Recuerdo estos días aquel encuentro en la terraza con vista serrana en un centro de día de mayores de Orcera la oportunidad que tuve de charlar con aquel señor mayor de sus aficiones poéticas, no he vuelto a verlo, lo he echado de menos estas semanas, me pareció entrañable esa poesía que escribió sobre una madre que fallece sin que su hijo pueda conocerla al nacer,le comenté sobre hacerle una copia y enviarla a Diario Jaén para su publicación, la bondad de una persona perteneciente al colectivo de personas mayores rebosante de una humanidad fuera de serie. Cuando contemplé El llano en llamas entre el resto de libros insulsos de la biblioteca pensé en descubrir alguno de los más valiosos ejemplos sobre la estupidez humana, un auténtico caso práctico que bien podría servir para ampliar la redacción de la tesina sobre la frustración que tuve que leer un sábado de hace años en la UNED de Madrid, han pasado los años y todo inverso sigue teniendo un reverso, la maldad frente a la bondad y viceversa. Realmente me equivoqué, el resto de insulsas lecturas predominantes confirmaba la lógica de la atmósfera carcelaria creada por las callejuelas de la villa. Sus pasos y conversaciones por las calles del pueblo podían ser consideradas de alto nivel ofensivo hacia su persona, pienso de nuevo en lo frustrante, brotes celotípicos transformados a un extraño sinvivir que nada tenía que ver con el de su época en la habitual buscada soledad y en mi caso el volver a visitar personajes que el destino mezcló con mi vida o con mis recuerdos.
Quizá provenga la tristeza de la conciencia del horror de la vida, de tener que emprender una nueva jornada. Jorge Luis Borges.
Escapo de lo monocorde, al final no me resigno a escribir siempre sobre lo mismo, igualmente lo que contamos en una mínima parte comparado con lo que nos inventamos.
Me otorgan un intocable poder y lo extiendo al vacío exterior, experimento con todo lo que llega hacia mí marcándole la adecuada atmósfera donde deben sobrellevarla sin salirse de sus límites y le marco el guión que deben cumplir sin desviarse ni hacia un lado ni hacia otro.
Cojo El llano en llamas, le digo a M que qué hace tal joya literaria de Juan Rulfo entre tanto libro insulso que ni son buenos ni son malos, simplemente no transmiten nada. La dicha del pasear por sus calle se convierte en una especie de pánico, me siento dictado como escritor y como escritor creo que soy yo el que debo de dictar y escribir. Cuando dejo atrás la Plaza de la Iglesia me suben los niveles de terror, quiero entrar en él, si antes viví y relaté sobre la ficción interpretativa ahora me veo inmerso en una terrorífica realidad caciquil de autocomplacencia, frustraciones, dobles hemisferios, y quién sabe si algo más que asombraría al propia relator de la historia, y todo visto como siempre a mi modo.
La vulgaridad tiene fuerza representativa. Jorge Luis Borges.
Y siguiendo a Jorge Luis no hace falta que el lector crea lo que lee, sino que viva que es el autor el que cree lo que escribe, sueño así con volverme más fracasado antes del comienzo, si no puedo viajar a ese antiguo colegio interno extremeño inventaré o crearé algo que lo deje en mejor lugar, nunca se sabe.
¿En serie tantos libros me parecieron inservibles? Me lo pregunto una y otro vez. En realidad ni miré sus títulos, pare qué os voy a mentir como hice más arriba, pero sólo ver entre ellos a Juan Rulfo y su llano en llamas quedaron el resto en total penumbra.
6 comentarios:
Siempre me ha atraido tu forma de escribir, porque se hace facil vivirla... me siento en castulo, con la gabardina puesta montada en el tranvia.... Gracias amigo mio por hacer con tus letras sentirme protagonista por un día.... Un beso
BOrges es casi inalcanzable. Le agradezco ponga unas palabras de él por aquí, a veces, cuando me siento ensimismado, vuelvo a coger el Aleph e intento descifrarlo...
Ya te dicho en alguna ocasión que tú y Esilleviana habeis bebido de las fuentes de Borges, y os ha sentido muy bien.
Si el leer no te da vida, o te la crea, aunque sea ficticia, entonces algo falla; o es la lectura, o es la conexión con la lectura.
Me pasa como a Lola, leerte me hace viajar, que es otra forma de vivir.
¡Qué pases un buen día!
Yo soy de los que piensa, que la maldad no tiene preludio... siempre se siente plena.
Saludos y un abrazo.
Al mencionar a Rulfo, me he dado cuenta de que debería releer más y leer menos.
(gracias Miguel Ángel jaja).
"viva que es el autor el que cree lo que escribe". Estoy leyendo un libro, que el verano pasado me aburrió y lo dejé a medias; lo calificarías de insulso, mejor no te escribo el título (jaja), pero mientras lo estoy leyendo, recreo las escenas que la autora inventa y reproduce y, pienso en qué hacía cuando no estaba escribiendo para llegar a tener esas ideas...
además de creer, qué siente el autor mientras escribe.
un saludo
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