O sea que el narrador cree que tengo influencia con el Diario Jaén, ¿le has contestado?
La última actriz vive en una impuesta atmósfera de internado, y eso que ha pasado mucho tiempo. El problema es la reiteración una y otra vez del mismo guión, el espectador se percata y se da cuenta, no es tonto, esa mujer sigue anclada en su propio pasado.
Siempre decías que salían bien preparadas, ¿ha recurrido también a la provocación de su pareja masculina?
Le habla de una selección, que si las legalidades o ilegalidades en el mundo de las artes escénicas, que si un efectivo efecto tramoyista le permite hacer lo que le da la gana, que si se ofrece en la capital y otros pueblos de la provincia un teatro inverso, su suerte artística es la que ha sido.
Igualmente no pienso ser mecenas de nadie.
La vida en la Escuela de Arte Teatral cacereña sigue con su eterna espera, como la de ese tren que nunca llegó a pasar por la ahora lejana estación de Puente de Génave, una estación construida a la espera de esa inauguración que nunca llegó, una comunicación que le hubiese ido de perlas a sus vecinos de la Rúa, y a ella misma incluso para facilitar el enlace de fin de semana con su pueblo en el actual exilio estudiantil. Las circunstancias eran así, una más de tantas, la escasa comunicación de su pueblo con Jaén un objeto más de venganzas futuras cuando lleguen otros años distintos a estos, una escena más de la vida, de su vida, la vida es como un escenario, todo es una suma de obras y de actitudes, de circunstancias, todo está en la persona, ser dirigida y dirigir, la desgracia son los ojos que no ven y lo mejor son los ojos que no verán, el silencio de los poderes, la deshumanización a la que sacarle el correspondiente partido, vivir la vida en lo trágico y lo dramático, la miopía artificial que consienta las circunstancias no satisfechas, no reprimir nada, no poner límites u obstáculos aunque se oculten y no quieran escenificarse ninguno de sus pasos.
Cuando vuelve en sí su cerebro cambia de canal, dentro de un rato toca clase de gimnasia, una asignatura tan obligatoria como el resto, una asignatura que la hacía dormir mal y al despertar le parecía no haber dormido, si a eso le añadía no poder volver a la Rúa los fines de semana por la influencia de alguna de la compañeras de vestuario le hacía sentir la víctima ideal de alguna mala pasada para comenzar a sacarle rédito a su vida académica redactando en la soledad de su aposento las primeros guiones de teatro, es su futuro, no estará sola, buscará una buena testigo de su extraño hacer, quizás una de las jóvenes bailarinas del remeneo de su pueblo, esa sería la candidata ideal que protegiese su estupidez e incompetencia del futuro directamente proporcional al maltrato psicológico impuesto a las actrices recibidas en el teatro por error y con comportamientos inadecuados a su definitiva circunstancia al no poder calmar sus particulares ayunos, todo para el día de mañana convertirse en una directora de teatro y a su vez en un curioso personaje burlesco de ese mismo circo.
Por fin suena el timbre, la hora de gimnasia era hospitalaria y tranquilizadora, todo lo contrario a la vida posterior en el interior de los vestuarios, no eran muchos, pero cada uno era diferente al resto, se adaptaban y amoldaban a la circunstancia de cada una de las alumnas, en el mejor de ellos se tenía que conformar con las peores miradas, en otros reinaba una auténtica atmósfera silenciosa de perversidad, de nada servía los argumentos de tener fiebre para terminar abocada a las duchas, como si dentro de las mismas y con el agua cayéndoles encima encontrasen las internas el medio idea de sus subsistencia como escape del entorno académico, el mejor lugar para que determinadas circunstancias las hicieran aceptarse a sí mismas, es el lugar donde surgen las primeras insinuaciones entre la bruma del vapor del agua caliente. Imposible escapar de esa realidad, una realidad plasmada en sus hojas cuadriculadas, una escena convertida en realidad, la presente en el internado extremeño y la futura en su pueblo en ese teatro vacío por más que lo imaginase lleno de público buscando su inexistente lírico buen hacer. No queda más remedio que guardar silencio, no mirar a nadie a los ojos, sean alumnas de la escuela de arte o vecinos del pueblo es mejor dejarse hacer, como si no viese nada, si opta luego por no escribir en su habituación todo lo guardará en su mente, la mejor maleta para luego un día regresar a la Rúa y descargar ese equipaje no en su domicilio sino en el Teatro del Cerro.
