Huecos vacíos

 Aparco el coche en la falsa curva junto a la carretera, desciendo por lo que creía días atrás ser un imaginario sendero y que ahora se me aparece como literal camino que conduce al carril que nunca llegó ni llegará a soportar los raíles del tren. Quedo conforme y tranquilo al asomarme desde el exterior hacia los adentros del túnel de los Gamonares, sigue tan vacío como siempre lo estuvo, ni tren con viajeros ni viajeros sin tren, los adyacentes olivos en calma total, y la cercana campiña y esos túneles así siguen y deben de seguir.

Las dos toman café solo y leen Diario Jaén, misma altura, estilo y corte de pelo, los espectros diurnos han estado durante meses en la cafetería del parque junto a la estación del tranvía, ver a diario un par de gemelas que no lo son, una se disfraza de la otra y la otra de la una, pero no serán dos, serán una aunque en forma de dos que nunca hablarán entre ellas y seguramente ni se conocerán. Suplantarse la una a la otra por si la casual ideológica podía hacerla descubrir a los que pertenecemos al club de los forzados incrédulos, la duplicidad era una apariencia más, si una se mira al espejo es otra la que aparece en su interior aunque quisieran hacernos ver que son la misma, el espejo tras la barra del quiosco del parque no la multiplica, símplemente y sin ir más lejos lo que hace es duplicarla siendo cada una siempre ella misma y tuviésemos que creer que son sólo una.
El recuerdo que nunca llegó es saber quién escribiría sobre quién en los asientos de la parada del tranvía en el que las dos lo verían a él montarse y partir hacia Amurjo. El acerado del Paseo de la Estación junto al Colegio las Anejas, la esquina de la Plaza de la Concordia junto al Campamento de Primayor, la esquina de la Calle Arquitecto Berges con Calle Cronista González López, la Plaza de las Protegidas cuando salíamos los dos del Bar Stadium, la visualización hasta la mismísima entrada de los Juzgados de la Calle Cronista González López.

 - ¿Quién es?

Le respondo a la fedataria al ayudarle a bajar unos bultos de su coche que no lo sé, aunque llevo un año conociéndola.