Un aviso

Refugiarse en un puticlub para escapar o no escuchar los tiros, el lugar como no podía ser menos se convierte adrede o de forma improvisada en un lugar para la tertulia política, su función carnal a cambio de un precio deja por momentos su razón de ser, si a eso le añadimos que al inglés te lo llevas sin lavarse o ducharse hacia un urbano y desconocido lugar le colocas el prestigio a la altura del betún, aunque el destino sea la Dirección General de Seguridad. Se lo llevan de un lado a otro todos los personajes secundarios de la novela, se lo disputan cual pelota de tenis añadiéndose un viejo compañero de viaje en esa dirección general, que más que contarle algo nuevo le suelta un subliminal discurso de trapos sucios.

9 comentarios:

El Joven llamado Cuervo dijo...

A veces, como ahora, me siento personaje secundario...

Miquel dijo...

jamás he sido el principal...

Lansky dijo...

Los personajes secundario son más para con su volumen hacer flotar a los pocos principales

Pedro Ojeda Escudero dijo...

Hoy ya no, pero hubo tiempos en los que eran el único refugio posible...

Myriam dijo...

jajajaja de original refugio nada, si es más viejo que la tiña.

Y regresé - al gún dia debía hacerlo- de mis estupendas vacaciones.

Gracias por tu ultimo comentario en casa, sin pesos y con muchas sonrisas.

Antonio de Castro dijo...

Entiendo que se trata de la novela de Eduardo Mendoza, porque me vienen a la cabeza otros libros suyos en los que hay situaciones igualmente jodidas para el personaje que las vive y divertidas para quien las lee.

Amig@mi@ dijo...

El mundo está lleno de ellos.
Buen rincón literario.
Un saludo

Paco Cuesta dijo...

Me pregunto si es un retrato virtual.

Merche Pallarés dijo...

Me ha hecho gracia eso de disputarse al inglés como si fuera una pelota de tenis... Muy bueno. Besotes, M.