EL PUNTO DE LA INTERROGACIÓN



Hablamos de comedia, vivo la consistente en saludos de compromiso, ya sé quién eres, dónde estás, puedes fiarte de mí, nuestra relación termina, no pasas del atento saludo con forzada amable mirada, más seriedad donde estás ahora, quizás ignores el mundo de posibilidades que se te abre donde tú estás y más donde estoy yo, quizás tantas o más por el número que donde antes estabas, hace falta más estrechez, indignaciones insufribles que amenazan entre dime voy y direte vengo con desarrollar una cierta infidelidad a la hora de la verdad.
No es otra mi comedia que vivir en el interior de las letras debido al desprecio que percibes, el que nadie te quiera en tu mesa, que te saluden los de la mesa de al lado cuando pasas por su lado excepto aquel que posee la gran virtud de escucharte, su saludo es más sincero, más efusivo, los otros guardan silencio tras su discreto hola, la quietud que precede al disparate, al boca a boca, respetan el que te estreche la mano mientras su mirada de reojo es decorada encima de las canas que peina con el signo de interrogación suspendido en el vacío boca abajo con el punto ortográfico desprendiéndose por la ley gravitatoria, cayendo al suelo rodando por el resto de las mesas y pies de los comensales sin ser visto o hallado hasta la hora de que pase la escoba el personal de limpieza una vez conclusas todas las degluciones con sus disimulados eructos gaseosos mientras otros habían salido a la puerta una y otra vez a intercambiar con invisibles interlocutores mensajes orales con su teléfono móvil.
Desaparezco como aprendiz de artista, me oculto, me adentro más en mi propio anonimato remitiendo al curioso a mis anteriores fragmentos de la vida cotidiana, una mirada casual de la vida, visión azarosa, capturas improvisadas, escenas inopinadas, instantes fijados más con el tacto y la nula visión que con la puesta en práctica de algún tipo de teoría o práctica, el espectáculo de la vida ante mis ojos donde lo que prima es la sorpresa.

PATIO DE COMEDIAS

Lanzar miradas inteligentes, son perfiles estables en el aire, perfiles huidizos en tierra, mejor huir de los que huyen que lanzar la inteligencia en forma de mirada mientras huimos por el espacio aéreo. Mentes cuadriláteras que escapan de las letras unidas para luego deslicuarse en soledad ante el porno solitario que expulsan sus portátiles. Hipocresía invisible, huyes con ese erótico torso trasero semidesnudo, la melodía musical me penetra por los tímpanos en los cálidos anocheceres de Jabalcuz, perfiles fantasmas que huyen dentro y fuera de la pantalla, hacen sufrir en parte contribuyendo al aumento de la autoinsignificancia.
Miguel Ángel Karames nos recuerda, nos enseña las palabras de P. Brook, el espacio vacío convertido en escenificación con personajes perdidos que ahora reclaman su lugar, para Karames el teatro es la metáfora de la vida, vidas singulares salidas de un guión, situaciones no sinceras que viven con el polo opuesto de la sinceridad de barrera invisible, es difícil elegir entre las dos, mejor el presente cercano que no se consigue acabar de vivirlo como un patio de comedias.

FUERA DE HORARIO

Sanatorio Mental de Cástulo, me levanto cuando todavía no es de día, los médicos y demás sanitarios no han acudido a trabajar, disponen del día libre, la soledad en el centro es más llevadera, una especie de armonioso equilibrio se respira en el ambiente, todo el recinto hospitalario se ofrece a mi disposición, las grises paredes asoman menos engrisecidas, había soñado con una especie de eco de enfermeras militares follando y gimiendo todas a coro en el vació de unas herméticas salas de curas. Termino de leer un regalo que me envió M desde la capital como ayuda a mi lenta recuperación, Retazos de Jaén, un libro de relatos de Rakel Rodríguez, la RaRa (ediciones RaRo) y otros autores locales que poco o nada tienen que ver con Cástulo o mi propio anonimato que tras el alta hizo flotar mi aliento fantasmal para el goce del resto hasta el día de la definitiva clausura.
Me autoconsuelo con la contemplación de la soledad compartida del conejo blanco, aparece esta festiva mañana víctima de una gamberrada, totalmente impregnado, una gracieta infantil, una broma vistosa y sugerente, lo habían untado con el chocolate sobrante de los profiteroles de la comida del día anterior, cuando me acerco con la intención de lavarlo o saborearlo un involuntario estremecimiento tras los barrotes de la jaula me hace desistir, el conejo se bufa, se coloca en estado de alerta tornándose de un color rosáceo en plan receptivo……
Unos golpes en el portón de madera que data de los años ochenta del siglo anterior al pasado me hace volver en sí oyendo la exclamación de alguien que quiere visitarme, visionando al abrir a Jesús Tíscar vestido de negro con la anciana señora Ana María, viuda del señor Severino que falleció en Jaén en extrañas circunstancias.

