VOLVER A LA PLAYA



El odio es incomparable, se puede vivir en diferentes formas, en una gris pared en eterno silencio, en miradas furtivas y desafiantes, en olores y aromas creados que luego son asignados con nombres propios y apellidos, amistad cómplice sonriente, amistad cómplice huidiza con conversación de temeroso compromiso, una fotocopiadora del Sanatorio Mental de Cástulo como testigo de la lisa barriguita a lucir en la playa. Hoy la veo desde el agua, en efecto su barriga permanece lisa, al final se acercó a la arena de la playa para tomar el sol sin ropa, no me atrevo a moverme, estoy entre otras bañistas desde donde la veo tumbarse en la toalla, me dan ganas de salir del agua para ir a buscarla y meterla dentro, M ha desaparecido de la escena dejándome solo ante el peligro, los fantasmas están ahí en la arena, han regresado, debería darme la vuelta y nadar hacia el horizonte, nunca lo alcanzaría al igual que nunca alcancé a escuchar alguno de los sonidos que acompañara sus miradas.
Cuando me doy la vuelta el pensamiento real ha vuelto en sí, no veo playa alguna, sigo en el jardín, sigo sentado en este patio, tres libros cerrados en la mano, el conejo blanco sigue en su jaula, los días empiezan a ser calurosos en Cástulo y el sol le da de pleno, pobrecito, debería apartar al animalito y su silencioso encierro colocándolo en un lugar más sombrío, tampoco puedo hacerlo sin permiso por si cualquier gobernanta del hospital sale a reprenderme por mi osado intento de cambiar las normas y costumbres de la institución. Al abrir las páginas de uno de los libros veo entrar a AJ, tengo visita esta tarde por lo visto, AJ es un librero de una conocida librería de Jaén, AJ tiene gafas como cualquier buen librero, en uno de mis permisos autorizados se negaba en rotundo a conseguirme más libros de Enrique Vila – Matas, comprendía que no me dejasen salir más veces de permiso, mi obsesión con el escritor catalán lo tenía en tal estado de anonadamiento que decidió vengarse de mí otorgándole una personalidad ficticia a una vecina algo entrada en edad que es paseada por su perro por la calle Campanas a la que le adjudicaba en esa ficción la maternidad de dos hijos con cuyas edades sería más bien abuela. En efecto, sí, efecto, si estaba loco e ingresado en este Sanatorio de Cástulo sería por algo, por eso me dio alegría al volver a ver a AJ.

Veníamos a verte.

¿Veníamos?

B está fuera, como ideólogo de este capítulo prefiere mantenerse al margen y no entrar a verte, además le producen grima intensa los sanatorios mentales.

Mira este libro que siempre me negaste, es la segunda parte de Doctor Pasavento de Vila – Matas.

Vila – Matas nunca escribió segundas partes de ninguna obra suya, recuerda las posibles bondades de esas partes.

Pues míralo bien, es la única vez que lo vas a ver, no sé si lo escribió él o quién, pero pone su nombre, míralo, ¿qué pone aquí?

Y Pasavento ya no estaba.

Sí, no se te ocurra tocarlo, ahora cuando te vayas se lo cuentas a B. Habéis llegado tarde, el libro existía mientras tu amigo y en tu librería sólo conocéis la primera parte, ya os podéis ir B, tú y tu solipsismo intermitente.

¿Qué más libros tienes ahí?

Dulcesojos y su blanca bata aparecen en el patio, eran ya las seis de la tarde, ignoro la imagen real de AJ intentado averiguar la realidad de lo que habita en el interior de esa bata, nos mira, imagino su lisa barriguita, la guerra entre enfermera y paciente se habían reducido a las mutuas miradas, los malos olores, las babas caídas, las llamadas al sanatorio de M, nada convencía en la historia, recoge su bolso abandonando el lugar sin quitarse la bata, ha terminado ya, ha plegado como expresión que también aprendió en los hospitales catalanes.


Historias de amor
y La Rosa.

Las dos de Robert Walser, no las tenemos a la venta en librería.

Son de la biblioteca, sigo teniendo carnet de socio.

Te conseguiré más obras de Walser…… y lo más raro de Vila – Matas.

Puede ser tarde, leo a Robert Walser por el ser autor preferido de Vila – Matas, leo a Walser buscando también su escritor favorito, seguiré así con esta secuencia hasta dar conmigo mismo, pura locura literaria, aunque me cueste seguir aquí encerrado de por vida.

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No quiero más engaños, prefieres a B que os compra muchos menos libros que yo, él prefiere la gratuidad bibliotecaria, vete con él, míralo, no se atreve a entrar a verme.

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Quiero algo más, jugasteis a ofrecerme una plaza de conferenciante literario, burda mentira, si queréis volver a verme en otro permiso buscando libros extraños por la librería la quiero ya, os la inventáis ahora de verdad si hace falta,……..que sea en el Aula Magna de la UJA con el aforo lleno, y nada de mi estado mental a anunciarla, esa es mi autopromesa para que me volváis a ver en la librería.


En la repetida soledad a la que vuelvo tras huir de esa perturbación verborréica contemplo el conejo, creo que gracias a él no me voy a volver gilipollas, me lo imagino rapado y depilado ignorando todavía su sexo, no sé de dónde saco estos sucios y secos pensamientos, entiendo que un día acabase en la sala de expulsados antes de recibir la verdadera patada en el culo con el alta médica, la jaula huele mal, una olor mala pero excitante que me obliga a volver a la habitación antes de que sea peor, me siento como alguien sin futuro y sin pasado, demasiado hiperreal el presente, intento con denotado desasosiego volver a la playa de la nunca debí de salir convirtiéndome por una ver en deseado bañista

ROSTRO DE VILA - MATAS


Es de agradecer el volver a ver a alguien que hace tiempo que no ves o sí lo ves aunque de forma un tanto irregular, demasiado grande su generosidad, no sé los detalles, no quiero saberlos, me da impresión de que da más de lo que recibe, creo que es la única hormiga del hormiguero que es conocida por todos y viceversa, el resto no nos conocemos, es como si hicieses aquella mili eterna donde son los compañeros los que aparecen y desaparecen, una renovación continua, otros pocos ahí perennes, otra ínfima minoría vuelve a acudir sin saber por que, ¿curiosidad? ¿matar el tiempo? ¿relacionarse?
He conseguido juntar en la misma estantería de la habitación del PC toda la obra de Enrique Vila – Matas, una parte del resto viene de camino, el resto de la parte del resto no acabo de localizarla. En esta habitación y casi en el resto del piso me siento como Vila – Matas, más bien soy Vila – Matas en estos pocos metros cuadrados, M me dice que hasta se me está poniendo cara de Vila – Matas, mi personalidad y rostro se transforman por pura imitación del escritor catalán.
Por eso esta misma mañana fantaseé con asomarme y pasear por el borde del precipicio, no llegué a estar en él pero me imaginé en ese mismo borde a punto de caer al vacío, todavía me duran los efectos de la subida de adrenalina, me sentía como un tímido quinceañero en dos mundos, el real y el imaginario prestándole más atención a este último donde me daba la impresión que antes o después iba a caer al vacío donde nada ni nadie iba a ser capaz luego de detener mi caída. Esta mañana me hubiese gustado no tener rostro, que nadie tuviese rostro tampoco, he echado de menos aquellos rostros de entonces, ahora son otros, distintos, no sé lo que buscaban entonces aquellos y qué buscan ahora éstos, no me gusta ser observador silencioso, menos mal que vino alguien a acompañarme para romper el silencio, le doy vueltas a todo, la compañía abismal no podía ser más agradable, hay que repetir, la vida es extraña, hoy me lo ha parecido más todavía.

