Nadie aplaude

Mientras cae la tarde le parece oír descendiendo por la adoquinada cuesta los ecos amortiguados del teatro, tuerce a la izquierda, se dirige con su disfraz de colegiala a la entrega del premio adjudicado por sus últimas obras y representaciones teatrales, el Consistorio ha sido generoso con esta merecida concesión, no obstante se ha elevado el nivel del interés artístico de los vecinos gracias a las tristes funciones que hicieron incluso llorar al público infantil asistente en su día, tanto que algunos niños sienten pánico cuando presienten la posibilidad de volver a la Rúa a presenciar alguna otra función. El premio le es concedido por su dirección artística mientras que la dirección teatral al ser prácticamente nula y no existir otros candidatos dejaba su reconocimiento desierto, pocos artistas para un desdeñable teatro casi carente de existencia.
La calle se vuelve más oscura conforme avanza hacia el Palacio Consistorial, no hay nadie por las aceras, cree escuchar la presencia de algunas sombras, el recorrido de su casa hacia el lugar de entrega del premio dista a pocos silenciosos minutos, aún así se le está haciendo de noche, el callejón que acaba de dejar para coger el camino principal se sumerje aún mas en la penumbra, no ve nada de lo existente ante sus ojos, casi tropieza con una especie de tela, cuando sale al escenario sigue sin haber nadie en las butacas, soledad total ante unas muecas improvisadas que todavía emite su inexpresivo rostro, nadie aplaude, cree escuchar murmullos lejanos.

13 comentarios:

Miquel dijo...

Los aplausos a veces son silenciosos..

Lansky dijo...

los aplausos fueron antes: el sonido de clacqueo de sus pisadas en la calle desierta rebotando contra las paredes

Lola dijo...

Inquietante sensación ante la vida como principales protagonistas, el silencio sobrecogedor y la mirada perdida ante la nada....... Telón arriba y que empiece la función....

El Joven llamado Cuervo dijo...

Cuanta desolación se me figura.

Esilleviana dijo...

Es cierto, es un texto un tanto angustioso. También se me ocurre pensar que tal vez ella no necesite reconocimientos públicos para seguir actuando??
(es por buscar una posible explicación a la improvisada soledad o abandono de esa mujer.

su blog es murmullos y penumbras... espera a alguien? jajaja
(es broma :))

un abrazo, escritor.

Antonio de Castro dijo...

El intérprete produce miedo a los espectadores al mostrarles el reverso de sus propias vidas, pero sucumbe después de la obra ante el vacío y la soledad de volver a afrontar el mundo en el que esos espectadores se desenvuelven…

Dr.Mikel dijo...

En fín, no soy tan erudito como para comentar tu post, sin saber ni de ti ni de tus circunstancias, tan solo se me ocurre el hecho de que los poyectos, las ilusiones, nuestras obras creo que deben realizarse más por uno mismo que por el mayor o menor interes que despierten en los demás.

Pedro Ojeda Escudero dijo...

A veces la soledad de dentro impregna el espacio de fuera.

La sonrisa de Hiperión dijo...

Y que importan los aplausos...?


Saludos y buena tarde de jueves.

rosa_desastre dijo...

Triste guión, la vida, que no se premia con ningun aplauso.
Saluditosssss

Sombras Chinescas dijo...

La misma soledad de enfrentarse a la hoja (pantalla) en blanco.

Saludos.

Frank Invernoz dijo...

Sin aplausos en estos tiempos en que todo el mundo hasta se aplaude a sí mismo; por lo tanto, la desolación de la falta de reconocimiento.

Anónimo dijo...

Lansky no te pega frecuentar esta mierda de blog. Si conocieses al autor rennegarias