Destruir y destruir

Me canso de hacer tanta foto, todo quema, también estoy harto de escribir y metaforizar con poco éxito la parte dramática de mi existencia, inventarme personajes y lugares que ya existían antes y siguen existiendo hoy.
Estoy harto de perseguir maniquís, soy un punto cobarde intentando atrapar formaciones humanas que no se mueven y permanecen impasibles ante tu acecho. Me echan en cara de exponer mis fotos gratis para que cualquiera pueda hacerlas suyas, es adrede, las comparto regalo con gusto a quién las quiera, un día las donaré como si fueran anónimas a algún ayuntamiento, periódico local, al centro de mayores que me dejó exponer, ya veremos.
Me da pena la dialéctica con escondida falta de valentía que utiliza José Enrique Fernández de Moya al utilizar a los conductores del tranvía en contra de la anterior alcaldesa, que pena ver al nuevo alcalde azuzando a la gente en contra de otros cuando no ha sido capaz de solucionarles nada a pesar de haberse retratado con ellos y en unos pocos minutos y sin contar con los mismos transformarlos con artes de mala y baja tramoya en arma arrojadiza contra la anterior alcaldesa que tuyo la gallardía utilizando su deber al construir tantas cosas para la ciudad, no de destruir como están haciendo ahora el nuevo alcalde para que todo pase al recuerdo como ha ocurrido como en otras tantas cosas con las Escuelas de Verano, los niños víctimas inocentes de José Enrique Fernández de Moya. N me pregunta que por qué las cosas no han sido como otros años con lo bien que funcionaban, han tenido que ir y venir a las Piscinas de la Salobreja bajo casi 40º a la sombra, amén del poco ambiente de niños que ha habido este verano, esto es destrucción, sigue produciéndole a la niña terror nocturno y desazón diurna escuchar el término Orcera por lo que nunca tuvo que presenciar tristemente una vez, y ahora vive sen sus propias carnes la destrucción de su escuela de verano, me pregunta también por el tranvía, con nueve años recuerda las obras y recuerda verlo lleno de pasajeros durante los días en los que estuvo circulando, se pregunta que por qué ve circular junto a la casa de sus abuelos todas las navidades en Barcelona un tranvía que desde que empezaron sus pruebas nunca dejó de circular, le tengo que explicar que en Barcelona así como en todas las ciudades nunca se ha utilizado la construcción de un tranvía, o el ampliar líneas de metro, o el construir zonas veces y otros miles de proyectos sean los que sean, de forma arrojadiza entre políticos. No sé cómo explicarle que la construcción de este tranvía ha transformado a los políticos del PP en destructores de lo que había al más puro estilo troglodita, una tristeza más de tantas cuando lo veo actuar en la tele sujetando un papel con los dedos de una mano y con los dedos de la otra señalando esos datos que no le gustan, un guión, una actuación impecable, antes de tiempo ya se está creyendo su propio personaje, eso es lo triste.

4 comentarios:

mjromero dijo...

Qué b ueno y qué claro. me gusta.

Miquel dijo...

np se `prqué se me da que detrás están los políticos...

Sombras Chinescas dijo...

Es lo que tiene el disparar con pólvora ajena y que los políticos no respondan con su patrimonio de los desmanes que causan.

saludos.

Pedro Ojeda Escudero dijo...

Lo malo es que los políticos actuales piensan demasiado a corto plazo: así les va a nuestras ciudades, que crecen y cambian a empujones. Metafóricamente o no, claro.