Mientras, la niña es contemplada por uno de sus amiguitos y compañero de cumpleaños un día y otro llorando sola en el patio del colegio por una espera vacía hasta el viernes, sigue ignorando por su corta edad que ese ilusionante día de principio de fin de semana debido a un guión preestablecido y reiterado de forma amplia en las representaciones de dos exitosas temporadas, es capaz de desaparecer o ampliar su unión convirtiéndose el sábado y el domingo en una pasarela invisible para que estos dos últimos, junto a todas sus horas dejen momentáneamente de existir salvo decisión ulterior de última hora por algún acontecimiento como puede ser una visita inesperada por mi parte. La manipulación del espacio y del tiempo pueden pertenecerle arbitrariamente a alguien según lo que observa o escucha a su alrededor. Cuando pienso en la rúa y creo que algo espantoso puede ocurrir, son los niños los que sienten pavor, perciben una inquietud y sensación extraña, alguien es raro y está loco me comenta uno de ellos cuando me pongo a darle forma completa al borrador. Manipulación y alteración de los días y de las horas para convertir la búsqueda de la madre de Marco en una alegre comedia comparado con lo que estaba por venir. Mientras, se encarga de hacer detener el tiempo a su modo, “El llano en llamas” sigue ahí silencioso, en permanente estado mudo, la escalera de ascenso a la biblioteca cuelga unos absurdos cuadros antes de llegar a ese despacho del tiempo ya detenido, carrasperas con sabor a dominó, el poeta sigue ahí con el reloj parado aguardándome a que le pueda publicar su poema sobre la madre que no fue conocida por su pequeño, que gran ejemplo de aparente bondad con la extraña atmósfera rodeada a pocos metros de esa frondosidad arbórea.
La angustia de los otros me dará igual.
Fue su primera frase, ardiente, irrecurrible y sin importar lo sufrible de los ajenos, y el tiempo con las horas y los días también pueden tener dueño, ser capaz de unirlo para observar un buscado efecto, no es la primera vez en el cómputo anual, se ignora si será la última, atrasar el día llamado lunes adelantando el llamado viernes todo lo que sus minutos y sus segundos sean ambos capaz de dar de sí, una especie argumentada de operación jaula en las calles. Su obsequiado poder no le deja ver la lógica, ella en forma de ambas dos son un extraño unísono que divaga andando como si no anduviese por las calles de la rúa. Dos días son capaces de desaparecer, no existen, la ausencia del autor le proporciona un poder para extirpar la existencia de sus horas, la última del anterior al sábado a la primera tras la desaparición forzosa del domingo, las líneas geográficas próximas que separan las dos provincias se volverán intransitables al quedar atrapada en el invisible alambrado de espinos, sólo un avance desde la capital anulará el silencioso cerco temporal establecido bajo el silencio vecinal y los finales y comienzos de las semanas volverán a revestir su habitual configuración.
La sonrisa de las gemelas como protagonistas que lo fueron sin conocer el resto del guión me hace llorar al imaginar esas inéditas escenas que ya vivieron hace meses las calles de la rúa, las voces, aplausos, emociones y silencios en las luces de la falda de la montaña, Segura de la Sierra aparece expectante ante lo que va sucediendo entre el aforo y el escenario, un imaginario palco de luces con los espectadores sentados y en silencio.
No quiero ir, es rara y está loca, da miedo, las calles que la ven pasar andando como si no anduviese me vuelven a dar miedo papá.
13 comentarios:
Hay calles que merecen todas las palabras del mundo.
Bien, lo acepto, mi historia podía ser mejor, la tuya, sin embargo, no podría haberse escrito de modo superior.
El tiempo es un mero artificio para percibir el cambio.
Saludos.
El tiempo es un mero artificio para percibir el cambio.
Saludos.
aquí estoy: investigando qué trata de exponer... (sonrío).
He buscado RUA (Repositorio Institucional de la Universidad de Alicante), "El llano en llamas" de J. Rulfo, la distancia entre Jaén y Alicante...
pero igualmente, me gusta como escribe y como suenan sus palabras.
:)
Precioso texto, seguiré leyendo.
Al acercarte me acerco, sana curiosidad, me alegro. La tierra nos acerca tambien por lo que leo y me gusta lo que leo.
Volvere tanquilamente a pasear entre tus letras, esto merece reposo.
Saludos.
¿La niña ya sabe desentrañar todo ésto?
También me apunto"El llano en llamas", soberbio.
Besos
En si, el tiempo es una actitud mental de ahi que sea tan movedizo.
Un saludo
La verdad es que sí, Jesús, el marco era la casa de la Fundación Juan Ramón Jiménez, en Moguer, y lo pasamos muy bien también.
Un saludo.
yo encuentro una realidad en sus letras y el miedo de la niña es el miedo que observa en los adultos.los niños,la mayoría perciben al igual que imitan el comportamiento de los adultos.la niña no solo tiene miedo es que no le han preguntado porque lo tiene y porque no debe tenerlo.
Aina es lo que tiene este hombre,, sus palabras te enganchan... las necesitas jejejejeje. Echa un vistazo al blog, no tiene desperdicio. un besito
Barajar el tiempo como si fueran cartas, muy bueno.
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