Quiero saber qué le pasó a mi Severino.

Lo sabrá señora Ana, aquí se va a encontrar bien con mi tocayo, vuelvo rápido para Jaén antes de que empiece la misa, tengo también algunos relatos inacabados.

Sin darme tiempo a manifestar algún tipo de impresión en un sentido o en otro Tíscar desapareció con el mismo oscuro atuendo, algo de historias inacabadas me pareció haber escuchado, páginas sin terminar, los grandes autores como Jesús Tíscar se pueden ver en determinados momentos perseguidos y hostigados sin descanso por sus narraciones inconclusas, la señora Ana tras cerrarse el portón no dejaba de mirar al peludo conejo.

No lo dejan salir, el personal lo tiene sometido a cautiverio negándole la libertad del pleno placer, aquí se sentirá cómoda, le mostraré su habitación, soy el único retrasado mental que queda en Cástulo.

¿Por qué está usted aquí encerrado?

Por baboso.

Ana María evocó mentalmente los días de internamiento en esa residencia privada en Jaén, la canosa enfermera de ojos de reptil, le comento que el personal de enfermería del sanatorio de Cástulo solía ser muy abierto, sobretodo de talante, aunque de silencios condenatorios si te señalaban con el dedo, existía un dedo de calidad incluso, le hablo a Ana María de una cuidadora del centro con la que a veces sueño la cual se pasea vestida de imaginaria novia por la arena de la playa, una boda ilusoria que busca en eterna espera, una boda de pensamiento mientras escucha el canto testimonial de los pescadores y aldeanos del puerto cercano que contemplarían un día el sacramento con extrañeza súbita.

Mi pobre Severino falleció de una forma extraña, con un punto de inmoralidad si cabe, veo que usted y sus enfermeras también han sufrido sus rarezas, observo su carácter vacío haciendo juego con el lugar. Mi pobre Severino me enterró en vida antes de morir.

El vacío es el principio de todas las cosas.

Terminé acompañándola a su habitación, toallas limpias no faltaban, tampoco toallitas, el sanatorio se mostraba totalmente equipado de enseres de urgencia con el fin de atender algunas necesidades vitales que pudieren suceder en las horas de servicio. Sábanas limpias también sobretodo, todo un gesto de las buenas costumbres que podía presumir y darle fama al hospital. Me siendo en la silla mientras Doña Ana iba abriendo el petate, mañana vendría el médico a reconocerla, no quería llamar a nadie, no tenía a quién, la muerte súbita de su Severino la condujo al más hondo vacío, fue ingresada en Cástulo para hacer honor a su gloria, la curiosidad literaria acabó con su anciano esposo, el azar, la casualidad, el silencio de los que le rodeaban, un asesinato en vida, las paredes grises testigos silenciosos, los pacientes del Sanatorio Mental de Cástulo con sus imperfecciones no acabaron de ver la salida.

¿Cómo mataron a su Severino?

………mediante un eficaz metisaca*.

*Horario de visitas – Jesús Tíscar (Retazos de Jaén – ediciones RaRo)


SITUACIONES

Lecturas y relecturas:
Retazos de Jaén (relatos) – Rakel Rodíguez y otros, un repaso para ampliar algún vació que observé en su día.
Si me necesitas llámame – Raymond Carver, estoy todavía con él, la llamada que nunca vendrá, miedos propios a lo que tenemos.
La quietud que precede – José Miguel Vilar – Bou. Un libro de fantasmas, un libro fantasma, no sé cómo vino, apareció en el buzón en silencio sin mencionar su origen. El autor estuvo aquí, en un relato muestra el rastro, en su primera historia pretende engañarnos, no me dejo, el último relato recoge el título del libro, es sublime, he pedido otro libro de cuentos fantasmales de este autor, algunas de sus historias las firma en un lugar donde un amigo se tornó fantasma hace años.
50 pasos para dar el salto… - Juan Cruz López (también Cuento y aparte). El autor lo veo y él me ve a mí, releo y releo, tengo que seguir a la altura por si acaso, sé que no se ha dejado arrastrar al reverso tenebroso.
Velocidad de los jardines- Eloy Tizón, rizar el rizo, irrealizar lo irrealizado, de los tres mejores libros de cuentos entre 1.982 y 2.007 ¿?
Ese imperceptible movimiento – Aude (Claudette Charbonneau – Tissot), ganó el Prix du Gouverneur General du Canada, aquí no ha ganado dada ni creo que lo haga, breve, lento, insidioso.