HUIDA MEDIÁTICA

La radio a la hoguera, el periódico por el mismo camino, no hay forma de escuchar hora 25, fútbol y fútbol la mayoría de los días.
Domingo mañana, el mal llamado deporte del motor no te deja visionar las noticias de la primera en su hora habitual de las quince horas, el programa del calvito El Públio Lee lo colocan a las nueve de la noche por fútbol y más fútbol de la enésima división, dándole más importancia Canal Sur al futbolismo que a la lectura. La sorpresa hoy es más mayúscula si cabe, Diario Jaén, el periódico vertebrador de la provincia como le oí el otro día a Juan Espejo en una presentación de un libro se contagia también de la lepra futbolera, ni artículo de contraportada ni trepabuques, fútbol por cojones, que me devuelvan el euro y diez céntimos, el balompié no me la pone dura. La sociedad vive enferma de una esfera reglamentaria y todo que vuela con distintas trayectorias y en diferentes direcciones según el golpe propinado con la bota, la cabeza, el codo e incluso la invisible mano de uno de esos veintidós descerebrados que por ansias de ser millonarios o porque ya lo son corren de un lado a otro sin orden ni concierto alguno en un cuidado campo de césped. La sociedad mientras tenga pan y circo no se amotinará, cuidado con el pan ahora.



Estamos cada vez más cerca, el encuentro se me antoja inminente, quizás es un mero espejismo o una ilusión neuronal por algún campo magnético en el que quizás me viese atrapado en mi huida por la ciudad, veo señales o avisos, el recuerdo vuelve, todo se manifiesta en forma humana, todo lo voy vivenciando sin buscarlo. Ha sido por la calle Baeza, dos antiguas cuidadoras del Sanatorio Mental de Cástulo se cruzan conmigo, me saludan, me llaman por mi nombre incluso, se acuerdan de él, recuerdan mi estancia como paciente, no soy fácil de olvidar, no había vuelto a ver a nadie desde la salida de la última noche de San Antón, la próxima será ella, esta mañana una señal más aunque diferente, ha sido a la hora de salir del trabajo a desayunar con A en una cafetería de la zona de marcha. Muchos encuentros en pocas horas, una ducha a media tarde con agua fría me hace ver que ha sido real todo sin imaginación alguna, la mente me hace viajar un par de años en el pasado sin buscarlo, sólo mirando hacia delante, escapar huyendo.

VACÍO INTERNO

La librería Don Libro es un lugar distinto al habitual, descubro su existencia gracias a uno de los expositores con los que fueron admitidos en la última feria del libro, ese día terminaba lo primero que cayó en mis manos en una búsqueda desesperada de las interioridades de Enrique Vila – Matas, Jakob Von Gunten – Robert Walser, me hace entender a Vila, poco a poco me voy entendiendo a mí mismo, recordé a mi musa, llevo muchos meses quizás demasiados sin verla, mejor que siga así la cosa, ahora es cuando la hecho de menos tras estar a punto de hundirme en la miseria literaria gracias a nuestra pasión en silencio de aquellos años, el Instituto Benjamante , sus interiores, su población interna, todo es un buen ejemplo para el Sanatorio Mental de Cástulo, la forma de administrar a sus alumnos o internos, un escenario peculiar, me trasladó su lectura a mi época de paciente en ese lugar, Robert Walser desvela sus dramas, yo poco a poco los secretos inconfesables de su grises pasillos.



Historias de exclusiones, una más, eterno expulsado de cualquier lugar por el que camina mi existencia, un apretón en la librería Don Libro donde bajé por curiosidad provocome una caída hacia los suelos o más allá mi autoestima, en esta librería está prohibido cagar, una voz masculina me comenta antes mi urgente sugerencia que el váter no estaba en perfecto estado de revista, otra voz femenina permanecía muda, era mejor desaparecer en el mismo interior sin buscar la calle, que esto no hubiese existido, me cortó el tema de golpe el susto excluyente hacia mi necesidad perentoria, que lástima haber abonado inmerecidamente para la librería la cantidad correspondiente por La ciudad ausente de Ricardo Piglia, mi estancia se vuelve gris ¿qué pensaría Vila – Matas de un librería donde tanto venden sus libros como prohíben el paso al WC?, me pierdo entre las estanterías disimulando la búsqueda de nuevas lecturas para aprovechar mi estancia hojeando uno y otro libro sin adquirir ninguno o escribiendo algo sobre el vació sufrido gracias al librero del local, tengo experiencia de sobra en este tipo de vacíos, mi existencia desterrada en esos pocos metros cuadrados de librería, decido al final largarme sin atrincherarme. Situación extraña, ignoro en quién se inspiró el librero como segunda alma tras los libros para actuar así, nula visión comercial para todo un gastonazo en libros.
Las exclusiones siguen, el vacío se aumenta, Irene Sabalete Delegada de empleo no me admite en facebook como amiga, cuantos amigos y compañeros sí lo hacen, Manuel Gabriel Pérez Marín también le hace compañía en ese abandono de los dos a la soledad, vuelven los fantasmas de Cástulo. Las historias de exclusiones no tienen fin.

EL DON DE VORACE

Le oyeron decir a un cura que no existe misa larga sino fe escasa, una misa completa, completísima, luego se quejan de que no vamos a misa, el párroco de Huelma nos obsequia con una misa de hora y diez minutos de reloj de los de manecillas, una misa ineludible, una comunión muy directa, muchos niños, todos hacían su primera comunión, regañina del sacerdote por alborotadores y nada silenciosos, son niños todavía, el ruido y escándalos cuando forman una población numerosas en pocos metros cuadrados en algo innato en sus infantiles personalidades, Huelma sigue conservando su sabor a pueblo, me gusta ir de vez en cuando, mucho más que a Aulabar, me sirvió para resucitar de nuevo tras un descanso el fotógrafo que llevo dentro. Sermón de debate unilateral, no es lo mismo ser buena persona que buena persona y cristiano, un tema para dar de sí, no es el lugar, otro día tal vez.



Me llevo la revista Quimera de la Metrópolis, un capítulo sobre un escritor palmero que acabo de conocer, Félix Francisco Casanova, su único libro el Don de Vorace me lo logra colar el librero de la Metrópolis al sacarme el tema de este Casanova que falleció de forma extraña con casi veinte años, en sus fotos te muestra una buena melena, Caicedo también tenía melena, Caicedo se suicidó con veinticinco años según leí, él mismo contaba que no valía la pena llevar más lejos la vida cuando cumplías los veinticinco años, muchos casi duplicamos esa edad, ahora entiendo lo del sanatorio mental, voy a leer el Don de Vorace, leeré extractos de sus diarios en la revista Quimera, no sé por dónde empezar, ella tiene un amante, él al ser inmortal no la va a perder nunca, otros tienen derecho a tenerla también, teoría aceptable, hay que compartir, que morbo si es pactado actuando como voyeur silencioso dejándote hacer, es un homenaje al suicidio imposible, mi cuidadora del Sanatorio Mental de Cástulo le comentó a alguien que me estaba suicidando poco a poco, al final me parezco al personaje de el Don de Vorace, estoy harto de decirlo, no soy autor de nada, personaje sí, de lo que vaya saliendo, el personaje de el Don de Vorace se llama Bernardo, mira que he tenido cuidado pero he vuelto a caer en una locura más, Bernardo el inmortal, el suicida eterno, tengo un amigo que se llama Bernardo, este es real y mortal creo, repasaré su blog a ver si ha leído este libro, Félix Francisco Casanova falleció con diecinueve años víctima de un escape de gas al más puro estilo suicida, mucho antes que Bernardo el personaje de el Don de Vorace, éste se quedó perdurando por los siglos de los siglos. Lo edita Demipage.

