Viene la gente pero no ha nadie.
Recuerdo otro lugar donde la muchedumbre era real, bailes, comidas, podía palpar con mis manos a los comensales y bailarines, aquí contemplo esos figurines de la inexistencia en una atmósfera de rigidez.
Repito que no hay nadie pero sí están, lo vivimos las dos como si así fuera, nos creemos la escena.
Los fantasmas visitaban la monotonía, la novela de Pedro Páramo no supe hallarla en aquella biblioteca a pesar de encontrarme en primera fila con El llano en llamas, el fantasma de Juan Rulfo parece poblar el lugar, la lectura de esas dos fabulosas historias no me ha dejado impasible, todavía recuerdo aquella tarde mucho antes de que tanto la madre como la hija empezasen a sentir miedo, aquel día en el cruce de los Pinares de Amurjo parecía lucir el sol.
- Ya déjate de miedos. Nadie te puede dar ya miedo. Haz por pensar en cosas agradables porque vamos a estar mucho tiempo enterrados. Pedro Páramo – Juan Rulfo.
6 comentarios:
A mí se me ponían los pelos de punta con Pedro Páramo... No pude terminarla, demasiado triste... La retomaré, te haré caso.
Dios mio! Esa frase podría retumbar en mi por el resto de mi vida. Y Comala quedarse prendada en mis ojos. Un abrazo.
"Ecos rulfianos provenientes del Cerro": sugerente imagen.
Estoy con Francisco...
Qué golpe esa frase...pero yo no la encuentro triste, al contrario, me hace sentir muy viva.
Tienes un blog completamente habitable, creo que voy a enterrarme un rato largo en él.
Un abrazo
Y no te olvides que Rulfo escribió poco (apenas dos libros, un guión de cine...), pero fotografió mucho; yo tengo un libro de fotos suyas en By N, claro, y son estupendas
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