Política:
Difícil, me siento incapaz de decir que las cosas van bien, la perfección y las cosas bien hechas resultan empalagosas sean leídas o escritas, prefiero la autocrítica aunque ésta sea mentira, queda uno mejor, ¿izquierda o mercados? ¿qué vender el día de mañana?

Circulación en Jaén:
Mala en los amaneceres de los veraniegos fines de semana, no hay atascos, tienen casi toda la ciudad para ellos, las seis y pico de la madrugada del sábado o del domingo, dos o tres niñatos que todavía no se han acostado se estorban mutuamente si coinciden en el mismo punto de esa amplia avenida vacía y expedita de circulación, pitorradas y mala educación, mejor talante, respeto y elegancia circulatoria en el mismo lugar en hora punta de horario laboral con el tramo lleno de vehículos. En horas de calor otros niñatos son capaces de asfixiarse en su propio vehículo al circular sin el aire acondicionado y con las dos ventanillas bajadas al ofrecer a los viandantes la música ratonera que a ellos les gusta, creen que es de su patrimonio único y como a ellos les produce un particular gozo acústico creen que esa sensación la van a vivir también el resto de mortales.

Corredor perezoso:
Mucha mala ostia por el calor, mucha bicicleta estática, no más de cinco kilómetros en el temprano amanecer.

Prensa:
Los relatos húmedos de los cuadernos veraniegos de El País te colocan en línea de salida, el sexo del escritor es decisivo en el nivel de contenido sexual del relato, las musas me hacen imaginar mi propia versión de la historia. En Diario Jaén me suspenden por primera vez, por el contrario los relatos veraniegos de Jesús Tíscar precisos y estremecedores, deslumbrantes y con afán de hacer sangre, Jesús Tíscar bucea con su brillante prosa en los bajos más íntimos de los personajes féminos; concurso de fotografía de playa, temática libre; ejemplo de programación anticipada del Festiva de Otoño de Jaén 2.010:

Sweet Billy Pilgrim.
Cantos de Amor, creación para 12 cantantes y 2 bailarines de Soli-Tutti.
El perseguidor de Andreu Martín.
En torno a Violeta Parra de Ángel y Javiera Parra.
Gustav de Eva Jantschitsch.
Hola a todo el mundo de Hola a todo el mundo.
I went to the house but did not enter de Téâtre Vidy-Lausanne
La serpenta canta. Diamanda Galás.
Las grandes ciudades bajo la luna de Odin Teatret.
Paris Bukarest, Nathalie Joly canta a Maria Tanase de Marche La Route.
Songs of Exile de Diamanda Galás.
Stifters Dinge Las cosas de Stifter de Téâtre Vidy-Lausanne.
Sweeney Todd El barbero diabólico de la calle Fleet de Teatro Español.

A lo largo del camino



Escritor de los que gustan a Enrique Vila - Matas, francés del país vecino que se paseó por Sierra Mágina, Vila - Matas no conoce este rincón cercano, Julien Gracq sí, aunque no sé si vino a esta parte de la provincia buscando algo en especial, quizás Argol, o la inspiración del mar de los Sirtes a la vista de los ojos del bosque. Julien Gracq describe sus viajes por Europa en A lo largo del camino, en su recorrido contempla el planeta con diversos colores, paseos, lecturas y paisajes, .... y Sierra Mágina, lo mejor, los recorridos que hoy leo en Diario Jaén del abogado José Calabrús en sus paseos tosirianos en nada se acercan a Gracq, ¿y qué? Lo que importa es que estuvo aquí, pero nadie se hizo eco, sólo él mismo en su propio libro, me gustaría pensar que los pasos de Gracq en Sierra Mágina tuvieron que dejar alguna visible huella.

