escribir como un ejercicio absurdo para sí mismo y verse en la distancia de su propio pasado que al resto no nos importa o interesa.
Esta mañana he vuelto a sentenciar por la omisión de saludo, o simplemente porque no me gusta su cara o por el tipo de chanclas que calza. Por aquella época cuando ella se duchaba a la vez que era traicionada por las rendijas de entrada a sus abismos se dibujaba abstracciones sobre su piel que automáticamente se desdibujaban con el interminable caer del agua, siempre pensé que deberían haber compartido los dos ese baño para que llegase la supervivencia al poner límites a la temperatura que había aumentado por la humedad sin necesidad de recurrir a la lectura o a la escritura .
Por la tarde ensayamos el peculiar plagio teatral de una de las obras de la compañía de Cástulo Claroscuro y Zarambeques, concretamente Yo soy la locura, una obra adecuada a mis situaciones de evaluación de todo el que entra y sale del sanatorio aunque sólo sea el título lo destacable del supuesto duplicado de esta obra dramática, reproducción de escenas teatrales de terceros, personajes fuera de la historia a los que diseño a mi antojo su automarginación, diseño una versión copiada pero adaptada a la realidad de la vida del sanatorio, me lo comentó en su despedida cuando recibió el alta, el contexto ahora lo empiezo a comprender, me comentó que era la más cachonda y burlona del hospital, importante recordar que recogí prestada de su mano la Trilogía de Nueva York de Paul Auster como síntoma de que el tratamiento que recibía en el sanatorio no le estaba surtiendo ningún efecto, Yo soy la locura como título recabado de mi propio ego.
Volviendo al ensayo de la pieza principal repasamos ahora el acto del autor succionando con sus labios uno de los pechos desnudos de la protagonista principal, la escena está basada en hechos reales de cuando hacía varios años ella amamantaba a su criatura recién nacida en aquel pueblo costero catalán como lugar de paso de él en otra época distinta a la ambientación de la realidad, con el transcurrir de las décadas y el destino que los ha unido el bebé se ha convertido en un hombre hecho y derecho cuya edad ya se equipara en muy poquitos años a los de su supuesta madre, ahora son escritor y protagonista respectivamente reviviendo la realidad con el protagonismo lírico de la preparación de la próxima representación en uno de los roñosos teatros de Cástulo. Él se ve dominado en el montaje y ejecución previa por un súbito apetito venéreo que no sabe controlar, ella se adecua al guión vivenciando lo mejor que sabe la circunstancia narrada en el libreto emitiendo sonidos reales y sinceros por el medio placer recibido bajo la iluminación de los focos del escenario, en la realidad de hace varios años en el sanatorio con él como pacientela imaginaba a ella como una especie de madre en la que buscaba resguarecerse del resto de fuerzas vivientes del hospital, incluyéndome a mí misma. Había empezado por azares del destino a ejercer la asistencia sanitaria en la misma localidad de nacimiento del autor, con el tiempo y por similares azares lo recibió sin que él sospechase nada como paciente en el sanatorio mental donde empezó a tratarlo como a un hijo de su misma edad, una pasión filial memorable hasta que se deshizo como se deshacen todas las cosas, ahora para que el estreno de la función salga bien le deja lamer uno de sus pezones, otorgarle a la obra un adecuado ritmo interior que supera la soledad y el aislamiento a que fueron abocados, llenar de prosa su historia abandonando el tiempo cronológico así como el habitual y tradicional suspense donde predomine la aventura del lenguaje, el odio hacia él se transforma en maternidad, ahora lo tiene entre sus brazos y todo gracias al teatro.
La versión apócrifa y a mi manera rebuscada de Yo soy la locura será todo un éxito representativo en Cástulo, ahora tras el ensayo él cogerá el tranvía hacia la capital con un agradable regusto en su boca pensando seguramente que todo parece destinado a la literatura.
9 comentarios:
Excelente...Inventar para vivir...me parece una idea magnifica...disfruto mucho su blog. Un abrazo.
Se quedó corta doña Ana María: la vida es invención
A veces son las versiones apócrifas las que encuentran a su propio autor.
Ayer vi tu blog enlazado en otro donde también hablaban de Ana María Matute. Y ahora llego al tuyo a través del de Lansky, que hace unos meses le dedicó una gran entrada a esa noble escritora: todo encaja (a veces).
ANTONIO DE CASTRO : todo encaja siempre....
MIQUEL: nada encaja...nunca
(Ya tenemos un poema entre los tres)
Fascinante ida y venida de cordura/locura realidad/ficción presente/pasado, interpenetración de yoes, amalgama y hervidero de sensibilidades en ebullición, torrente de ternura también, cuando permite que le lametee de lo lindo el pezón para que la obra salga bien. Algo parecido me pasó a mí la otra mañana...decidí, claro, contarlo.
Saludos blogueros
Todos inventamos y nos dejamos llevar de lo inventado.
Ana María Matute es una excelente señora que ha sabido hacerlo y sigue haciéndolo, como tú por ejemplo y todos los que saben llevarnos a mundos fascinantes.
Besicos muchos.
Toda una innovación, me imagino, representar " yo soy la locura" en Cástulo.
Saludos
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