Un aviso
Refugiarse en un puticlub para escapar o no escuchar los tiros, el lugar como no podía ser menos se convierte adrede o de forma improvisada en un lugar para la tertulia política, su función carnal a cambio de un precio deja por momentos su razón de ser, si a eso le añadimos que al inglés te lo llevas sin lavarse o ducharse hacia un urbano y desconocido lugar le colocas el prestigio a la altura del betún, aunque el destino sea la Dirección General de Seguridad. Se lo llevan de un lado a otro todos los personajes secundarios de la novela, se lo disputan cual pelota de tenis añadiéndose un viejo compañero de viaje en esa dirección general, que más que contarle algo nuevo le suelta un subliminal discurso de trapos sucios.
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9 comentarios:
A veces, como ahora, me siento personaje secundario...
jamás he sido el principal...
Los personajes secundario son más para con su volumen hacer flotar a los pocos principales
Hoy ya no, pero hubo tiempos en los que eran el único refugio posible...
jajajaja de original refugio nada, si es más viejo que la tiña.
Y regresé - al gún dia debía hacerlo- de mis estupendas vacaciones.
Gracias por tu ultimo comentario en casa, sin pesos y con muchas sonrisas.
Entiendo que se trata de la novela de Eduardo Mendoza, porque me vienen a la cabeza otros libros suyos en los que hay situaciones igualmente jodidas para el personaje que las vive y divertidas para quien las lee.
El mundo está lleno de ellos.
Buen rincón literario.
Un saludo
Me pregunto si es un retrato virtual.
Me ha hecho gracia eso de disputarse al inglés como si fuera una pelota de tenis... Muy bueno. Besotes, M.
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