Muchas mañanas al despertarme descubro que las cosas probadas vuelven al estado de indiciarias haciéndome retroceder un paso hacia atrás, cuando duermo sueño con lo más siniestro del tema, contemplo un papel relleno con una solicitud de su encargo, un lugar aislado hasta de su mismo aislamiento que empieza a exhalar un aroma extraño, dolores provocados en muchos lugares por la naturaleza de ese encargo y negocio, no viene quien tiene que venir a ese lejano lugar y eso le apena, luego los niños en la cercanía estarán llorando en los rincones del patio del colegio sufriendo a más inri un ligero retroceso en su rendimiento, impensable efecto secundario que nadie apreciaría a no ser por la habitualidad paralela a la lejanía, ese tren nunca circuló por esas vías y ahí siguen todavía las estaciones esperándolo, la carretera en dirección a Albacete sigue también el recorrido casi al unísono de la inacabada línea ferroviaria que nunca escuchó otra cosa que coches y camiones junto a sí.
- ¿Por qué lloras?
- No viene hasta el viernes si la dejan.
Suena el timbre del final del recreo y a quien esperaba en lugar de la que nunca llegó sigue ahí, hace unos años también yerraron y la vida le ha otorgado una segunda oportunidad, no sabemos si será la última, nunca pensaron en el posible dolor por el efecto equivocado, un extraño encargo que transforma en real apariencia, soledades con los ojos llenos de pan para no ver más lejos de lo que le permiten sus impulsos neuronales, que mala es esa soledad, viniendo del Levante le explico que yo de pequeño y con sus abuelos también veía esas estaciones sin tren, mejor volver a soñar y donde por fin y de una vez por todas vuelva a ver todo más claro, hasta esos trenes que nunca pasaron.
6 comentarios:
si, hay trenes que jamás paran en tu estación, y sin embargo sabes que pasan ...
Hay quien piensa que no hay cosa más triste que una estación abandonada. Yo creo que es peor una vía que no va a ningún sitio o un patio de colegio sin chillidos infantiles
La vida siempre da nuevas oportunidades. A veces estamos tan ciegos que no las vemos.
Pararelas son las vias del tren, o las vias de un tranvía que no pasará. La soledad de la estación también es paralela al vacío del tren que no pasa. Y así parece que la vida es un tierra valdía.
Yo también veo que hay aeropuertos sin aviones, y muchas personas superpreparadas y sin trabajo, la inversión no ha compensado en todos estos paralelismo a la realidad manifiesta.
Los sueños ofrecen oportunidades no abordables al despertar, 'pero que posiblemente estén ahí.
Puede ser el sueno una posible oportunidad de llegar a coger, o al menos a percibir, esos trenes que nunca pasaron?
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