After tomorrow

Desde la ventana observa la atmósfera lluviosa de esa tarde en Cáceres, el recuerdo del último sueño de la noche anterior con sus dos últimas actrices bailando con sus parejas en la feria de la Virgen de Asunción que se suele celebrar en la Rúa alrededor de mediados de agosto le produce una inhabitual desconcentración durante las clases impartidas en el aula, no todo será el día de mañana ir en verano a la Costa del Sol, las dos protagonistas de su sueño no resultarán ser lo esperado, igualmente lo mejor será eso e intentarlo con ellas, esperar y confiar en la suerte, estar en el lugar justo en el momento propicio, un macabro juego para el lector o espectador que sólo ella creerá conocer, sufrimiento a las enviadas por error arbitrariedades, negatividades e indulgencias, enclaustrarlas con notas de régimen interno pero sólo para que partan o simplemente no vengan, exprimirlas como un gajo de fruta ignorando que el zumo salpicado pondría fin al curso de los acontecimientos antes o después, siempre sufrir, nunca gozar, convertirse definitivamente en célibe por la instrucción recibida, practicar en el Teatro de la Rúa un juego de sutilezas, escándalos y lamentos legales cuando esté, paz y satisfacción egocéntrica por su desaparición labrándose las futuras secuelas, dos escenarios teatrales paralelos, solicitud de actrices para que de forma oficial actúen para los espectadores del pueblo cuando sólo ella sabrá que deberán actuar para ella misma, una discreta simulación de locura y paranoia como futura directora para provocar lástima en la oficialidad y confundir a las actrices en el guión a cumplir.

- ¿Han terminado el caso práctico?

La grave voz grave la retrotrae al presente sin olvidase del sueño con la verbena de verano de su pueblo, había terminado el trabajo.

- Está listo.

- Entréguemelo. ¿Sobre qué versa?

- La estrecha vigilancia de la actriz de turno en el recorrido de su domicilio hacia el teatro y del teatro hacia su domicilio.

No habrá otro objeto que utilizar más pronto que tarde el día que ejerza como directora de teatro comediantes invisibles que utilicen el arte de la tramoya sin que la actriz se percate, será vigilada y contralada en su rutinario periplo de ida y vuelta por la rúa sintiéndose sola completamente libre de la observación de cualquier vecino actuando casi de forma improvisada en esos momentos de paso, el día que contraten ese microbús que subirá al teatro a los espectadores durante las horas de función deberá prohibirle a la actriz que se suba como pasajera para así no faltar a su puntual recorrido a pie para de de casa al teatro y del teatro a casa. Una única calle que atraviesa el pueblo de punta a punta con entrada y salida determinada convertida en una especie de laberinto temporal para saber incluso si las actrices de turno entran a la iglesia o salen de ella, diseñará a su modo, forma y circunstancia la dimensión real de las calles de la Rúa con el reproche de futura mujer ignorante al confundir la visita turística con la feligresía al igual que otras veces confundirá la velocidad con el tocino. La ventana junto a esa iglesia en la misma plaza del Ayuntamiento de la Rúa será el verdadero control de horario de entrada y salida, explicación subyacente de no permitirle el uso del microbús, esa venta como un testigo más de sus pecados más silenciosos, un paso lento hacia la muerte misma en plena vida, nada le importará, los pecados son oficiales y le serán perdonados, los encargados de administrar a sabiendas los guiones aprobados no podrán hacer nada más, aparentando todo lo contrario también tendrán las manos atadas por ese poder en la sombra que recibirá tras en plena adolescencia relevar a ese veterano tan querido y más adelante añorado actual director de teatro que llegó a tener casa incluso en la Rúa siendo de la capital, la narración futurible no se decide al adelanto intempestivo, el lector tendrá que esperar unos breves días más, antes de las primeras destrucciones personales tiene que terminar el curso aprobando las materias y volver cuanto antes a su pueblo.

4 comentarios:

El Joven llamado Cuervo dijo...

Dios, es un tornado de ida y vuelta y viceversa...

Miquel dijo...

Son Vivencias ...eso es lo que son ...salut

Anónimo dijo...

Puede ser quela directora ya incubara sus futuros celos, se entieden los anteriores capitulos sobre el tener encerradas a las actrices sin dejarlas actuar en el propio teatro.

Salut

Antonio de Castro dijo...

La ciudad como un espacio geométrico y austero que refleja atormentados estados interiores. La turbación llevada a examen, un examen que parece casi un acto de expiación frente a uno mismo.