Los peligros de la jurisprudencia
Malos tiempos para soñar, algunas noches lo hago contemplando un ápice de luz sobre las oscurecidas mesas, como si todo estuviese ya entregado a una suerte distinta, que no exista tanto celo extremo en los preceptos que parecen enmascarar otras situaciones de sobra sabidas por esas voces tan silenciosas. Desilusionantes diálogos políticos o de cargos públicos con nula esperanza, más eficacia de la conversación con aquellos que quieren escucharte aunque sin girarme perciba la humedad de la almohada por el sudor de la desazonante pesadilla al ser algo ligero el sueño aunque a continuación la situación onírica logre atraparme de nuevo alejándome del mundo de los despiertos. Me lío en los firmados ejemplos de jurisprudencia que recibe, la desfavorable, con la favorecedora no consigo soñar aunque exista de forma amplia, una vez despierto recordaré que en derecho español no todo es matemático aunque crean que nos lo han hecho creer, igualmente y centrándome de nuevo en ese extraño sueño me parece observar que quien le firma tanta mala jurisprudencia no es ni jurista, todo justo además cuando M se sobresalta asustada en las oscuridad de la habitación al lograr proferir y escapárseme un chillido que ni yo mismo esperaba, lo más angustioso y tenaz del sueño había sido descubrir que el subconsciente de la firmante había sido traicionado por nuestras históricas siglas. Se me ponen los dientes largos por quién nunca vio la jurisprudencia ni en sueños.
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6 comentarios:
Esto me hace daño, pero lo tendre que compartir con otras personas
Ciertamente he entrado en un pasillo oscuro...
Curiosa realidad fuera del sueño entonces.
A veces las realidades nos parecen sueños de lo extraña que se muestran ¡ salut
Soñar la jurisprudencia es puro Kafka...
"Hubo un tiempo en que las noches eran para dormir, para sonar y despertarse sin preocupaciones", decían en una película de Ingmar Bergman. Un tiempo tan lejano como lo es hoy la propia película, supongo.
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