LECTOR VOYEUR



Vivo en una biblioteca breve y móvil, el libro que leo desde hace semanas no le cojo el hilo, es algo extraño el argumento. He dejado de comprar o sacar libro como tales, el personal de la biblioteca convencional ha vuelto al estado de estupor funcionarial que siempre mantuvo desde que he dejado de darles la monserga sobre si deben de tener como prestable este o aquel libro, mi librero de confianza ha dejado el tratamiento de paroxetina desde que no he vuelto a revolucionar sus neuronas con esa fiebre literaria que vengo sufriendo desde hace años, vuelve a ser un hombre feliz.
Desde que subo al trabajo en tranvía procuro quedarme de pie, suelo buscar algún pasajero que vaya leyendo algún libro situándome a una determinada corta distancia para que sin que se percate de mi presencia pueda leer lo mismo que el auténtico lector que en ese tramo de viaje tranviario me convierte en otro lector voyeur en este caso, cuando el lector real cierra el libro para apearse busco entre los vagones con total desasosiego otro viajero con libro abierto obligándome otra vez a utilizar esa hábil sutileza para no ser descubierto, el problema no era otro que por la música del azar el argumento que mis neuronas absorbían era otro retándome a mí mismo a ir engarzando argumentos como si todos fueran el mismo con el ilusionante proyecto de fabricar mi propio libro con esa unión de todo lo leído por encima del hombro a los incautos pasajeros lectores del tranvía, me planteé incluso solicitar una excedencia voluntaria para darle más agilidad a esta gran idea, también me sugerí a mí mismo sacar un bono de viaje permanente que me permitiese permanecer permanentemente en su interior sin bajarme en las paradas ni en la de final o principio del trayecto, ser una especie de viajero eterno en busca de la mejor novela que jamás se publicase al ser la unión de todas la posibles habidas y por haber.
Antes de embarcarme definitivamente en el ambicioso proyecto letril decidí implicar a dos afamados lectores de la ciudad, la terraza de la Colombiana fue el lugar elegido para mostrarles mi desorbitante apuesta, analizar con ellos todos y cada uno de los posibles pormenores con los que podía encontrarme, no faltaron mis dos escritores de cabecera JC y BM, aunque me produjo una extraña inquietud que aparecieran con una señora no invitada por mí inicialmente que iba acompañada de un perro que no abrió la boca en toda la tertulia, el perro tampoco ladró, eso fue más importante incluso que la extraña señora que se fijaba y escuchaba todo lo que decíamos sin nada interesante que aportar al tema, por eso lo mejor que hizo es eso, permanecer callada sin inmiscuirse en esta especie de anómalo proyecto literario.
La reunión terminó sin acuerdo, nada sustancioso surgió del encuentro, mis dos compañeros junto con la señora del chucho fueron tragados por la Calle Cerón, no fue ninguna sorpresa que partiesen juntos, me sirvió este hecho de inspiración para otra historia literaria para más adelante, yo desaparecí calle abajo en busca de la parada del tranvía en Bernabé Soriano.
Me subo y me siento en el vagón del tranvía, no hay pasajeros de pie, menos leyendo, el prólogo pensaba escribirlo esa misma tarde tras las lecturas de los libros de algunos pasajeros, no hubo suerte, por la ventana veo circular la ciudad como si yo fuese un viajero estático, ¿qué es un tranvía? me pregunto, sólo me queda la opción de razonar conmigo mismo, pero la mente se me va, pienso en la señora que no habló nada, debía ser también escritora si acompañaba a mis buenos amigos, el caso es que pienso que alguien ha tomado sin que ella lo sepa su imagen real plasmándola en personaje ficticio y literario, puede ser el personaje de uno de los dos escritores, no sé, no acabo de verlo claro, es como si cumpliese un papel a la perfección, como desarrollando lo escrito de uno de ellos, imaginación al más puro estilo joyciano. Me bajo en la Plaza de las Batallas, me dirijo al quiosco del parque sintiéndome como un vudú, las letras se me tornan mágicas, los personajes escapan a ellas, contemplo el parque, han retirado ya las casetas de la última feria del libro, vuelvo a recordar el paseo con Juan Cruz bajo la sombra arbórea, este Juan Cruz no fue el mismo que con el que tomé café hace un rato, los dos son mis héroes, ambos me han obsequiado con parte de su obra, me gusta todo lo que escriben, vuelvo a pensar en la señora del can, una cosa está clara, no es la misteriosa e imaginaria pasajera del tranvía con la que llevo soñando meses, tampoco la chica del playa que se quedó sin el otro medio orgasmo, nuca debí de salir, nunca debí dejar el sanatorio.

EL COJO Y EL MENTIROSO



Fue hace varias semanas, desde entonces te preguntas cosas sobre mí, todo un embargo de incertidumbre, crees que mi imagen real es trasladada a la virtual, ya vas comprendiendo por qué no te conocí aquel día, sólo sabías de mi foto, la real, la señora del can es otra, a efectos ficticios es inexistente, no soy lo que crees, un personaje oculto tras otro personaje, un producto de la invención de la pluma de mi creador, sé que me ves desde el quiosco del parque cuando tomas churros hablando en una de esas pasarelas que cruzan las vías del tranvía, dos, tres, todos en uno, ya se lo leíste ayer a tu admirado B, no existen las musas, sí las brujas, al igual que también las jaulas de conejos, las abuelas chillonas y esas vecinas a las que saludo en las terrazas de verano y luego las pongo a parir.
En tu casa no existen las ideas lúcidas, las buenas ideas, sé que no lo pretendes, no vives de las letras, menos de las armas, otros vivimos más de las armas que de las letras, las tuyas son trasladadas al papel sin ton ni son sólo por el producto de tu estado de locura, te sientes asfixiado por aquellos años que pasaste en el Sanatorio Mental de Cástulo ahogado por tu cuidadora, no te cansas de plagiar textos, de ir de blog en blog maltrayendo y criticando al resto, pero ojo, has tenido un ataque de pánico, de espanto, en tu blog he publicado datos privados sobre tu identidad y quehacer, lo peor es que tengo que confesar que eso no se lo he contado al resto, a los que maltraigo y critico sobre ti, ya sabes, en mi blog no se me discute o rechista, sólo vale decirme que la vida es maravillosa, que todo va bien, en mis copia pega sólo admito que os gusta lo que escribo, que tengo buen gusto y eso, de ti sí puedo lanzar al aire quién eres y qué haces, pero eso jamás se lo contaré al mis nuevos amigos. Igualmente todo es un argumento más de una película, no te lo tomes tan en serio, ya ves que luego algunos vecinos te siguen saludando por las calles de Jaén cuando traes a tu niño del Conservatorio.
Jaén se vuelve por momentos una ciudad atacada de los nervios, muchas historias distintas, todas en diferentes direcciones, la literatura es imitada por la realidad hasta límites insospechados, es difícil ponerle cara a un personaje desconocido, ambos usamos un nombre que no es, uno de habitual habitualidad y otro sacado de un loco cinematográfico, un juego perverso, la vecina que circula con el chucho no soy yo, bueno sí es, es real e inexistente, pero no la que crees, la trampa está en la foto, por eso te dije una vez que ahora me leían más que antes.

SIMPLE CARICIA



Veo una mujer sola en el gris pasillo, va mirando el interior de las habitaciones de los enfermos desde fuera, busca uno peculiar sin que la vean el resto de sus compañeras, me miran sus ojos, se me agita la respiración, quiero huir a los pasillos, cierro Amberes de Bolaño, recuerdo cuando me dijo que una simple caricia bien dada le podía producir medio orgasmo, nunca supe cómo conseguía el entero, la tristeza es cara escucho en televisión, una vez la pagué cara en efecto, busco un libro entre todos los pendientes, uno sin conocimiento previo sobre él, dejo oír en mis neuronas una música de azar que me haga elegir de forma algo certera.
Historias del otro lugar - José María Merino es el elegido, es pesado, tiene volumen, el whisky me hace hacer cosas de las que luego me arrepiento, eso que soy abstemio y no bebo salvo alguna caña los viernes, el perro me ladra, no le gusta el libro, yo también tengo perro, José María Merino y su buen hacer en los cuentos, tertulia luego ninguna, estoy libre con respecto al fútbol, no me siento esclavo, si gana el que sea bien, pero si pierde mi equipo no utilizaré contra el prójimo cualquier tipo de frustración.

