La mesa del entorno

COPIADO Y PEGADO DE UNA NOTICIA. CASOS QUE NO SE PUEDEN PERMITIR:
Sevilla, 1 de mayo de 2007
Siempre he mantenido que cualquier divergencia de opiniones debe resolverse en el seno de las estructuras del Partido. Esto en cuanto a política interna se refiere. Sin embargo en otros casos, el silencio o la falta de actuación nos pueden convertir en cómplices de hechos de los que de ninguna manera un socialista puede tomar parte.
La sentencia que condena al Servicio Andaluz de Salud a pagar 130.000 euros a un trabajador con una discapacidad del 66% por acoso laboral es una vergüenza para todos los socialistas, en especial para los cargos medios de libre elección que no cumplieron con su obligación de defender las estructuras democráticas de un Servicio Público que pertenece a los andaluces y andaluzas.
En cuanto a los maltratadores/as, debería ser la propia Junta de Andalucía la que se personara como acusación popular contra un grupo de indeseables que no deberían tener cabida en nuestras instituciones en lugar de recurrir, como ha hecho, la sentencia. La destitución del director de Recursos Humanos, que por acción, omisión o desconocimiento permitió que se llevaran a cabo unos hechos tan delictivos como repugnantes, debería haber sido inmediata. Los socialistas andaluces por trayectoria e ideología no podemos permitir ni la tolerancia ni la impunidad de estos hechos.
Ser socialista supone ante todo un compromiso con la Justicia Social, con la Solidaridad, con los más desfavorecidos, así como una lucha constante contra la injusticia. Si hay una sentencia que confirma los abusos cometidos por los trabajadores del SAS y la irresponsabilidad de los cargos medios y los supervisores/as que los permitieron, debemos asumir los errores para que no vuelvan a ocurrir y mostrar nuestro apoyo y solidaridad socialistas a la víctima en vez de tratar de dar inmunidad y mucho menos defender a los verdugos/as.
En aras de la Justicia Social como el mayor bien que los socialistas podemos otorgar a la ciudadanía andaluza mientras permanezcamos en el poder, de ningún modo pueden admitirse tales hechos, ni el intento de taparlos mediante recursos. Si nuestros dirigentes no entienden que la tolerancia debe ser cero y no cesan de inmediato a los cargos responsables del funcionamiento democrático de las instituciones, nosotros, las bases, se lo exigiremos.
El partido lo forman aquellas personas que a diario, desde que nos levantamos, procuramos aportar algo bueno a nuestra comunidad de manera anónima y abnegada. Lo que ha sucedido constituye un doble agravio a la persona que debimos proteger y a todos los socialistas andaluces y andaluzas: primero por el hecho en sí, luego por el recurso interpuesto por la Junta para negarle su derecho a una reparación de su dignidad.
Las disculpas públicas, así como la destitución inmediata de los responsables y la personalización de la Junta como acusación popular es el único camino que entiendo para hacer Justicia, aunque esta sea tardía y para que hechos tan repugnantes no vuelvan a suceder. PUBLICADO EN FACEBOOK POR MARÍA ANTONIA RUIZ SÁNCHEZ.

Seguramente nunca se sabrá si la supuesta según algunas voces promotora del club de la rúbrica se disfrazó de masculino turista mediterráneo a fin de intercambiar pareceres degustativos luego por su persona sin disfraz, todo a la vez que le reprochaba desde abajo del escenario a la actriz su escesiva interpretación literal de la obra. Tampoco se sabrá si se ha vuelto a colocar un nuevo y más vistoso disfraz por motu propio o alguien se ha encargado de disfrazarla de forma distinta.

Mientras el médico no la avisa cierra los ojos en la sala de espera, su testifical en contra de la actriz fuera del escenerio en ese forzado juicio la había dejado algo maltrecha. Un caso especial, pecado y ofensa divina para esa molesta actriz aunque la acusación reiterara la omisión a ella y a su favor como directora escénica las funciones de los juegos de mesa no autorizados. Al abrir los ojos la sala oscurece, el doctor sigue sin aparecer, le inquietan varios infantes pintados al óleo en la pared de la sala, cree ser observada por cada uno del resto de cuadros que cuelgan, uno por cada actriz que pasó por su teatro, el médico sigue sin avisarla.

La última sombra humana que quedaba sin ser vista estaba llegando al teatro, avanzaba sin saber cómo por un terreno pedregoso que luego resultó ser una calle en obras de la Rúa. La sombra de oídas conocía el presente y también el pasado, siempre estuvo próxima a voces masculinas que omitían sus abandonados cuchicheos para cotorrear de forma descuidada. Cuando la sombra empezó a comprender todo lo que pasaba comprobó que en contra de lo previsto esa noche no había luna. La voz le asustó, no se la esperaba, como había anochecido quería encender las farolas, no había hecho casi dos centenares de kilómetros en coche propio para nada.
- Estoy a punto de volver a desaparecer. ¿Todo en orden?
- Todo.
- Pues manda a todos para allá, no te dejes a nadie. Vamos a ver qué nos cuentan.

