Cuando no es ella
Ensimismada correspondencia de Pablo Gutiérrez (Lengua de Trapo) es para leerlo despacio, colocando al protagonista autor viendo desde dentro lo que ocurre en el exterior al contemplarlo, como si fuese Jaime Gil de Biedma en una lectura de frío hispalense; Ultramort merece la pena varias relecturas, con los hechos cotidianos en Antipoema 20 donde me desconcentro y pienso en la inusitada legitimidad, una decir adios en la antepenúltima página del relato, sin preocuparme la rigidez para con ella, pienso más bien en centrarla objetivándola en una situación cuando ésta dimana de manifiestas connivencias que a nadie le interesó leer desde la última primavera cuando empezaron a ser relatadas con prólogo incluído, un capítulo sin despedida, el protagonista vive en una ciudad donde todos hacen lo mismo y mastica las mismas lágrimas que a otros nos ha costado digerir, legitimidad extrema objetivada que te hace no pensar en ella, evocar lo escrito e inédito y todo sin salir de Jaén cuando no es ella.
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15 comentarios:
O sea, Gil de Biedma pero en prosa...
El género epistolar tiene un encanto muy particular.
A mí me gustan cada vez más los libros que hay que leer despacio...
Me llama la atención la forma de puntuar que utilizas en tus textos. Éste lo has escrito "del tirón", sin utilizar ni un sólo punto como signo de puntuación; muchas comas y algún punto y coma. Este tipo de escritura suele resultar, al menos a mí, enrevesada cuando no algo cansina. Sin embargo con la tuya no me pasa.
Escribir deprisa, pero corregir despacio.
Leer deprisa, pero releer despacio.
Esa es mi recomendación rítmica.
hay escritos que se deben de digerir poco a poco... ami me cuestan aunque lo intento..me dirijo a tu tierra que es la mía...un abrazo
Es muy laborioso pero cada vez releo más.
Estoy con Pedro, leer despacio y entrar a formar parte de los protagonistas, me encantan. Un beso Jesús
de ciudades van muchas vidas, y algunos libros también
pero si hay que reeler sobre alguna de ellas, mejor hallarse lejos, para no levantar la vista y encontrarse con sus calles tan de cerca, abofeteándonos de pura realidad
Acabo de llegar de las vacaciones.
Yo también sigo el sistema de copiado y pegado, así que enseguida me pongo al día.
Un saludo.
Me gústa asi todo lo que escrine Jesús.
De nuevo por tu casa, disfrutando de las cosillas que nos dejas. Siempre un placer.
Saludos y un abrazo.
"un hombre joven va en coche a pasar un día de playa, solo, o más bien en compañía del libro Las personas del verbo del poeta Jaime Gil de Biedma. Y los planos del cuento se despliegan: el protagonista es el joven que va solo a la playa y también es el poeta, de quien –imagina el lector- el primer personaje está intentando reconstruir escenas de su vida a partir de lo leído en los poemas. Y este protagonista-lector cae en el romanticismo de cualquiera de nosotros, también lectores: pensar que la vida del poeta, tal como la reflejan sus versos ha sido más intensa que la nuestra, para darnos cuenta de que en realidad la experiencia vital del artista admirado tuvo que ser, en el fondo, como la nuestra: “Mejor asumir ciertas cosas. Tomar conciencia de la vulgaridad, la patraña cotidiana, recta y ordenada de las horas del día: asumir que nada feliz ni dramático vendrá a romper eso.”, escribe Gutiérrez en la página 26, usando una segunda persona que interpela tanto a su personaje como al lector".
tus recomendaciones siempre merecen la pena.
gracias
un abrazo :)
Tomo nota de lo escrito, y de la recomendacion de Lansky.
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