DESPEJE



Otros 5 kilómetros domingueros, no bajo, no subo, el calor es así, deseando concluir para ir a la cafetería el Tren con su asaura camarera, Robert Walser se impacienta, mi ausencia de Microgramas II le hace peligrar que acabe posándosele alguna mota de polvo o gota de café, sus escritos en el Sanatorio de Herisau no son comparables a los de Cástulo. En este segundo volumen se aprecia la evolución escritora de Walser, los sanatorios mentales como aula literaria del día a día con la compañía del transcurrir de los meses y de los años, hoy con el alta médica todavía sufro en sueños las silenciosas vivencias, las aromas, los fluidos. Escamillo (Tom Krause) me hace revivir “Votre coast, je peux vous le render” (Carmen), la música imprescindible en la terapia, para Walser abundaban los adoctrinadores insatisfechos, lágrima masculina, en Dean Mazas con M volvemos a recordar.
Volvemos a los alrededores de Argol, ver desde fuera el castillo al que hemos llegado río arriba, Las aguas estrechas – Julien Gracq, no creo en las aguas estrechas, todo es comedia, las rocas sí son peligrosas, en eso sí creo, les propongo a los comensales una escena ficticia en los Jardines de la Villa, una foto en la cascada con la piel bajo el deslizar del agua, miradas asesinas, castidad desorbitada en el instante preciso, me guardé la cámara de fotos, nunca tuve que sacarla del hospital, recuerdo con M cuando visitamos el Louvre y contemplamos La virgen del conejo de Tiziano, a lo largo del inmóvil curso del Evre no cambia nada, los días como los de Cástulo.
Bajo a la lectura ligera, un sin nombre a localizar un escritor, vivir el personaje, asimilarlo a los que habitan por la calle Cerón, Mario Levrero (Dejen todo en mis manos) estaba aprendiendo a escribir, me acuerdo de C, sus ligeras recomendaciones lectoras, no mereció el papel que le tocó vivir, una persona grande, demasiado grande, el despeje de la ecuación a su favor, otros se las daban de supuesto ganador sin serlo, no es lo que parecía, ecuación de primer grado, de una sola incógnita, ecuación simple.

LA VIDA INSTRUCCIONES DE USO



Me despierto otra mañana de tantas en el sanatorio mental, no había conciliado bien el sueño, había soñado en las altas horas de la madrugada que Enrique Vila – Matas me había nombrado delegado en le provincia de Jaén de guardián de su obra y resto de escrituras, el mosquito que iba dando a conocer al resto del mundo mi situación zumbaba a mi alrededor a pesar de la clamorosa luz del día que entraba ya en el patio del viejo hospital. Tras el solitario desayuno cojo un jeroglífico de una revista de pasatiempos, soy incapaz de resolverlo, es el mismo que he intentado año tras año dar con la solución a pesar de su facilidad en las pistas visuales y orales, ante mi incapacidad aparente de dar con el resultado decido salir a dar una vuelta por Cástulo, tras acariciar el vello del conejo blanco accedo al exterior, subo hasta la plaza del Gallo donde compro Diario Jaén, no quiero noticias, empiezo la lectura por las páginas de la programación televisiva que me dan un rápido acceso a la sección de cultura donde leo con agrado que gracias a su perfil, José Luis Rebordinos ha sido nombrado para dirigir con mano firme durante cinco temporadas la Muestra de Cine Español Inédito en Jaén, la elección fue por unanimidad de todos los miembros del comité directivo en un acto al que acudió el propio director del diario local a la sazón como invitado especial debido al apadrinamiento del elegido Rebordinos que ya lanzó en su discurso inaugural una defensa de la escena como gancho publicitario, el cine como el mayor espectáculo del mundo, un nombramiento también defendido por Enrique Iznaola como gestor cinematográfico del Aula de Cultura de la Diputación Provincial de Jaén.

Cierro el diario, dejo a pie la plaza del Gallo, me dirijo hacia las afueras de Cástulo que miran hacia Mágina, en el camino se me acelera el pulso, el calor me produce un rezume de las neuronas, un extraño líquido que no es sudor me emana del cerebro supurando por las sienes mezclándose con el olor de las babas que también las voy perdiendo, se me dispara la obsesión, sólo contemplo mujeres guapas y tías buenas cuando paseo por las calles de cualquier ciudad, con cada una que me encuentro quiero imaginar cómo será su sexo, qué tipo de presentación visual tendrán, si lo portan dedicado a la exclusividad marital con categoría de especie protegida o participación bajo pacto a tres o lo comparten en secreto con algún circunstancial o permanente amante.


Georges Perec

Cuando vuelvo al sanatorio el personal sanitario ha terminado su turno, me siento solo dentro de la normal habitualidad, me echo en la cama, es la hora de la siesta, la lectura de La vida instrucciones de uso de Georges Perec me traslada al recuerdo de Enrique Vila – Matas, en el cuarto de las enfermeras reina una limpieza demasiado pulcra, demasiado sospechosa cuando el aseo inmaculado siempre he pensado que no existe, subo arriba y me hago un café, quizás esta noche no duerma, Lebtit como una ciudad legendaria asimilada a Jaén al pie de Sierra de Mágina, estupor total, un escritor como el fallecido Georges Perec en Sierra Mágina, del susto se me desparrama el café sobre La vida instrucciones de uso, entiendo ahora la publicación martes no y martes sí en el País por Enrique Vila – Matas denominada Café Perec, las páginas quedan inutilizadas e ilegibles, imagino a AJ en la Librería Metrópolis de Jaén corriendo al giratorio anaquel de Compactos Anagrama abriendo por la página 22 La vida instrucciones de uso con el objeto de comprobar la realidad o ficción de estas últimas líneas, una obra simpar para purgar en el sanatorio la pena de intento de revelación de secretos del personal laboral de la institución cuando vivía uno de los momentos más bellos de mi vida.