Cuando vuelve a sonar el timbre todas abandonan el vestuario, más tarde en su habitación no entiende tanta generosidad silenciosa, la visita semanal no la consideran algunas suficiente, un día u otro todo servirá para que cada una de las mañanas sólo sirva su reloj como norma imperativa de puntualidad, ni el campanario de la iglesia de la Rúa tendrá potestad alguna en qué hora es cuando dé las campanadas, sólo es el que diga su reloj, ningún otro, la mejor sonrisa mientras tanto es la que muestra, ninguna de sus compañeras debe de verla en aparente sufrimiento, ni ahora ni dentro de unos años dirigiendo el teatro, los temores y frustraciones ya que no son para las otras internas deben de servir para las que vengan a razón de la suerte artística, si puede ser sin novio o marido.
14 comentarios:
Es como si todo transcurriera en una espera interminable y densa...
La entrada es muy buena. Ortega es básico para entender el comportamiento humano. El resto de la narración es denso. Lo volveré a releer. Salut
El problema de archicitada cita de Ortega es que es válida para cualquier ser vivo: yo soy yo y mi circunstancia, clama la ardilla encaramada a su árbol y la almeja hundida en el cielo. Ecología elemental
cieno, no cielo
Quizá no haya ni siquiera circunstancia sino una fantasía que parece realidad y solo es teatro mental.
Gasset también dijo:"No somos disparados a la existencia como una bala de fusil cuya trayectoria está absolutamente determinada. Es falso decir que lo que nos determina son las circunstancias. Al contrario, las circunstancias son el dilema ante el cual tenemos que decidirnos. Pero el que decide es nuestro carácter."
Sí, Ester, una especialidad del intelectual español: decir una cosa y la contraria
Creo recordar si la memoria no me falla, que Marguerite Duras en un libro de artículos, comparaba la política con el teatro. Y ha sido recordar esto, y de pronto he entendido todo lo que escribes. A ver es posible que sea subjetiva, pero a mi me vale.
Tratar de hacer una metáfora con el escenario que tenemos da para mucho.
Un abrazo.
El comentario de Encarni me ha hecho pensar otra cosa.
Ella, la actriz directora que trabaja en el teatro, tiene un pasado que plasma en cada una de sus libretos y representaciones.
o bien, como expone Encarni, es una metáfora de cualquiera de nosotros, donde nos exhibimos y describimos en cada una de nuestras actuaciones reales, cuando vamos a trabajar, con los vecinos, cuando estamos en una cena con familiares que hace tiempo no vemos...
pero igualmente, es un verdadero placer leerte.
un abrazo
Y es que claro. Si ella es también su reflejo. Que se cuide de los espejos y de las piedras que andan por ahí volando como armas mortales tras guiones y escenografías.
Leerte a vos es todo un reto, te digo. Jejeje ¡Excelente! No todo puede ser los número del uno al diez y del diez al uno.
Saludos pues.
F.
Es como un "ni contigo ni sin ti". Pienso que las circunstancias a veces nos oprimen o nos limitan el camino a seguir y además son antipáticas porque son mayoritariamente impuestas, pero por otro lado, son necesarias. ¿Qué seríamos sin ellas?
Tenemos que luchar contra ellas? o lo más importante es aceptarlas? a nadie le gusta aceptar que estéticamente algunas son dramáticas tal vez es entonces cuando hay que subirse al escenario...
Hola J.G.
Interesante reflexión la de Ortega y Gasset.
¿No piensa el director ser mecenas de nadie? No se cómo va a acabar esto. Miedo me da.
Besotes.
Un amigo mío decía “yo soy yo y mis circunstancias”, pero en realidad estaba llegando al posible significado de la frase e identificándose con él.
Sigo entendiendo a la directora como ser real y al mismo tiempo como metáfora; de hecho, si es una figura que tiene tanta fuerza como lo segundo, es por lo bien dibujado que está como personaje, al margen de su posterior carácter metafórico a lo largo de las narraciones en las que aparece.
Tu entrada interesantísima y muy elaborada. Acierta, en su ocurrencia, Lansky en el comentario que te ha dejado.
Saludos.
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