VISITANTE



Fotografías de Jesús Garrido.

¿De qué se esconde Juan Cruz? Que hombre más infatigable, después de tanta columna en El País, colaboración en la SER, después de tanto voy y vengo de Tenerife Madrid y viceversa decidió venir a vernos a Jaén a la feria del libro, hemos podido dar un breve paseo amistoso por el parque, hablar un poco del Médano, de lo que significa este lugar para él y de lo que significó para M y el que suscribe aquellos años, la playa de la Tejita, una ilusión de un encuentro futuro con un desconocido personaje literario, nunca supe que cuando me bañaba en el Médano antes o después con el transcurrir de los años acabaría en Cástulo, Juan Cruz me llama compañero aunque sabe mi nombre y apellidos, comprende mi enfermedad vilamatiana contagiada en Cástulo, un encuentro no casual al ser un viejo amigo virtual, la chica de la playa como aparición futura, no ha habido tiempo para mencionar Famara, los dos la conocemos bien, la playa que enamoró a Saramago haciéndole quedar para siempre en Lanzarote, no vemos a Ginés Donaire el representante de El País en la provincia de Jaén, da igual lo representaré yo de forma improvisada como lector eterno del diario, me dedica y firma el ejemplar que le llevo de Muchas veces me pediste que te contara esos años.
Paso de la conferencia que tenía que dar ante el público, preferí desaparecer y dejarlo hacer ante este respetable, conozco lo que piensa de los libros y la literatura, espero que vuelva pronto o en otra ocasión, me da ánimos para seguir la novela que creé desde el silencio sirviendo el Médano como lugar real del imaginario deseo del inicio de la historia, le prometí enviarle varios ejemplares a Tenerife.



Los seis kilómetros de esta mañana en la vía verde saben a poco, ha sido una forma de completar lo que tenía previsto para la semana, salud mental en plena forma, paso de caer en algún tipo de ñoñez sobre lo maravilloso de los vecinos, de las calles y plazas de Jaén, de sus terrazas, de lo armonioso del domingo, que asco, el domingo es el día gris por excelencia, con M. vemos al medio día una extraña película oscarizada y goyizada de dos sujeto recorriéndose Sudamérica en una moto, el director es Water Salles y Diario de motocicleta es el título, una especie de documental de la vida y costumbres en el continente decorado todo con la absurda vida de los dos protagonistas en su viaje en la moto, mejor esto que la radio, hasta los huevos de tanto fútbol local o nacional, de carreras, las emisoras de radio infectadas por la lepra de estos deportes, con lo sano que es calzarse las zapas y salir a correr, la palabra desaparece para oír el rugir de motores o unos cuantos peleándose por un juguete esférico al compas del pito de un señor de negro, los domingos cada vez son peores, sus interminables tardes me pueden, un drama que se convierte en liviano al anochecer al pensar ya en el inminente lunes.

PELUSA DE CONEJO



Esa noche había soñado con Jaén, sufría un nuevo tipo de obsesión, no era otra que la figura de Wilhem como personaje creado por Saul Bellow (Carpe diem), bebe coca cola por el viejo barrio, en el sueño veo a una vecina que es paseada por su perro mientras bebe coca cola, voy de locura en locura, más en mis adentros oníricos.

Haces demasiado caso al personal de enfermería, se toma muy en serio la actitud que están teniendo hacia usted.

Tras despertar decidí esa mañana no presentarme en el Fleming a desayunar, el doctor me invitó a dar un paseo por el jardín junto a la jaula del conejo blanco, lo habían esquilado, se nos ofrecía algo más apagado y marchito al estar sin pelo, me da por pensar si no sufrirá más de la cuenta cuando lleguen las altísimas temperaturas veraniegas a la ciudad de Cástulo.

Está usted obsesionado con el conejo blanco ¿verdad? Ya no tiene nada de blanco, el día que logre pasear por este jardín sin sentirse atraído por esta jaula podremos darle el alta con el fin de que abandone el sanatorio.

Quizás decía la verdad, quizás no, no quiero ser una especie de Wilhem en manos de un tal doctor Tamkin, me callé, me producen un tremendo respeto la personas con bata blanca, más si son del sexo femenino donde las imagino sin nada debajo, el hospital había cambiado mucho desde que ingresé, de unos meses a esta parte escribía en folios blancos sin que el doctor o cualquier otro sanitario lo supiera el viaje de una de las enfermeras del sanatorio por un camino en principio destinado a convertirse en vía del tren, la soledad al estado límite, el reflejo de la mía plasmado en páginas blancas.

¿Sigue usted pensando que esa imaginaria mujer de la playa viene hacia aquí? ¿Todavía la ve?

El loquero licenciado me adivinaba el pensamiento sobre la marcha, parecía seguir el mismo tipo de consigna que el resto, un eslabón más de la misma cadena obsesionado con destruir mi persona, en el suelo observo restos de pelusa que debían de pertenecer al conejo enjaulado, estoy harto del lugar y que algún día pueda servir de inspiración para alguna historia de Kafka como protagonista de las consecuencias que conllevaron mi estancia en el Sanatorio Mental de Cástulo.

Tiene usted valor de estar aquí, verdaderamente lo admiro, no sabe lo que le están haciendo.

Lo decía el loquero, pero no, se lo escuché decir esto antes a alguien, alguien pariente de uno de mis amigos de mi época de salud mental ¿por qué lo repetía el doctor? Debo de recobrar la sanidad mental, si no me convertiré en más loco que lo que llegué.

EL PELLIZCO

Es temprano todavía cuando salgo de la ducha, M se introduce en el mismo espacio libre que acabo de dejar expedito, en la Cadena Ser de Jaén se debate sobre la existencia o razón de ser del tranvía en Jaén, lo mismo de siempre, no al tranvía, el tranvía sí, o mi tranvía no tiene color, a M le empieza a caer el agua por encima, tenemos que darnos prisa, los niños al cole y nosotros al cubículo laboral, presto atención a la radio, comprende que debo de seguir los buenos consejos y solicitar de forma inmediata mi reingreso en el Sanatorio Mental de Cástulo, el debate es algo incomprensible, si sigue en obras el sistema tranviario o la circulación del tranvía por lugares no proyectados inicialmente como la Calle Campanas son ya una realidad o no, debo de volver pronto pero no en busca de algún tratamiento mental sino más bien con el intento de rehabilitar la soledad y silencio del pasado, es mala época, me encuentro en plena desintoxicación vilamatiana leyendo por las tardes sentado en el váter Lejos de Veracruz, cada hoja que leo la arranco introduciéndola en el retrete, el libro da la talla para suplir al papel higiénico, me cuesta leerlo al ser la letra pequeña cuando me la miro, comparación absurda aparte de odiosa.

Si vuelves a Cástulo volverá a amargarte la existencia.

M. se abrocha la blusa, gana en morbo con el paso del tiempo, ya en la calle nos separamos, ella camino de la estación y yo al cole a dejar los prolos, nos introducimos en el túnel de la rutina, otro día de la marmota sin nada que superar u ofrecer, la mujer invisible me persigue por el Paseo de la Estación hacia arriba una vez me he quedado solo, no hablo con ella, no quiero conocerla, estoy harto de historias, otra historia que me persigue a la que pretendo evitar, prefiero permanecer incomunicativo en mi camino hacia el trabajo, cuando baje a comer churros estará en el quiosco del parque hasta desaparecer, el resto de la mañana y del día no se le ve por ningún lado, se vuelve todo totalmente insidioso.
En el transcurso de la mañana viene a vernos una compañera del otro edificio, no la conozco mucho, es guapa y atractiva teniendo algo de peculiar, me recuerda a esas imágenes creadas virtualmente imitando casi a la perfección a una persona de carne y hueso y que un día enviará al paro a muchos actores al ser el inicio de la transformación de la industria cinematográfica. Igualmente nos saluda, nos dice hola, hablo de la boda de otro compañero, sigo pensando que sus movimientos y discurso son diseñados quizás por otro compañero nuestro, ignoro si estos personajes virtuales sienten o padecen, si tienen frío, calor, sed, ganas de follar, dolor,….si le pellizcase la nalga podría salir de dudas según el resultado.