CUENTOS CARNÍVOROS



Un amigo inscrito en la red facebook, tímido y apocado, socialmente lleva el camino de convertirse en aprendiz de don nadie más o menos como un servidor, ignoro si su disciplina de inadaptado a la sociedad es realizada voluntariamente por su parte de forma autodidacta o le fue prescrita como terapia al estilo de mi estancia en el Sanatorio Mental de Cástulo...., el caso que para no ser nadie en su perfil de la red social dice que es la caña, también le gusta la lectura...., embustero, si no has leído un libro en tu vida.




Leo estos días con autocomplacencia siguiendo por primera vez un consejo de alguien de facebook los Cuentos carnívoros de Bernard Quiriny con prólogo de Enrique Vila - Matas, te llevas (Sanguina) a la cama a la desconocida donde tras desvestirla tienes que mondar su piel de naranja para acceder a los orificios, sorbértela como dulce gajo dejándola seca e inservible hasta que te la bebes del todo, toda una metáfora desaforada y machista de la utilización sexual ocasional de la fémina con el argumento y su final, me da completamente igual, la literatura es así, ficción ilimitada sin patrones sexuales, igualmente me he agarrado al sofá al leerlo, pero ha sido por otro tema cuento.

POLLO DE AGUA

La fotografía en El País de Laurence B Kanter con Ian Mcclure contemplando lo que según ellos es un nuevo Velázquez (la educación de la virgen) reviste más fuerza visual que el ignoto cuadro, podría servir del inicio de alguna historia de las que cuenta Enrique Vila – Matas sobre sus lecturas de Carver o Beckett u otros fabuladores o ficcionistas. La imagen fotográfica se encuentra ya a la espera de revalorizarse más que el propio cuadro.



Logro superar cinco kilómetros, ni un metro más, la ola de calor asoma antes de las ocho de la mañana, prefiero los largos paseos meditativos por la calle Cerón buscando la mejor orientación debido a la irregular geografía del barrio. Se lo comenté un rato antes a M que todavía dormía, quizás ni corra consolándome con los aparatos gimnásticos del polideportivo de las fuentezuelas, así lo hice aunque la vía verde me absorvió hacia su interior haciéndome correr esos 5 kilómetros como un auténtico pollo de agua.
El domingo es otro cantar, M no quería cumplir su habitualidad corredora en el bulevar, con el calor se le hace más lejos el lugar, el buen marido la suelta en la entrada de la vía verde mientras aprovecho para recorrer parte de esta conocida ruta a pie con la prole saludando con expresión circunstante a esos corredores que con cara de interrogante me veían de niñero paseante por donde habitualmente me ven sufrir. Le comento a M antes de partir que leí en prensa que en ocasiones se escuchan parejas follando en las cercanías de la pista, no le importa, le proporciono una gran idea para una tarde al caer el sol haciendo bueno y real el dicho del lugar, un acto frívolo y banal de carácter satisfactorio en su caso, las musas aparecen revoloteando desazonadas a mi alrededor tras el comentario, nunca lo he hecho tierra adentro, soy un pollo de agua como dije antes, la toma en el mar de olivos, sano ejercicio deportivo de jadeo, reprimir el volumen, sensaciones adrenalínicas incomparables, pura metafísica del corredor, área de servicio improvisada, clímax con aroma a alpechín.

COMUNICACIONES AJENAS



Herminien desaparece, se habían bañado los tres juntos en el mar, desaparece convirtiéndose en ajena a todo, las llamadas ajenas en el sanatorio desaparecen, otras también ajenas no son bien recibidas, el clima se intensifica con esa multitud de tres y hasta cuatro que provoca cortes de línea. Herminien surge de las tinieblas En el castillo de Argol de Julien Gracq justo cuando estoy a punto de celebrar un lustro que entré en ellas, la vida en un libro, Julien Gracq te pronostica el argumento vivido allá por el año 1.938, extáticas (sí, extáticas) contemplaciones para combartir sufrimientos bajo el espesor de las bóvedas y los muros del viejo hospital, sigo leyendo y escucho la lanza mística tocando el costado del rey caído (Parsifal), los rostros de los caballeros están envueltos en sus largas capas cuando se iluminaban en el umbral mismo del milagro de una sobrenatural exaltación, la irreductible jerarquía vuelve a pasar otra vez factura a muy pocos.

