La directora del teatro se encontraba en la puerta, llegaron de forma tan invisible que creyó no haberlas visto.
Creemos incluso que has errado con tu peculiar venganza con quienes no tienen culpa.
Ahora cae, la evocación del pasado le funciona muy bien, son dos viejas compañeras de colegio, historias de vendetas personales en el interior de instituciones educativas y culturales.
Entremos al bar, o si queréis subamos a mi despacho.
Mejor el despacho, ¿por qué dices bar si no tienes ni bar, ni casi parroquianos? Si nos han contado que representan funciones de teatro sin espectadores que realmente sepan lo que ocurre en el escenario. Somos de tu colegio.
Lo sé.
A la directora le pareció que las dos habían llegado al lugar en el que nunca estuvieron. En el pasado cuando estudiaba con ellas soñaba con otra, tendría en su día una compinche que la llevaría al teatro en su coche, por aquella época ya la imaginaba bailando el remeneo delante de los soportales del teatro, su delgada y bella figura bajo su rubio cabello gira, salta y brinca sin dejar una y otra vez de mover las manos en ese típica danza segureña, no existía la música en sus pensamientos pero se la imaginaba, lloraba boca abajo en la cama de ese odioso internado, el final de la década de los ochenta fue una etapa difícil, pero volviendo a su hoy la necesita más que nunca a su lado tras la inesperada visita, que no esté sola, que su amiga esté con ella para hacer frente a sus viejas compañeras de alumnado.
No tengo papel alguno que ofreceros
Sí que lo hay, siempre hemos estado aquí, siempre has representado la misma función en tu escenario, actrices nuevas que al confundirlas con nosotras sólo pretendes hacerles daño.
Un rato antes la directora había estado leyendo una misiva de la Delegación de Bienes Culturales, la directora eres tú aunque no tengas mucho a quién dirigir, firmeza con las actrices, que no se te suban a la parra, de poco servía ante lo que tenía presente volviendo al colegio de antaño, soñaba que un día dirigiría un teatro en la Rúa, llegaría a convertirse incluso en su dueña, cuando se levantaba de la cama se ponía sus zapatillas que dejaban mostrar por aquel entonces algo de sus pies, pensaba otra vez en el día de hoy desde el ayer, su futura amiga vestida de remeneadora bailando para ella las jotas del remeneo, pero no sólo pensaba, también apañaba en sueños que nunca sería una posible chica Almodóvar a pesar de que ya incubaba por entonces en sus adentros el germen de lo que ya es hoy su ley del deseo, evitar alguna posible trágica consecuencia, los celos dimanantes de la inexistente y nula relación pueden llegar a ser demasiado dañinos, sigue avanzando con su mente, los pensamientos no la dejan llegar al presente con sus viejas amigas procedentes del olvidado pasado en aquel colegio, sabe que ha jugado y movido a los personajes en su escenario enfrentándolos a situaciones límite con el objeto de terminar arrastrándolos a su diseñada fatalidad en el silencio de su despacho.
Me voy a bailar, tengo que ensayar.
¿Sin música?
Mi mejor amiga y compañera me deja sola con las dos inquisidoras, ensaya una y otra vez sin ese sonido musical característico, nunca ha bailado en el escenario, su remeneo es demasiado vigoroso para que ayer sólo lo viviesen sus neuronas, hoy ya pertenece al mejor grupo folclórico de la Rúa y de toda la Sierra de Segura. Imagina también el futuro sin ella, un día el destino las separará, todo no es perdurable, el primer gesto acaba de tenerlo, ha abandonado a la directora cuando la atmósfera del teatro adquiere con la visita de sus amigas una atmósfera de venganza.
¿No vas a dar aviso a la Guardia Civil?
De acuerdo, una vez escribí un guión donde amenazaba a alguien con dar parte a la benemérita.
Tus peculiares Pepi, Luci y Bom.
La directora cree escucharlas, empieza a sonar una música procedente del exterior haciéndola dudar de si finge o no ser visitada por las dos viejas alumnas que siguen permaneciendo de pie delante de la mesa de su despacho, el remeneo ha comenzado, no se atreve ante el posible ambiente vengativo a asomarse a la ventana y verle bailar la jota serrana, podía no haberse bajado y serían dos contra dos y no dos contra una, el eco del baile le apabulla, el recibimiento en el teatro a las dos parece un ensayo a la soledad, incluso había llegado a pensar que sus dos viejas amigas o enemigas habían muerto, le gustaría repetir la escena de esa soledad imaginando extrañas visitas de décadas pasadas, no iba a ser fácil disfrazar y aderezar a dos viejas alumnas de colegio que antaño le hicieron difícil la existencia, representar ahora una obra de teatro basada en su día a día de antes, ¿a quién colocarle el traje de repelente colegiala para actuar en mi espacio teatral? Aunque se sienta amenazada por las dos respira ya tranquila, quizás un día sí vengan a ser vengadas, se levanta por fin y se asoma a la ventana, contempla antes el carril que asciende hacia el teatro pos si acaso, la ve bailar en el jardín, la jota del remeneo, es la hora de preguntarse quién de las dos baila al son de la otra.
11 comentarios:
He venido aqui detrás de tus palabras, buscando no sé muy bien qué o a sabiendas que conoces la debilidad de los que clamandan vendateas tras los macabros juegos neuronales.
Impresionante e impresionable, forma de mover los personajes del pasado a nuestro antojo, real o fantasia, bailando en ese "lago de cisnes", bailarinas enjauladas en pasados frágiles, girando en el presente volatil de las proyecciones, llevando al presente a danzas de máscaras, alterandas...las mentes creativas y sus atrocidades.
Los internados siempre fueron duros, ahora o en los ochenta.
Saludos.
Hay directoras de teatro que tienen todos los hilos...
Hola J.G.
El relato es tremendo y muy duro. Y los internados sólo los conozco de verlos en las películas o leer sobre ellos en libros.
Besotes.
Hola Jesús, te devuelvo la visita y descubro un blog con mucha trayectoria, con textos largos, muy sólido. Me parece vertiginosa la blogosfera: cuando crees haber ampliado mucho tu círculo, descubres inesperadamente la existencia de otros sistemas solares que funcionan admirablemente desconocidos a un palmo de tus narices... En fin, es para decir que encantada de conocer Murmullos y penumbras, y que espero volver por aquí a fisgar todo lo que me dejes. Un abrazo.
Siempre nos encontramos con el pasado. De hecho, lo llevamos a cuestas, y a veces, de repente, nos miramos al espejo y resulta que nos ha salido chepa
Dirigir sombras chinescas,debe ser complicado. ¿A quien colocar el traje?
ellas estaban viviendo su propia movida revolucionaria o mejor, la movida cultural y madrileña de los años 80.
:)
· Gracias por tu visita y amable comentario.
Por lo que veo, se te da muy bien la escritura.
· Salud·os
CR & LMA
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"Historias de vendetas personales en el interior de instituciones educativas y culturales": cuantos traumas, complejos, inseguridades y paranoias varias tendran ahi su origen...
En todos lados se repite el esquema jefe/subordinados. Y en algunos casos puede ser muy duro.
Besos
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