El silenciero del alcalde

Que iluso, tu silencio y el de tu ambiente era demasiado atronador, la reflexión en solitario me traicionó a lo que era más evidente de lo que había pensado en un principio, no caía que se imaginaba la relación con ella, no lo habíamos pensado, nunca le dimos importancia a cuando se interesó qué ropa iba a ponerse ese fin de semana para asistir a la boda de su prima cuyo banquete se celebró en Torreperogil, pero ahora esa deliberada y persistente mudez ha roto su silencio, eran demasiados altos esos decibelios en la callada por respuesta, no era suficiente ser vigilada en su recorrido desde una discreta ventana junto a la iglesia del pueblo, tenía que haber algo más en los rincones de su recuerdo de los primeros y apacibles meses.
Vivenciaba en el presente sus ilusiones del pasado como el más puro estado literal, nada ni nadie le impidió tampoco sentir celos cuando hablaba con aquella alumna universitaria cuya presencia no parecía sentarle tampoco demasiado bien, hablaba más con esa que con ella. Tras seguir sola sabe que una consiguió partir como por soplido huracanado con un estridente sonido de tacones femeninos escaleras abajo, de la otra sabe con orgullo que hoy tenía revisión psicológica, luego de postre y con una carta sorpresa a esta última alguien le dice que a pesar de lo gravoso de su victimario hay que ir con la cabeza alta y mantenerse sana.

6 comentarios:

Pedro Ojeda Escudero dijo...

pero qué difícil es a veces mantenerse sano...

Encarni dijo...

La verdad es que en la vida hay algunos silencios muy dolorosos, a veces de dificil compresión ya que no conocemos toda la historia de ese o más silencios.

Saludos.

Dr.Mikel dijo...

Dignidad y salud, incluye un trabajo, ni siquiera un buen trabajo y ya tienes los tres pilares fundamentales para moverte por la vida con lo que está cayendo.

Céfiro dijo...

Mantener la sobriedad ante la vida es duro, difícil y hacerlo siempre, imposible.

Sombras Chinescas dijo...

Nada más estruendoso que un silencio cuando se espera una palabra, el del alumno que se encuentra en blanco, el del amante ante un inquisitivo "Dime que eso es mentira".

Saludos.

Antonio de Castro dijo...

Nada mas facil que aconsejar mantener la cabeza alta, y nada mas dificil que mantenerla bajo determinadas presiones vitales.