Asisto a la presentación de A pie de la letra, esta vez el escritor es José Román Grima, la palabra como forma de comunicación y de entendimiento, también estaba Juan Carlos Abril el poeta, el silencio como chispa del enfrentamiento, la incomunicación sinónimo de agresividad psicológica.

Debes de volver para acabar con el gris de sus paredes, todavía estás a tiempo de transformar el silencio.

Llueve sobre la Calle Cerón, José Ramón Grima es amable, con la escritura se comunica más que con la propia palabra expresada de forma oral, lleno absoluto, este hombre arrastra y vende, cuatro concejales de la ciudad, una alcaldesa, un exdelegado de la Junta de Andalucía, lo más granado de la opinión jienense, buena compañía al presenciar el acto, es compañero de carreras, de visitas al médico, también de yo escribo si tú me lees.

TRIÁNGULO IMPROVISADO

He llegado a los Relatos de Thomas Bernhard, criterio ninguno, conocimiento previo cero, culo veo culo quiero tampoco me convence, si esto fuera así la población fémina en espera en la ducha o en la cama sería de coeficiente elevado, además últimamente sólo veo tías buenas por la calle, en el bar, en la cola del banco, en el trabajo, cruzando las vías del tranvía por esas pasarelas provisionales que me da la impresión que se van a desmoronar como en las películas de Indiana Jones y vamos a caer los peatones a la vía en lugar de al charco de los caimanes. Veo otra vez a la primera pasajera del tranvía, cree que las obras no son tal y que lleva años circulando, me exhibe como prueba un billete del recorrido donde salvo una buena falsificación está en lo cierto en todo lo que dice. Universidad- Bernabé Soriano 1,10€ 27-03-10


¿Qué programa utilizas para falsificar esos billetes falsos de tranvía?

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Se comporta como un personaje obsesivo creado también de mis propias obsesiones, nada que ver con alguien real de la ciudad o de Cástulo, nada que ver con mi mejor amiga del viejo barrio, una mujer imaginaria y complicada que ya veo temprano antes de las ocho cada mañana cuando atravieso por la pasarela los raíles del tranvía camino de los churros en el quiosco del parque, lugar que no ha servido como algunos temieron para que alterara la eterna espera en la Colombiana a la que sigo acudiendo a la misma hora a contemplar esa silla vacía, una silla vacía que me traslada en la imaginación a las grises paredes de Cástulo, a recordar a la chica de la playa, su eterno silencio, su espera desnuda en la arena.

Cástulo, la villa a la que espero no volver aunque fui feliz allí, prefiero fantasear con la nostalgia traducida en ilusión literaria, fui tan feliz en esa ciudad que a veces me planteó no volver, la atmósfera del sanatorio me persigue, las grases sobre el papel son utilizadas para escapar, algo me perseguía aunque siempre era más rápido, al igual que tantas mañanas en la vía verde del aceite.Vila – Matas tuvo algo en Veracruz, adora la ciudad pero no quiere volver tal como releo en Lejos de Veracruz, Veracruz lo convirtió en escritor, Cástulo hizo lo propio conmigo pero en malo, mi obsesión literaria no pasa de juntar letras con poca estructura semántica que le pueda otorgar algo de fuerza a la historia ¿qué historia?, he sido un amante imaginario, sigo siéndole infiel cuando me acuesto todas las noches y siestas con ella, M llamaba al hospital, el ambiente se crispaba, casi no salgo vivo, casi caigo en pleno ruedo como Manolete con las puntiagudas astas acechando.



He vuelto a la feria del libro, Pablo Peña Almagro firma sus libros, la parte positiva de la feria donde se pone de manifiesto el buen hacer organizativo al brindarnos a los visitadores actividades tales como tertulias literarias, presentaciones de libros, sólo falta el libro de ocasión, el libro desconocido e inexistente, el año que viene seguro que se arregla. He vuelto en anónimo silencio a la feria del libro, no he estado a la altura, los libros te cambian la vida, pierdo lectores, me hacen ver que me leen pero no pueden pasar sin mí. Pablo Peña Almagro y una fotógrafa en la caseta de firmas, llego de improviso, sin avisar, nadie me esperaba, no he sido capaz de precisar si me presenté como lector, como escritor o como fotógrafo, un triángulo fatal, en menos de cuatro minutos está la faena terminada. Pablo Peña me firma el libro, a mí me firma mi imaginario libro recién impreso, la fotógrafa fotografía a Pablo, después a Pablo y a mí, yo fotografío a Pablo, después a Pablo y a la fotógrafa, me estaba poniendo cachondo, lástima que el escritor no fuese hembra, mi depravación neuronal vuelve a aflorar, tiene razón Lourdes, debo de volver al sanatorio mental, y eso que cerró, da igual, sería capaz de encerrarme en sus muros a volver a cumplir la misma penitencia a la que me condenaron, reelería a Pablo Peña Almagro otra vez, cambiaría el pasado, estoy seguro.

PROFITEROLES DE CHOCOLATE

Mi relación personal es fría, siempre lo fue, su personalidad y la mía son así, frío en la cercanía y calor en la distancia, Extraña forma de vida de Enrique Vila – Matas es el libro que cierro y que me recuerda a mi realidad virtual, también dejo de escuchar en el mp4 the noise de The Lab, el sonido que suena últimamente a eso de las cuatro menos diez de la mañana para ir cerrando la nave del misterio del amigo Iker Jiménez, no sé hasta dónde seríamos capaces de llegar, hoy la mañana es gris, las vías del tranvía desaparecen pero no por ser cubiertas por la niebla, sencillamente porque han dejado pequeños intervalos sin construir para facilitar la circulación rodada del tráfico urbano, veo a la mujer de la gabardina en la imaginaria parada de la plaza de las batallas, ignoró qué dirección busca, fantaseo total, la imagino en la playa con todo desprendido, no conoce Cástulo ni su hospital, tengo que evitar que se me ponga dura en la ducha delante del resto para no ser expulsado del sanatorio, me seco y salgo al jardín donde al acercarme a la jaula me parece apreciar que los conejos no comen, sequedad ocular de tanto permanecer entre los barrotes metálicos, la mañana sigue gris, la feria del libro en Jaén aparece tal como la adiviné ayer, una prolongación de lo más comercial de las librerías, sigo pensando que la auténtica feria del libro la podemos encontrar en el rincón más inaccesible de la Librería Metrópolis o de la Entre Libros de Linares, ni siquiera lectura de calidad de Anagrama que huyen de lo comercial son capaces de ofrecer.