En ese cuarto en el que ya casi nadie entra existen varios agujeros oscuros de carácter insavable. Huecos imposibles ya de llenar, pues el proceso de hacer las cosas se coarta convirtiéndose en un proceso falso. Por eso muchas funciones representadas en el teatro fueron demasiado irritantes, los espectadores que la consumieron fueron capaces de detectar la impostura, lo no verdadero de esos agujeros oscuros, sin embargo, cada vez que pasan no pueden dejar de mirar si pueden aunque sea de reojo el interior del cuarto.

Dentro del escenario la rueda gira una y otra vez sin fin, le apuntan desde la distancia lo que está bien y lo que está mal, la actuación es una imitación, es una farsa, aún así y por si acaso la cogen con pinzas y se la empiezan a creer de forma exclusiva en completo silencio para poder dentro de lo que puedan enderezar la situación diciéndole lo que puede o no puede hacer o decir. Gracias a ello la falsa actriz deja de serlo, recupera mientras en parte algunas escenas del destrozo, decían que no quería actuar y ahora les enmendaba a ellos la plana escénica aunque sigan sin dar crédito por su propio autoimpuesto imperativo legal.

La autoridad que nunca fue invitada a la función se gana con halagos la voluntad de algunos espectadores, espectadores que nunca asistieron a esa obra de teatro de carácter prohibido, función que en realidad nadie presenció aunque se pretendía de la forma que fuese la negación por todos de su comisión a puerta cerrada, todo por si alguno de ellos osaba decir algo de contrario. Negar lo que nunca nadie pudo ver, un juego extraordinario con los mismos rutinarios epítetos, ¿por qué precisamente él se encarga del trabajo sucio sin haber comprobado de propia mano como otros hicieron que el teatro a veces se cerraba antes del horario establecido?

Puede ser que cuando el último actor del teatro acuda en busca de su recompensa, tal vez otros estén dispuestos a escuchar que una nueva compañía de actores, comparsas y figurines haya sido contratada para representar la obra. Nunca hasta entonces.

Tardó un mes, un mes tardó en darse cuenta de que debajo de su butaca en la que habitualmente se sentaba en las funciones del Teatro de la Rúa había una trampilla bajo sus pies. Y es que algunos de los espectadores habituales habían optado por ese sistema de entrada al teatro para no ser vistos por su directora, así entraban sin alterarla y con el mínimo jaleo algunos observadores secundarios. Así el teatro podía permanecer cerrado aunque abierto en apariencia y sin ser visto por nadie, ni las funciones ni los espectadores que entraban o salían. Al segundo mes una solitaria cabeza que muchos confundieron con un bufón apareció en el patio de butacas, algunos dijeron haberla visto por el pueblo en silencio obervando cada casa y cada rincón, poco a poco fueron apareciendo más, una legión invisible parecía proteger en el escenario a esa desconocida que un día llegó sin saber nadie desde dónde, tenían que hacer algo, las habituales discusiones del camerino llegaban ya al patio de butacas, mientras que en el sótano de acceso ya se estaba formando un lío de mil demonios, pero nadie piaba a media distancia en la catedral del drama.

En la documentan artística no le aportaron todo, y el principio de prueba le quedaría alterado, el portavoz de la nueva comparsa de cómicos ya planteó en su día a las pocas semanas de llegar al teatro que no lograba ver en cada representación qué historia era cierta y qué era teatro como tal. No estaban de acuerdo varios espectadores, presenciaban en la función cosas que no estaban en el libreto y les pillaba por sorpresa, sin embargo lo que se anunciaba en el libreto nunca existía. Uno de los cómicos le comentó a éstos que el argumento era uno, que estaba seguro y bien amarrado, ahora ve otro en parte, y sabe de otros que vendrán y no fueron advertidos por escrito en los libretos entregados al abonar la entrada.

Uno ya es inútil, pero otros te ayudan, la costumbre de que tengas que comulgar con ellos y gritar ante euforias coloradas relacionadas con una esfera que a golpe de patadas se mueve mayormente en zigzag, nada peor que intentar decirlo comprobando que nadie te escucha. Internet es una especie de placebo, siempre hay frikis detrás tan solos dispuestos a leerte para que tú también los leas, el facebook sin ir más lejos y confieso que lo odio es un enorme océano lleno de botes a la deriva con futuros náufragos que dicen estar solos sin que nadie les escuche, quizás no se quieran encontrar ni llegar a una isla donde no encontremos todos. Da igual que quieran burlarte para despistarte de tu vida habitual con sexo o posible relación facilona que también lo ha habido, manifestaciones del ego, todo para que luego lo banalicemos, o mejor nos burlemos de otros hasta incluso no ser aceptados, porque los primeros acabaron marchándose antes de ver la isla en el horizonte, los segundos seguimos ahí.