Más pánico

Es extraño, pero cuando pienso que camino de nuevo por sus calles me entra un pánico repentino sólo con este pensamiento.

¿Sólo sabes narrar sobre tus miedos?

Imagino una figura cuasi real y amenazadora, la amenaza no existe pero la vivo como tal, un intercambio de palabras y entra en el club de los protegidos.

Recibo la otorgación merced al silencio del corregidor, ignora ese pánico que percibo por sus calles. Las ventanas no se abren, la castellana mayor se enemista con la prole de las inferiores, da igual lo de las ventanas, si se abrían constituye un acto de ofensa de la menor al poder ser considerada su actuación a ponerla en evidencia delante de la encargada de hacer desaparecer la mugre.

Cuando otros los de Onuba se produjo la amenaza al conyugado de la anterior con avisar a los alguaciles de la ley, sólo por propio arbitrio ya que sólo existieron meras conversaciones que pusieron en duda el seguramente inexistente ilícito penal cometido que justificaran el desplazamiento al castillo, mero capricho de su alcaidesa, quizás hablemos de fobias a los cónyuges de los que suelen padecer algunos.


Hoy leo a Guillermo Fernández Rojano. Si él supiera como de verdad reza su artículo sobre que nuestros actos, pensamientos y fantasías está polarizados dramáticamente, habla de escenarios estratégicos donde existen conflictos ficticios, le quito la razón y lo pienso a la inversa, es el escenario imaginario donde algún payaso que otro representa su propia función en la realidad extendiendo el argumento de su papel al pardillo espectador que está de paso por la sala de funciones. Tras su lectura y tras una mala reflexión producto de mi locura calorífica pienso que la contratación de Guillermo Fernández Rojano por Diario Jaén es todo un lujo, al leerlo y como es habitual en mi constreñida capacidad pienso en lo que no es e imagino lugares donde existe todavía la autoridad del cura, el maestro y el guardia civil aunque adaptados los personajes a las modernizaciones institucionales que nos rodean, los personajes de carne y hueso siguen siendo los mismos aunque con distinto atrezo interpretativo, admito a otros (también existe de todo) que incluso por verdaderos méritos de horas de codos y capacidad forman parte de poderes estatales pero en su plano humano son eso, de rebosante humanidad con los que le rodean, recuerdo otra vez a Jorge Semprún como defensor de las libertades, hoy todavía conservamos extraños caracteres que se sirven de los verdaderos valores que defendía Semprún, lo más triste es que son capaces de hacer llorar a gente para alimento de su ego.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

existen y están dentro y es triste, los progres los enchufan y van de ello y luego machacan y maltratan al obrero,...y sin que se entere el patrón que los metió

J. G. dijo...

No era esa la metáfora amigo.

Miguel Ángel de Móstoles dijo...

Con permiso, de lo más profundo que he leído en semanas.

Si la vida es un teatro de marionetas, yo me lo creo. Yo soy una marioneta.

¡Feliz día!

Esilleviana dijo...

Me he pasado la vida contemplando
cómo después los jirones de niebla
que se han quedado en las palabras
no son los barcos desgarrados
que reposan en la memoria de esta ciudad
que vive alegre, sumergida en tus ojos.

Muchas veces un ruido en la escalera
nos hace creer que estamos vivos
y que hemos dejado de escribir
para siempre a los muertos.

G. Fernández Rojano

gracias
no lo conocía.

:)

Pedro Ojeda Escudero dijo...

¿Hay otra narración que no sea sobre nuestros miedos?

Sudeste dijo...

A veces "ciertos poderes" dan miedo...
Saludos.