Desde el propio Amurjo

Desde el propio Amurjo se intentó llegar a su consulta para implicarse como la duplicidad de la primera, el diagnóstico médico a la actriz no sería válido si la dirección teatral no era oída en la consulta, el criterio médico con sólo una parte oída nunca debe debía de ser válido, hasta en eso se sentía protegida y todopoderosa, pero a partir de ahí si se comenta y sale a la luz le explica la propia doctora a su paciente que nada de eso ha existido, es más hasta se plantearía por una mera insinuación reclamarla por daños a su imagen.La doctora actúa con su paciente de forma clara, no aporta rodeos. Suelen ser así le explica, actuó esa noche de meses atrás subida en el escenario, había público, se vendieron las entradas, hubo amplia ovación que se escuchó desde los propios pinos de Amurjo, el público se retiró a la Rúa con gran sabor de boca. Por la mañana nada había sucedido, hasta hicieron aparecer el teatro totalmente inmaculado y limpio como si nadie del público hubiese estado ahí sentado, ni siquiera aquí en la capital se lo reconocieron luego, tampoco estaba ni colgado el letrero anunciador junto a la Iglesia y Ayuntamiento, se lo hicieron vivir y así sucedió, ella actriz, ellos directores, guionistas y compañeros suyos en la actuación para que la viviese totalmente real, no hubo luego tal representación, no existió la misma, es más había un doble talonario de entradas para escenificar que no se vendió ninguna para darle fuerza a la inexistencia de la obra de teatro. Nada podía existir, nada, lo niegan de forma oficial, es más, le diseñan un estado de castigo por denunciarlo, no puede haber sucedido nada, pero no por ellos, por alguien que está ahí entre bambalinas y seguramente ajeno a la obra representada e incluso ya al propio teatro, cuatro chillidos del tramoyista en su caso aplacaría la posible revuelta verbal si alguien del pueblo osaba comentar lo contrario.

-Te hacen desplomar tu propia personalidad, seguramente habrás perdido tus amistades que te ganaste con tus actuaciones en otros teatros de la provincia.

La actriz asiente, las dos saben frente a frente en la consulta que todo está relacionado con lo sucedido en agujeros que actuaron como habitáculos para solidificar una situación y en otras hacer perder la esperanza de un rescate. Siempre quedará ella al reclamo de sus personajes que tuvo al lado y que de este mundo consciente a unos se los llevó y a otros intentó conseguirlo aunque sin éxito. La doctora le explica que en el mundo médico también suceden hechos similares, se transfiguran y toman un mundo de rostros, estos hablan, gesticulan, se ponen máscaras, se revuelven al pataleo y si no son las cosas como ellos quieren se tornan también adustos, insaciables y sancionadores. Tras esas caretas desmedidas vuelven aparecer en bellos cuerpos, rubias melenas de peluquería o seductora mirada masculina. Llegan a materializar el paisaje, el propio Amurjo puede verse resentido, sólo les inquietaría un griterío posible escuchado ni en el propio teatro ni ahí afuera. Todo son sombras que tejen hilos cada vez más densos en torno a ella le repite. Cuando dejan de ser protectoras dejan de jugar, ya no se limitan a desdibujar a actrices, a ella como actriz y paciente en este caso para formar unas amables apariencias chinescas, los últimos colores de la aparente bondad se diluye y el muro se torna negro. Te meten miedo y cuando lo sienten intentar exorcizarlo. Las ceremonias se vuelven féretros del olvido y con su impronta demoledora e irónica hace de los personajes calaveras, y en general de todos los que reflejó en montones de hojas sueltas garabateadas a modo de diario como si quisiese proyectar una vida desde la misma nada, ella y su teatro, un teatro para dos, la doctora concluye con la misma expresión que ha escuchado un día y otro en esta especie de calvario teatral.