EDIFICIOS CONFUSOS



Adoro esas administraciones donde el trabajador, confiante y político electo casi se confunden entre ellos, como si fueran en apariencia todos idénticos y los mismos en uno, el pic-nic mañanero se vuelve extraño obligándome a contemplar ese lujoso edificio histórico a cuyo café contiguo logro salir debido a la anormal disposición de las calles, me sube la vena susceptible, yo soy un problema, o el problema son otros a los que casi ni conozco, unos otros tan lejanos que me debería importar tres pitos, al mínimo detalle de aislamiento revolotean a mi alrededor los fantasmas de Cástulo. Creo que confundo o me confundo, Robert Walser en Microgramas I nos presenta una desconcertarte obra donde a través de breves capítulos se nos invita a leer poemas, dramas de corta duración, relatos, palabras unidas con o sin sentido…. Todo escrito inicialmente a mano durante el período de ingreso en el sanatorio donde el autor se consolidó como tal falleciendo luego en la nieve, yo salí de Cástulo con síntomas de aislamiento ¿por qué los partícipes que aparentaban no jugar movían ficha al compás de lo indicador por el croupier? Quien bien te lee te hizo llorar una vez, ahora es tu principal seguidora ¿quién lo iba a decir? Realidad aislada, compañía virtual, confundir la carne con el pescado, que buenos manjares a degustar, el edificio que observo no crea confusión, todos son lo mismo. Robert Walser falleció fuera del edificio, era el día de navidad.

EL RINCÓN DE LAS PROTEGIDAS



Paseo esta tarde casi al oscurecer, el sofocante calor me había sacado de casa transformándome en un accidental urbanita cabreado, me detengo a observar el rincón donde expulso a plena luz del día el fluido amarillo que me brota de las entrañas después de tomar varias cañas con M al quedar después del trabajo. Llevo bajo el brazo Paraísos de Barrio, desde aquí recomiendo su lectura este verano, lo abro por la página 7 y empiezo a leerlo sólo con media mirada observando con la otra media los secos rastros abstractos que he ido dejando por culpa de esas meadas viernes tras viernes no precisamente malditos. Le media lectura me introduce en el viejo hospital de Cástulo clausurado de forma perpetua, soy un mero observador silencioso de los acontecimientos, la comida se organiza en lo que queda del patio entre restos derruidos de piedra de lo que fueron en su día las grises paredes, la mesa está puesta, los comensales están preparados, yo no estoy invitado aunque puedo permanecer de pie a dos metros de distancia, los congregados a la mesa son antiguos enfermos acompañados del extinto personal de enfermería, los alimentos son servidos de forma puntual, el banquete fraternal sólo es para los que fueron predestinados y ungidos de antemano con los santos oleos por la enfermera jefe gracias al mérito de haber servido de ejemplo o modelo de virtudes y perfecciones, los dechados que practicaron el vicio y la maldad, o simplemente jugaron a la sinceridad, deben de permanecer en pie observando a los escogidos el disfrute del ágape. Cuando se acercaba el final del acto fueron servidos en bandeja única los profiteroles de chocolate que no todos estaban dispuestos a degustar, surge la primera y única desavenencia entre los invitados, se me acerca Gonzalo Pérez Chamorro que había permanecido a mi lado contemplando la escena, había tomado notas, no se perdió de ningún detalle de los seleccionados a la mesa, podía ser un proyecto de obra teatral a representar con actores. Acepto el solícito encargo de su parte para escribirla, él se encargaría de las contratas de actores, los ensayos, el vestuario, la gestión con la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Jaén para la designación y adecuación de la sala teatral, de la crítica…..yo sencillamente a escribir, escribir y escribir la escena. Los dos observamos el deleitoso disfrute de los profiteroles por parte de los elegidos de la mesa, los que solicitaron indulgencia por no querer probarlos utilizaron la excusa de no comer del mismo plato que otros.

El argumento debemos de decorarlo con el elemento contemplativo del observador no invitado a la mesa, su reafirmación como individuo, todo planteado en el guión de la obra con rigor, convicción y ternura al mismo tiempo. Vamos a transformar esta degustación gastronómica en una obra maestra, probablemente la mayor escrita sobre una comida en las ruinas del patio de un sanatorio mental.

Un viaje corto va a ser para mí la redacción del libreto, conozco la historia de memoria, he vivido esta comida una y otra vez, cada día la presencio para que me entiendas, una mezcla de temor a lo desconocido con una nostalgia anticipada de las cosas y los espacios que ocupé durante el tiempo que estuve aquí ingresado.

