De repente en el escenario mientras se prepara para el futuro y el futuro de las que ella elija escucha risas, son las mismas de todos los días, de las propias de su índole que se ríen de ella desde las sillas simulando ser miembras del público, la alegría que le habían prometido sus amigos y familiares antes de salir de la Rúa hacia Cáceres debía de pertenecer a otra película o guión, demasiado indescriptible las escenas de su nueva vida muchos años atrás del presente, es difícil averiguar como tantas otras cosas si se mofan del personaje que interpreta o de ella como persona haciendo de actriz en ese período actual de aprendizaje. Intenta no inmutarse, se va acostumbrando al acoso de sus supuestas amigas y compañeras, pero son durante las noches de atrapamiento con soledad del triste y hermético lugar cuando sueña con esas gobernantas que la atan a la pared para que esas mismas compañeras puedan burlarse de ellas todas las tardes a las mismas horas llamándola inmadura, una inmadurez para exteriorizar el día de mañana una fortaleza déspota aprovechándose de esa dirección teatral otorgada por el mero hecho de vecindad y nacimiento en la Rúa, una entrevista y a ser un día todopoderosa, daba igual que durmiese sola en esa gris habitación para ser una y otra vez también por la noche objeto de burlas, la única salida sería esa pared y ventana cerrada que daba a un más cerrado callejón, un edificio demasiado antiguo, una extraña mezcla de colegio con un aún más extraño instituto laboral de teatro, aunque el día que llegó se le antojó como una especie de castillo aunque sin los típicos torreones o murallas, valiente lugar para alterar el perfeccionamiento del alma, ese exterior no volvió a verlo jamás de momento, dominar incluso las escenas de exterior en su pueblo el día de mañana, esa iba a ser su meta, aprovecharse de su cuestionado talento dramático para subir al Cerro cada día, aprender a dirigir siendo un personaje de sí mismo, duplicidad en dirección y actuación, las actrices son derecho a desdoblarse sometidas a su exclusivo guión
No entendía las explicaciones de esa avinagrada profesora que se pasaba en el aula en clase de teoría argumentando el por qué debe de haber siempre más público que actores o más bien actrices durante la función, el actor era el secundario sentimental que desgraciadamente para sus intereses estará unido a la actriz. Temía no poder volver en verano a la Rúa si le quedaba esa asignatura para septiembre, explicaciones difíciles de la maestra pero totalmente entendible a su manera y modo, la partida de sus compañeras, novios y maridos futuros, soledad absoluta presente y futura, ella y ellas, la y las, son las que un día vendrán al teatro de la Rúa a despedirse de sus vidas.
9 comentarios:
Que pedorras son esas amigas...
que amigas más extrañas ¡
¿amigas?
Me ha gustado tanto la frase inicial, que dejo al lado a estas amigas...
Sueños futuribles... ¿llegará un momento en el que podamos programar los sueños o soñar los sueños futuros?
Amigas de guerra...
Un saludo.
La puesta en escena del presente como un intento de exorcizar los fantasmas del pasado. Los suenos como una forma de desprenderse del presente y conectar pasado y futuro.
El tiempo como hilo conductor y la amistad o el amor como argumento. Gran teatro.
Para los actores, el patio de butacas se convierte en escenario. Escenario de emociones, reacciones y silencios.
Forma parte de algo, pero no sé de qué... Es como abrir un libro a voleo y leer. Reposada y depurada prosa. Perfecto dibujo de los personajes. Tensión narrativa.
Abro y leo, in media res, pero me quedo con ganas de más.
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