Saludo desojado

Antes de acogerme del todo un miembro me expulsa de forma confusa, tampoco había ingresado en el club, malas caras que se puede traducir en poca vista comercial, fotos, escritos, casetas de feria, al final se vive de las ventas, su saludo es desojado, el resto amabilidad, sonrisas, alguien me apunta de que es hijo de... , yo podría ser también hijo de..., quizás otros tiempos y otra época, otros lugares, la misera sólo arrastra eso, miseria desojada.
En la Librería Metrópolis no ha llegado todavía el nuevo libro de Alberto Olmos, está muy solicitado, los miembros de su club de lectores en esta ciudad seguimos mal avenidos, cada uno de nosotros viaja por caminos diferentes en el club y fuera de él, en la biblioteca provincial jugamos de forma individual y pasajera a desordenar sus libros y cambiarlos de lugar, buscar la identidad del último lector tras el olvido del bibliotecario de retirar el justificante de préstamo.