El mejor guión de la directora es vigilar la vida que quiso pero no deseo vivir, un ego por el estatus proporcional al desarraigo emocional, Fany de la Chica estuvo esa mañana para ayudarle en la cercanía si se hubiese ofrecido a ser receptiva a preparar otro guión que no quiso asumir, las voces le replicaron sin querer escucharlas traicionándolas, no a la actriz y no a todo, más bien escuchar las suyas, oír las del resto como el que oye llover mientras Fany rodaba las mejores escenas del Teatro de la Rúa, de sus alrededores y de la propia Rúa para el documental “Tierra de olivos”. Mientras, el viceprefecto tenía que inventarse la forma de convencer a los espectadores que siempre estaba pegado a la actriz y directora cuando estas también estaban juntas, una sombra permanente unida a las dos, si no estaba con ellas ¿cómo podía saber qué ocurría?, solución, unirse a ambas dos como una lapa evitando la separación mientras ellas permaneciesen juntas. Otorgaría en algún caso aislado la voz ventrilocua a otro miembro del concejo municipal, era lo mejor, no es fácil la permanencia continuada en tantas concesiones personales que estrangulaban psicológicamente a la actriz en su escenario. Más desde que vinieron de la capital y en el mismo Ayuntamiento de la Rúa lo convidaron a acudir a la notaría del mismo pueblo a recibir poderes escriturados de opinión criterio y dictamen, y que su visión y aprobación de las funciones del Teatro de la Rúa tuvieren más valor que cualquier espectador de a pie del pueblo por ser quién es y más de ahora en adelante con ese recién protocolizado poder notarial, su voz y visión con añadidos valores de multiplicidad con respecto al resto de vecinos.
En otros instantes y algo más lejos, concretamente en la capital jienita su poderdante estaba bien atento a lo que ocurría mientras contemplaba las obsoletas vías del tranvía, cuando un nuevo relato traspasa el arco de seguridad, los pitidos se le parecían escuchar de forma como atronadora, donde algunos no oyen, él y ella lo escuchan, el cree que abandona la sala del museo quitándose su disfraz de artista plástico colocándose su rubia peluca, el efecto tramoyista cumple su cometido a la perfección, ahora es de nuevo ella, de un modo otro o en ambos casos sigue manteniendo su habitual invisibilidad en la distancia desde el punto más elevado del palacio de cristal . Entre algunos de sus emolumentos como directora superiora de directoras de teatro de la provincia de Jaén estará el haber pasado a la historia por otorgarle un día de esos un ficticio papel de plenos poderes al Viceprefecto de la Rúa. El habitual efecto tramoyista utilizado por la Directora del Teatro de la Rúa aumenta de forma amplia con los tramoyistas de escalafón superior. Así y todo su cabeza se le transformaba en lío y sus neuronas no revestían de propiedad tramoyista alguna aunque fuese algo puntual para salir del paso, no quería saber nada de sus propias voces, lo absurdo y lo real de los guiones, la realidad o la ficción, ya no sabía qué curso darle a los acontecimientos. El inmediato futuro artístico de la actriz del Teatro de la Rúa quedaba en manos de Mati de asuntos internos para tranquilidad de muchos y desazón de otros. Ya no sabía qué explicar sobre por qué envió a la Rúa a esa actriz que se descarrió del guión escrito en la capital. La inversión de papeles era un hecho, la irreparabilidad de esa actuación revestía esos ilógicos tintes de que cada una de las dos mujeres del Teatro de la Rúa, en una palabra ponerle a cada una máscaras de lo que no son.
La superiora directora ya se lo anunció a la actriz antes de convertirse en tal: “Te está esperando con los brazos abiertos”. Nadie sabía que iba a terminar allí actuando, ni la actriz, ni la propia Fany de la Chica que a los pocos días de su llegada estuvo rodando en el teatro y en sus jardines, ¿Por qué Fany mientras rodaba Tierra de Olivos no sabía nada y la superiora en el palacio de cristal sí estaba enterada? ¿Había adivinado el futuro? Su palabra también ha recibido algunas multiplicaciones de validez. Se tiene que anular como espectadora física a fin de ser garantista aunque de ella misma, no le queda más opción para quedarse tranquila que repasar la estantería y comprobar que todas las máscaras permanecen en su lugar, sean fijas o de confianza para la actuación. Al comprobarlo verifica que no sólo estén en ese correspondiente lugar, sino que se encuentren en estado perfecto de utilización en cualquier momento de apuro.
Su última orden telefónica ha consistido en ordenarle a la directora del Teatro de la Rúa darse vueltas con el tramoyista en su coche, no sólo por las calles del pueblo adyacentes al teatro, también por toda la Rúa, lo más importante es que sean vistos por todo el mundo, espectadores, actrices, vecinos, su superioridad no debía soportar ningún tipo de mácula extraña. Su responsabilidad escénica intermedia con su control artístico por toda la provincia le obligaba a realizar un balance de gestión cultural, ¿cómo iba a defender a una directora más preocupada por los horarios de autobuses que iban de la Rúa a Jaén y viceversa que por las horas de función?¿Cómo se le escurre el bulto a la directora del teatro que confunde su propio teatro con una alambrada electrificada?
Del inédito Tranvía para Amurjo