Terminado el acto gastronómico suena una campanilla en la misma mesa, los invitados deben de acatar y seguir el compás de la música dictada en el sanatorio bajo el percusionado tintineo del acústico instrumento, por eso están ahí sentados de forma totalmente obediente, ninguno de ellos ha sido condenado como escarmiento a permanecer de pie a poca distancia de la mesa. Vuelvo a estar solo, Gonzalo ha desaparecido, me planteo el encargo sobre si llevarlo todo a cumplimiento fiel, creo que redactar algo que ya está escrito y publicado es extraño, dejo de leer Paraísos de barrio ya anochecido envuelto en un clamoroso mar de dudas, la abstracta estructura cromática incrustada en el rincón por la micción expelida debido a la transgresión de ingesta de cerveza tras cerveza me hace recordar repasando los minutos anteriores que ahora estoy totalmente sobrio, que no había tomado ninguna caña con M hoy, que simplemente había salido a pasear huyendo del calor del hogar, que tengo que volver a casa y ponerme manos a la obra, la lectura sobre la comida planteada por el autor en las ruinas del hospital en Paraísos de barrio me otorga las directrices a cumplir, no sé si vive en Jaén Gonzalo, pero por si acaso escribiré el encargo tal como hemos acordado y pactado los dos en ese extraño capítulo, soy un hombre de palabra, no voy a introducirme ahora en ninguna máquina de languidecer, un argumento más de mi historia vivida en este libro que acabo de cerrar camino de casa.

Las fotos de Ettore me gustan, me bloque sin darse a conocer, no entiendo de cobardías, habla, no deja hablar.

DESEO SIN TRABAS

M no quiere Europa en verano, comenta que sólo el pensamiento de traspasar fronteras en cualquier país del continente de la unión le produce una calor extraña que prefiere sofocar antes en la arena o piscina sin piezas molestas de licra o similar, me anima a invitar a una de mis musas, a buscarla en la arena del interior de nuestras fronteras, una inminente arribada imaginaria buscando el desconocido deseo sin trabas o normas de algún tipo, he soñado hoy con esta escena, el sueño tenía un desarrollo más intenso, no sólo la contemplo a ella, había llegado con una amiga también despojada de su ropa, las dos imaginarias amigas en apariencia en la arena sin protección textil, las dos allí junto al mar, un bello fragmento de la naturaleza.

Tú ve allí, que todo
es fácil, quiero decir que estando allí
no necesitarás nada , y te sentirás bien contigo
siempre. Todo lo mejor
estará en y junto a ti, y todo alrededor
será claro, y también tú serás clara,
satisfecha contigo y con el mundo,
y de acuerdo con la vida.


Robert Walser – La habitación del poeta

Huyo de todo como mal alumno que he sido de Paul Auster, quiero ser tu lector, en el Café Mont elado leo en Diario Jaén el monográfico dedicado a los Microgramas que Robert Walser (Escrito a lápiz) escribió en el manicomio, en la página 23 nos muestra el rincón donde escribía de forma ilegible, debía ser un lugar lúgubre con vistas al campo, toda una trampa para el autor que nos manda el recuerdo de que muchos vivimos situaciones similares si nó en manicomios sí en sanatorios mentales donde también escribíamos si no a lápiz sí a bolígrafo, a partir de las páginas del diario local sobre Walser intento razonar por qué me sigue gustando Cástulo, una ciudad hecha mía como un autor y su libro.
En los principios del siglo XXI, y sin ir más lejos esta misma mañana vivo una imagen decimonónica, me desplazaba con el vehículo hacia la vía verde en busca de un rato de entreno matinal traducido luego en 8 kilómetros conseguidos con mucho sudor cuando al salir de la rotonda de los bomberos y enfilando el Gran Eje observo como un mozo con gorra en su cabeza lanza unos periódicos a través de una valla al interior del Parque de Bomberos, repito lo de la gorra del chico, le hacía juego a la escena protagonizada, me acordé de esos repartidores de periódicos que lanzaban los ejemplares al interior del jardín de la vivienda de los lectores, cuando regreso medio muerto de la carrera al pasar por el mismo lugar eché de menos a un lechero depositando en la puerta varias botellas de leche, son perdonables, las dos escenas, la vivida y la imaginada, no sé por qué intento añadir incoherencia a la coherencia que quizás tenga la primera escena del joven repartidor, me propongo escapar de estos fantasmas de los que yo mismo me creo su existencia, no siempre es fácil, ahora sé por qué aparte de los días malos logré ser feliz en Cástulo, con sus musas ora en el hospital ora en la playita, hay quien dice que las musas suelen habitar en los museos (¿museo de Cástulo?) a no ser que se escabullan hacia otro lugar de forma despavorida. ¿Qué hay que hacer para que esas mismas musas vuelvan a su lugar de origen y de donde no debieron huir?



