Tarde de artistas, tarde bohemia en Jaén, Jesús Tíscar y Sitoh Ortega, les pido mil perdones por no ir al teatro, cuestión parental y de no autorización para todos los públicos, han vendido entradas de “¿Sí o qué?” por la calle, debería profundizar en la noticia pero al parecer las taquillas del teatro están embargadas, ¿Por qué causa? ¿Por qué Juzgado? ¿Se puede embargar una taquilla? ¿Una taquilla no es presupuesto contemplado en la Ley de Enjuiciamiento Criminal que declara inembargables los útiles y demás para ejercicio de la profesión, arte u oficio a que se dedique el ejecutado? En este caso el ejecutado será el teatrero digo yo. El caso es que la obra “¿Sí o que?” más casera o realiza no puede ser, el teatro somos nosotros mismos, leamos sobre Cástulo o sobre la Rúa en este mismo blog y veréis a qué me refiero, teatros de amor y pasión desenfrenados donde se antepone el quiero y no puedo, teatros del terror que son una auténtica ratonera visible para algunas y de oídos sordos y ojos ciegos para otros, directoras de escena que ante su aburrimiento y desidia se buscan sus propios problemas hasta que un día los hallen de verdad, rumores de que actores minusválidos serán un día homenajeados al no impedir nadie que soportaran trastornos extraños de terceros.
En Riña de gatos una frase llama mi atención, una escena picaresca o anómala, y eso que ni la he leído, el protagonista sonríe por unos cuadros de fotos de toreros, alguien de al lado le debe de adivinar el pensamiento o imaginar una película cuando le pregunta si tanta gracia le hace, es mejor seguir leyendo para resolver el enigma que no era tal, peleas taurinas convertidas en algo de lo más abominable del ser humano, la disputa por la política, las discusiones por pensar de una forma, el odio hacia unas ideas y otras, un local apolítico convertido por un pequeño lapsus de tiempo en un icono de lo más miserable que puebla nuestra alma, el protagonista pacificado que genera más odio y animadversión, asco nos teníamos que tener a nosotros mismos, que iludo después, creo adivinar el final del capítulo 6, menos mal que el protagonista estaba cansado para sentirse timado.
10 comentarios:
Somos teatro: pero lo importante es el género. Por eso Mendoza evita la tragedia para caer en el vodevil.
Siempre me ha llamdo la atención la expresión teatro de operaciones, pero tampoco sé muy bién por qué. ¿Realidades ocultando ficciones o dar apariencia de ficción a la realidad... o relamente lo que no es real es lo único que existe? No sé... la verdad es que no sé nada, como siempre.
El caso es que el teatro me gusta, a quién no... y que secuestrar la recaudación, aún desconociendo los motivos, me parece injusto. Las taquillas son reconocimiento y es como maniatar al público por las muñecas para que no pueda aplaudir.
Suerte y saludos.
Me encanta este teatro que es la vida misma, el teatro como política de crispaciones. Un abrazo.
No sabía que se pudiera embargar las taquillas ¡¡¡
He leído un post en la comunidad de El País y me ha recordado a ti y a tu forma de escribir.
ahora te leo.
:)
Estupendas las cosas que nos dejas, un placer haber vuelto por tu casa.
Saludos y un abrazo.
siento el retraso...
(te confieso que he leido hasta la página 283 de Riñas de Gato y que lo dejé a finales de agosto; espero retomar más adelante la lectura del libro... que estaba interesante pero...).
y el motivo de todos los males y asuntos es la crisis económica y crediticia, de ahí que se cierren hasta las taquillas de los teatros? explicame ésto, por favor.
un saludo
Taberna taurina convertida en el gran teatro de España.
Me gusta el estilo de esta entrada, es más directo y facilita la lectura.
A veces para ver teatro nada como la vida misma, si pones la mirada adecuada para ello. Cuando leo tus entradas suelo ver una mezcla de las dos cosas.
No se si taquillas, pero la SGAE tragaba lo que se les pusiera por delante. Ahora igual la cosa cambia con el procesamiento y posible enchironamiento de su lider.
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