Habitualidad continuada
Apago el segundo visionado de Durmiendo con su enemigo, la radio me indigna, alguien del PP dice ahora que el paro es culpa de Europa, en dos meses era culpa de una sola persona y ahora el culpable es todo un continente; facebook me pregunta una y otro vez que qué estoy pensando y me pongo a escribir lo pensado, que no es una excusa, es una parte más de su prescripción médica que la invita hasta entablar un diálogo con todo aquel que quisiere leer, escuchar y entender, dejar el inducido papel de malo que a veces incluso yo mismo me creo y más en estas inhabituales tipologías victimales. El caso es que hoy me he acordado de aquel amigo y compañero (hoy contacto en facebook, por entonces no había ni internet) de los que por entonces mandaban que al ver aquellas viejas infraestructuras en las que me tenía que desenvolver diariamente me reprochó el estar donde estaba y no poner en conocimiento la situación allá donde correspondiere, hacer todo el ruido que se pueda, que esa era mi obligación, aquella vez pensé que era tirarme o tirarnos piedras a nuestro propio tejado y no hice mucho caso, hoy hasta alguien del entorno cercano al entuerto y por la habitualidad continuada de la situación de todas las que caen a su lado le plantea la posibilidad de estar siendo utilizada para limpiar y asear la estancia y sacar las bolsas de basura del lugar introduciéndolas en el contenedor, quizás esta noche no pase el camión trituradora, pero a lo mejor mañana sí antes que los felinos nocturnos repizquen con las uñas las bolsas en busca de sustento. Mientras y por consejo de la especialista hablar y hablar, los silencios son los mejores aliados, escribir y escribir, huir de esos miedos inducidos, siempre será más grave la situación del peculiar tipo de acoso que viene sufriendo, (reitero lo continuado de la situación con quién pasa por allí) que la omisión de una frase o palabra por el pediatra cuya visita quizás es provocada por lo primero.