Me vuelvo corriendo al Sanatorio Mental, por decreto médico nos obligan a los pacientes y enfermeras a pasar una distendida tarde por el pueblo saboreando unos exquisitos profiteroles de chocolate. Nos sentamos todos juntos sin distinción de personal sanitario y no sanitario, no estaba descalificado todavía, conservaba sin saber lo que me deparaba el futuro mi estatus ante la comunidad médica, me pido un postre individual al ser muy mío para ello, es una forma más de romper lo pactado, quiero unas natillas caseras, ella me provoca compartiendo con él sus profiteroles de chocolate, a su paciente preferido que luego quiso expulsar a empujones silenciosos. Humillación total en el Restaurante la Cabria, en el lugar no se merecen el penoso espectáculo de utilizar el salón para lanzarme su mirada con regocijo saboreando más juntos de lo habitual los profiteroles.
Me tuve que quedar toda la tarde con cara de idiota, lo que estaba ocurriendo parecía el prólogo de una novela, me sentía preso o prisionero en la mesa con el resto de comensales que a su vez yo los consideraba cautivos de mi pluma, provocación celotípica, estaba más guapa que nunca sonriéndome cuando los dos mojaban el dulce caramelo en el mismo plato de su aparente futuro rival con el paso de los años al dar la novela un giro totalmente inesperado al llegar al sanatorio una nueva remesa de personal sanitario y el inevitable cambio de internos. La situación no era muy brillante, no era bueno para una institución de prestigio como el sanatorio de Castulo, la película de celos que se me planteó entre enfermera y paciente al que nunca le darían el alta no era lo más adecuado para mi terapia de pajero crónico y compulsivo con la amenaza de los médicos de convertirse en incurable, algo que venía sufriendo desde tiempo inmemorial pero que al serme diagnosticado el problema provocó mi rápido y urgente ingreso en el sanatorio.
El sistema en la degustación de los profiteroles no acababa de verlo irónico, tampoco la atmósfera inspiraba seriedad, el aire era extraño eso sí, los pacientes que éramos mayoría no nos poníamos de acuerdo ni entre nosotros mismos ni entre el personal médico y de enfermería también divididos entre ellos al estar representado el resto en la mesa en pequeña minoría. El enfermo que comía los profiteroles del mismo plato que mi enfermera me observaba con una risa que no parecía risa como tal, ella también fue su enfermera, esa risa la interpreté como angustiante, a ella dejé de mirarla, huir a saco de la celotipia invasora de mis neuronas que no escuchaba al resto de comensales que mantenían ente ellos una conversación banal e intraducible a algún tipo de historia comprensible.

Vuelvo a encontrarme en la feria del libro en este gris domingo, a veces me sobreviene la duda de si seguirá enamorada de él en la distancia después de tantos años, contemplo de nuevo las incompletas vías del tranvía, la mujer de la gabardina ya no está, tengo que buscar otras maneras de saciar el hambre, mis obsesiones sexuales no deben de viajar sobre las ruedas de un tranvía.

MÁS DE LO MISMO

Me desayuno esta mañana leyendo al maestro Francisco José Campaña Ortega, lo de maestro lo dice Diario Jaén en el pie de su artículo, como maestro que lo es también en el correr me sentí muy halagado al correr con él los primeros tramos de la última carrera de la salud hasta que le otorgué la debida licencia para que tomara la delantera debido a mi pereza corredora. Hoy sábado se introduce en la demagogia burlona de doble sentido, pretende crear el Partido del Tío de la Vara para repartir caña, leña y estopa a los políticos al sentirse desencantado y confundido, a mí no me confunde cuando traslado su propuesta a la realidad donde me da la impresión de que el maestro Campaña cae en el olvido de que el Partido del Tío de la Vara sería un partido minoritario que según los números demoscópicos o giro del alisio o siroco electoral beneficiaría a uno y le haría la cama al otro, al final es todo más de lo mismo lo que propone si seguimos su teoría, aún así su intención es buena, una brillante interpretación de la política para un maestro en la enseñanza.




Fotografía de Jesús Garrido

Voy a bajar al pillarme cerca a la feria del libro en el Parque de la Victoria, el anuncio o titular de Diario Jaén me desanima, “los libreros muestran sus novedades” donde se convierte la feria del libro de Jaén en una mera extensión de las librerías del santo reino formando una especie de todo con aspecto de casetas, un disfraz exteriorizado de las librería para seguir ofreciendo libros marketinizados en un entorno o atmósfera eso sí más bohemia, pero que al fin y al cabo sólo veremos esas novedades ya de sobra conocidas en el local de habitual confianza. Echo de menos en Jaén una feria del libro donde encontremos esos libros desconocidos o aquellos que no encuentras normalmente en las librerías, libros agotados y fuera de catálogo que surgen de la nada para regocijo del lector, todo decorado con lo novedoso ¿por qué no en este caso?. Al fin y al cabo, una feria del libro que se precie es la que es capaz de ofrecer lo que no encuentras en las librerías, no me entra en absoluto acudir a observar lo mismo que veo todos los días en el escaparate o estanterías, al final más de lo mismo.

CRACK INEXISTENTE

Esta noche he vuelto a tener un sueño extraño, estábamos frente a frente una de las enfermeras y el que suscribe como viejo paciente del Sanatorio Mental de Cástulo. Me explicaba el por qué de las cosas, lo nunca sabido al vivir tantos años juntos en esas cuatro paredes y lo que siempre imaginé, el sueño breve, pocas palabras, escasa conversación en la que no recuerdo lo que yo expresé si es que llegué a expresar algo.Ya despierto le doy vueltas a lo soñado, no recordaba nada de lo que me dijo en el sueño, no me sirvió para nada soñar, todo podía haber sido un síntoma de saber lo que nunca supe, pero ya se sabe que el contenido de los sueños dicen que no suelen ser recordados al pasar al estado de despierto, la mala existencia de uno hace estragos en situación onírica, sólo en la irreal e imaginaria sobrevivo y tengo éxito desorbitante aunque no materializable por esa personalidad ficticia imposible de plasmar en la vida real.

Soy quien soy, sin saber por qué utilizo una conocida red social, amigos los justos, algunos de compromiso, otras porque las conozco, otros por que sí, otras porque me gustaría verles lo más oculto de su personalidad, sin embargo otros re rechazan después de agregarte aunque luego te llamen compañero y amigo, Curra o Francisca Ortega Álvarez, secretaria de educación y universidad del partido en que milito me expulsa de sus amigos, también mi amigo David Molero López Barajas, total que vas haciendo más pérdidas que ganancias, no acabo de verle sustancia alguna a esta red aunque entro a diario por mero churreteo o simplemente para darme publicidad como si tuviese algo de interés que ofrecer.
La personalidad ficticia en la misma red social es la que realmente me hace pasarlo bien , descojonarme ante la pantalla del ordenador a pesar de que ni en la foto he colocado algún elemento humano, soy todo un dandi donde todo tipo de sujetos y no sujetos me buscan solicitándome que me haga amigo de ellos, el género, número o sexo no importa, comercios y bares de Jaén, librerías de Linares, grupos culturales, asociaciones musicales, lo más gracioso es que el contenido de ese espacio virtual está vació, con nulo contenido, no he aportado nada, ni siquiera un enlace promocionable, alguna ocurrencia, lo que sea. Incluso a los que han subido algo al muro ni les he contestado, para más cachondeo esto no es todo, creo un grupo no necesariamente relacionado con mi ficticia personalidad, lleno absoluto, invito y aceptan, otros quieren entrar sin invitación, colarse sin pagar, no me opongo a nada, si me diera a conocer se iría todo al traste, y eso que en el lugar poblan las telarañas.
Personalidades ficticias que te hacen ganar un cierta popularidad virtual, una popularidad extraña al no poder disfrutarse ya que se supone y supongo que soy virtual e inexistente, un mundo extraño, todo un don nadie en la realidad, una mosca insignificante, un auténtico crack en la inexistencia.

Digo o leo que el amigo R se baja a la consejería, se veía venir, lo veo como un tipo honesto con los pies bien colocados en la tierra, todavía espero o espera ese café virtual mutuo al que nos invitamos, pero ya se sabe, son dos vidas distintas, lo que decía más arriba, una cara amable de aspecto de amenizar las fiestas pero a la hora de la verdad un currante como el que más, una persona con la segura intención de hacer que las cosas funcionen mejor, soy un escuchante silencioso harto de conversaciones de cabrero del resto, de que nieguen lo que antes aceptaban, la tortilla hay que girarla, con mi silencio sigo de mudo testigo los acontecimientos, me gustaría ver las caras de optimismo y positivismo que de las que siempre disfruté, sueño con una habitación de cristal con un agujero en el techo llena de mensajes agradables, vuelvo a ver a mi musa en sueños en un muy corto intervalo de tiempo, la vida es puro sueño, la mente nos traiciona, nos envía avisos, pienso a veces que quizás ella viva su propio día de la marmota, yo no estuve a la altura en su día, ella tal vez no desarrolló su imaginario anhelo, ya no existe, no existió nunca, todo es producto de esta juntaletras que escribe, R, vamos a soñar con la habitación de cristal, por lo menos en lo que tenemos más cerca.

LUGARES QUE UNEN




Puedo hacer una fusión personajística, mi musa imaginaria, mi imaginaria pasajera, fundirlas las dos en una, no se asemejan en nada, viven en ciudades diferentes, visten tanto de estética como de personalidad también de forma diferente, una no cree en determinados valores, la otra sí. A nivel literario la fusión es posible, fácil, en lo personal no, en lo literario debería acudir al consejo de algún mecenas para que me abra camino, en el Mont elado me encontraba esta mañana con el ánimo desordenado y con los trozos por el suelo, el otro día hable de él, de su forma de escribir y de su amistad y pasión por José Viñals, hoy nos encontramos por azar de forma literal como dos adultos de carne y hueso, dos personajes reales que poco o nada tenemos que ver el uno con el otro aunque empezamos la conversación hablando de la razón de nuestra existencia en el mundo. Tras despachar a su acompañante le propuse un viaje juntos a Barcelona donde yo sería su ayudante, el lugar de destino era la Plaza Rovira del Barrio de Gracia, lugar donde nació y se crió Quique Vila – Matas, le comento a Arturo por si no lo sabía que la Plaza Rovira de Barcelona tiene su equivalente para Antonio Muñoz Molina en la Plaza de San Lorenzo de Úbeda, de pequeño yo jugaba durante las vacaciones escolares que pasaba con mis abuelos en esa plaza de Úbeda y ya de más mozuelo me volvían loco los muslos en dirección ascendente hasta desaparecer por la falda vaquera de una tal Inés de la Plaza Rovira de Barcelona, lugares que unen, mi musa es al faro de Calella o al Sanatorio Mental de Cástulo como mi pasajera del tranvía a Bernabé Soriano, aunque tiempos y épocas distintas, todo oscila en una especie de vació sin poder atrapar a ninguna por no coincidir en el tiempo justo, por eso ahora Vila – Matas, mi musa, la pasajera, yo, mi yo imaginario, todos nos perseguimos mutuamente sin poder coincidir, corredores sin meta o pasajeros de un tranvía inexistente……. Me di cuenta de que Arturo ya no estaba, me había dado esquinazo en la propia cafetería quizás por aburrimiento de mi retórico soliloquio, y eso que invité yo.



Se me hacía la hora de volver al trabajo, bajo primero a la Biblioteca Provincial pensando que Vila – Matas no se conformó con leer a Kafka, tuvo que ir más lejos al leer a Samuel Beckett, yo no pienso llegar a tanto, me conformo con poca cosa, los libros tardan en ser suministrados por mi librería de confianza, mientras espero lo último que más bien fue de lo primero de Enrique Vila que tengo encargado intento adelantarlo al entrar en la biblioteca en busca de algo de la bibliografía de ese Samuel Beckett que tanto le gusta. Opto por sus obras escogidas, un ejemplar de 1.978 que está algo gastado por el uso que no quiere decir que por su lectura, en realidad me atraía de Samuel Beckett la trilogía compuesta por Molly, Malone muere y El innombrable, las tres obras están juntas en el libro aunque éste también consta de otras como Fin de partida y Esperando a Godot, así como un prólogo introductorio y un título desconocido llamado Como es. Ni por asomo pensaba cargar con el libro entero a la oficina y luego a casa a pesar de su pequeño volumen amén de tener que hacer cola con la tarjeta de usuario de la biblioteca para sacarlo prestado, de un tirón arranco limpiamente la trilogía que había despertado mi interés dejando el resto del libro con su pasta rústica en el mismo lugar de la estantería, logro salir del lugar sin ningún problema al no estar protegido lo portado por el código de barras, pienso que no sé qué haré cuando lea lo prestado tan de forma extraña.

LA ERA DE LA ESTUPIDEZ

Blom está atrapado, se quedó encerrado en el Sanatorio Mental de Cástulo cuando intentaba desvelar la verdad, quiso saber demasiado, nada más que el argumento de la historia para darlo a conocer a otro autor con más proyección que yo y así sacarle un rédito para mi inalcanzable. Para el escritor de prestigio la literatura es materialismo, un sistema de pérdidas y ganancias, en mi caso es amor y pasión. Blom es un corredor literario de los bajos fondos y con poca estopa que roba argumentos novelísticos en estado de borrador para luego venderlos al mejor postor con la disculpa de un café en la Colombia 50 y a veces delante de mis propias narices. Los mayores beneficios los obtiene cuando lo ves saboreando café solo en compañía de alguna fémina que no es otra que una secretaria a la que le soba bien sobao luego el mismísimo o algún representante de importante grupo editorial que publica libros con un estilo novelístico basura, la mujer de la garrafa de aceite, la luz del diablo, las mujeres que no odiaban a los hombres, sólo dinero en ventas, ganancia sustanciosa y negocio suculento para la editorial dejando en mal lugar a un gran número de compradores de esos libros que luego se las dan de lectores cuando los leen al descansar un rato de la plei, del mesenller o del faisbuc.

El rescate se lo proporcionaré sin ninguna contraprestación económica, lo necesito aquí conmigo, conoce bien la obra, vida y milagros de Enrique Vila – Matas, que suelte su ego, que se una a los mediocres, yo soy un bajo mediocre vagando por las calles de Jaén, hoy también las he rodado, he alterado el recorrido al ir con la prole, comemos churros en la cafetería 77 de la calle Hurtado, me he tomado el día libre, me gustaría saber por qué los maestros me obligan a mí y a mi polla a tener que consumir un día de asuntos propios para hacérselo a esos maestros a los que no sé qué ley o decreto les regala algunos días extraordinarios o señalados jodiendo a la familia trabajadora obligándonos en nuestro caso a realizar un sorteo casero al estilo cara o cruz a ver si M o un servidor perdía un día sagrado para cuidar a la tropa infante. Estos regalados días a los maestros se han quedado obsoletos e inadecuados a las circunstancias familiares predominantes en la sociedad y época actual, en los viejos sistemas tradicionales donde el paterfamilias y su polla tenían que trabajar para traer el pan a casa y la madre se quedaba haciendo la colada, preparando el puchero y follando con el butanero tenían razón de ser estos regalos a ellos sólo por ser maestros.

Estamos en la era de la estupidez, muchos cambios legislativos, mucha evolución social y moral, pero en determinados campos, en otros ámbitos seguimos con circunstancias obsolescentes que no han evolucionado ni cambiado que a cualquier ser humano en nuestra situación a nivel individual le puede producir determinadas descompensaciones vitales, nosotros evolucionamos hacia nuevas adaptaciones a los sistemas de vida que nos viene casi impuesto a la fuerza obligándonos a aceptar lo nuevo y lo viejo, no nos cabe otra, aunque tengamos que sacar como hemos hecho hoy el conejo de la chistera en beneficio del maestro.

ESTREMECIMIENTOS

Cerca de la calle Campanas creí escucharlas, Juan Cruz se acordó de mí y acepté, ahora el silencio es absoluto, intriga total, saludos cordiales en la Librería Metrópolis, invisibilidad mutua.

¿Y de lo mío qué?

Víctima soy otra vez de mi propio fracaso, oí campanas en la Colombia 50 aunque éstas creyeron mis neuronas que se confundían con la campana de los tranvías que subían y bajaban por la calle de su nombre para y desde la catedral confundiéndose incluso todos los sonidos con los del campanario.

Corro 8 kilómetros prácticamente de madrugada, sudo por la flama mañanera, al abrirse el día refresca, por la vía verde adelanto a los caminantes, no me adelanta ningún corredor más veloz aunque los había, eso es importante, me siento otra vez corredor de verdad.

Tras la ducha Dublinesca de Enrique Vila – Matas me espera para una relectura, quiero fundar en Jaén un club vilamatiano, es difícil, seré el hazmerreír al ser miembro único. M sigue durmiendo, recuerdo las noches que empecé a dormir con ella hace veinte años en otra ciudad distinta, por supuesto no estábamos casados, casi todas las noches y madrugada en la oscuridad de la habitación escuchábamos a volumen silencioso a María Quirós y su a solas contigo, me estremezco al recordarlo, ahora me estremezco al cruzar las vías de un tranvía cuyo sistema sigue en obras, el mismo estremecimiento que correr por una vía verde que en un cercano pasado fue una línea de tren por la que circulaba un tren correo entre Jaén y Puente Genil, Ginés Josafat como primo mío era ayudante de maquinista de aquellas viejas locomotoras que tiraban de aquel tren, todo antes de ascender a maquinista en las unidades eléctricas cuando la línea fue desmantelada para que otros y yo practiquemos deporte sobre la capa de asfalto que utilizaron para tapar los raíles, el mismo estremecimiento que imaginar a mi musa recorriendo a pie la línea Baeza Utiel por las vías que nunca vieron pasar ninguna locomotora.

Después de los 8 kilómetros algo de lectura, también siesta sabatina, observo que no me han quedado agujetas, no sólo corrí esa distancia si no que estiré y descalenté en las inmediaciones del Polideportivo de las Fuentezuelas, tras la ducha más estiramientos y al medio día algunos más, el secreto de mi éxito, preparado para la hazaña cuando se diga.

El domingo repito lugar, completo algo menos que el sábado, me conformo con 5 kilómetros.

Has abierto la vía verde.

Es José Carlos del Club Quiebrajano que entra en la ruta cuando me quedan menos de diez zancadas para terminar, José Carlos es mi contacto o enchufe para ser admitido en el Club Quiebrajano al no poder cumplir de forma habitual lo exigido en los estatutos del club, amiguismo deportivo, es lo que hay, un club que no debería admitirme si no quiere ir cayendo en el desprestigio, es mejor que me ignore. Esa misma noche o más bien madrugada del domingo por las pocas horas de sueño soñé con mi musa, creo que es la primera vez que me pasa tras llevar más de año y medio sin haber vuelto a saber de ella, había vuelto al Sanatorio Mental de Cástulo quizás por el consejo de una amiga lectora, se encerró conmigo entre las cuatro paredes, yo no le hablaba al ser decisión suya aquel silencio que mantuvimos durante años, en el sueño ocurrió igual que en la realidad, su silencio hacía más ruido que cualquier obsoleta locomotora al pasar por la estación, al no hablarnos ninguno abandonó la habitación donde volví a quedar solo recordando mi vieja habitualidad , al despertar me esperaban los 5 kilómetros.

SEMANAS



Cada día que pasa llevo de forma más desesperada el vivir en dos planos distintos, el real y el imaginario, el probo y discreto funcionario por un lado, por otro, ese caos mental de vivir de forma imaginaria donde yo mismo me confundo entre si soy un personaje novelístico, el autor de la novela, o ambas cosas a la vez que a su misma vez pueden perturbar o verse mezclada con la vida real de persona honrada de su casa. A veces pienso en volver a solicitar mi reingreso en el Sanatorio Mental de Cástulo, los síntomas que sufro son cada vez más patentes y exteriorizados que poco a poco van perjudicando al resto de la sociedad en la que me muevo.
No puedo soportar la locura de ver pasar el tranvía por Bernabé Soriano desde la terraza del Café Corinto sentado tomando café con esa pasajera imaginaria tan extraña pero tan querida para mí que me hace también recordar aquel enorme cuartel bajo el monte gurugú a mediados de los años ochenta. Más abajo con sabor a café todavía en el paladar veo el tranvía todavía en obras con los operarios sentados en el interior de los raíles comiéndose el bocadillo mañanero buscando ya la sombra por estos calores que estamos empezando a sufrir en abril en la ciudad de Jaén.
Dejé sola a mi amiga subiéndome el tranvía que llegó puntual a la Plaza de Santa María, bajo a pie por la Calle Campanas buscando la de Cerón, veo a una lingarta con su perro, el chucho no me conoce, lingarta sí aunque se hace la despistada, al llegar a la librería Metrópolis presiento de que no van a estar listos los últimos dos libros de Vila – Matas que me faltan por leer aunque tampoco veo a Bernardo y sus niños con cabeza de oso y agradecido con aplauso, entro en la catedral a reflexionar sobre mi vida, no por el futuro, más bien por el pasado que todavía no me podido reparar.
Amigo, eres lo que más quiero y necesito – como una letra de canción que me parece oír salida del pensamiento de una de las enfermeras del viejo hospital.
Cuando abandono la catedral me vuelve a invadir la desesperación, el sistema tranviario no ha llegado a la Plaza de Santa María, me doy cuenta de que estoy en mi media hora reglamentaria de desayuno, giro por la calle de los Álamos en busca de la calle Castilla que me devuelve a Arquitecto Berges donde me doy cuenta de que cada día va siendo más peligrosa e incierta mi presencia por las calles de Jaén.
Es viernes, quedo con M en el Stadium volviéndonos por un rato etílicos de cerveza como si ese fuese el premio de haber apurado otra semana laboral, las semanas se convierten en un día de la marmota, todas iguales hasta cumplir el objetivo de forma óptima para todos, fracaso en el Sanatorio Mental de Cástulo, ella no se deja hacer, nunca me perdona, sigue sin perdonarme -¿perdonarte el qué? – no lo sé, al final me creí yo mismo culpable fantasma de algo mientras me daban el alta y me largaba para siempre, el corporativismo de ellas fue superior aunque algunos no acababan de dar crédito a nada, tema monotemático en el Stadium, la cerveza te hace trasladar todos los viernes al pasado, buen tema de conversación para la risa cervecera.

OTRO DÍA DE...

Día del pueblo hoy, en las calles los sindicatos, pero tenía que tener más poder y presencia que el sindicato y el sindicalista el propio trabajador como persona libre. El espíritu de Pablo Iglesias revolotea alrededor en un día especial para muchos, simplemente festivo para otros; también el abuelo de Fernando que fue fusilado o el mío que fue encarcelado en un campo de concentración y huido bajo las balas del fuego que decía ser nacional, seres anónimos o no tan anónimos a los que les arrancaron la vida o su vida habitual por no pensar como ellos, el pensamiento como sistema de odio entre todos los congéneres. No creo en los días de esto o de aquello, pero leo tanto artículo hoy, oigo tantas historias en la radio que me vienen a la mente o me imagino ver a mi alrededor aquellos que no están. Hoy me gustaría ver al pueblo pero sin banderas de siglas de partidos o sindicatos, utopía mental la mía.



Charo Otegui quiere hacer industria y política de la cultura española fuera de España, es su misión por encargo del gobierno español, el político o el emisario político en la cultura. El político según qué signo tenga impedirá o autorizará los derribos del Cabanyal en Valencia, en Jaén Montané o P Campaña han sacado la cultura a la calle, los músicos, los artistas, la escultura… Se critica luego al político cultural por meter la mano o disponer en algo considerado un bien del pueblo, pero esos mismos luego echan a faltar al político por la ausencia y poca iniciativa en las proyecciones de ópera en sistema digital y en directo en el Cine Cervantes. En la cultura peca el político como siempre por exceso o por defecto aunque algunos de los involucrados sean gestores o emisarios ajenos o legos en la política. Para Charo Otegui el mejor embajador del país fuera de él es la cultura, que hay que aprender de los franceses autoconvencidos de su patrimonio y poder cultural, algo que nos falta a nosotros.