No se admiten más de doce, adoro el jacuzzi junto a la piscina, el mejor rincón, el más relajante, el más curativo de males, el más creativo para el psique. El tiempo se detiene si cierras los ojos en su interior, la sobremesa como hora más óptima para su empleo, R promociona en su página los activos culturales, artísticos, deportivos y turísticos de Andalucía, se le olvida este pequeño lugar del peculiar hotel. Abrazas a tu pareja, la acercas junto a ti, practicas ante la simulada ceguez del resto una cópula discreta con gemidos contenidos en el silencio, prohibido correrse a ambos, evita que los fluidos de uno u otro impegnen el agua clorada con burbujas cuando emergiesen a la superficie agitada el líquido de naturaleza más espesa, una escenificación más de la vida dejando el contacto visual con las musas al caer la tarde en la arena de la playa, actividades primarias del ser humano sin las habituales trabas de género, un total exilio de las costumbres impuestas al pertenecer a una u otra categoría sexual, nos prohibimos a nosotros mismos todo tipo de costumbres o contemplaciones que te pueden convertir en un animal baboso incluso con el objetivo textilizado.

EN EL INTERIOR



Viajando en tranvía te puedes creer Mozart por la peculariedad del movimiento y compás de las canciones que podemos componer mentalmente como pasajeros. La visión lúgubre de una calle mojada desde la ventanilla es el ofrecimiento de una imagen única. Mujeres viejas y cansadas, ojos juveniles y picaros de una muchacha, paradas con pasajeras con paraguas y gabardina, calles y lluvia, tarareo musical, una gran mezcla de alegría y tristeza para el pasajero silencioso. Robert Walser en La habitación del poeta nos pronostica a los futuros viajeros del tranvía nuestra vida en su interior, viaje infinito en dos hojas, por primera vez escucho la posibilidad de que llegue más arriba, las noticias de Onda Jaén entrevistan al decano de un Colegio de Ingenieros de Caminos, el recorrido es corto, debe de llegar algo más lejos, hasta la Catedral por lo menos por la vía romántica y un ramal a las Fuentezuelas por Gran Eje o Avenida de Barcelona por la vía práctica que bifurque con la primera línea pendiente de inaugurar en sus dos destinos, Polígono de los Olivares y centro de la ciudad.

PESADILLA DE PASEO



En busca de la catedral deambulo por una céntrica callejuela de Jaén que no conduce a lugar alguno de la ciudad, sigo enfermo perdido de recuerdos de Cástulo, amistades imposibles, amores fracasados, en el sanatorio se me recuerda hoy como un escritor patético, el personal sanitario respira aliviado gracias a mi ausencia, sigue con su rutina habitual a la espera del decidido cierre definitivo, el conejo blanco se escapa de su jaula, nadie consigue darle caza, se le intenta localizar por cada uno de los rincones de las dependencias, por el cercano barrio de calles anexas nadie recuerda haberlo visto. Tuerzo la calle desorientado sin localizar la calle Campanas, había seguido el mismo recorrido de siempre aunque esa conocida calle que en este momento no sabía hacia qué lugar quedaba, me hacía sentir en el peor estado de desorientación que puede sentirse alguien en el casco viejo, todo un fracaso más para intentar buscar una vecina que pasea a su perro por la zona e invitarla a café y así tener argumento para un nuevo capítulo de mi diario que se está convirtiendo de forma irremediable en libro de lectura, la curiosa geometría de las céntricas calles de Jaén gastan ocasionalmente malas pasadas a sus caminantes, unas veces sales al lugar deseado sin buscarlo, te lo encuentras sin querer cuando no has querido estar ahí; en otras ocasiones cuando deseas llegar al lugar que pretendías te atrapan las grises paredes de las calles sin dejarte salir condenándote a un extraño silencio que no te deja ver la salida aunque la tengas cerca, siempre supe que tenía que huir corriendo del hospital, ese condenado silencio en forma de ejecución de sentencia me empujaba fuera de sus pasillos, por eso hago rehabilitación en la ciudad de residencia, busco nuevas amistades, nuevas compañías y amores, en la calle Cerón creo que ya no tengo nada que hacer hoy que los peligros de Cástulo también quedaron atrás. En el hospital me siento acechado de mil peligros, M está harta de mis manías obligándome a perderme por el centro de Jaén, en el sanatorio casi todos se contagiaron del mal cambiante que generó mi actitud de enfermo degenerado, pensar que decidí dar pena a todo el mundo, al personal médico, a los otros enfermos, nada, fue tremenda la red que se tejió a mi alrededor como objetivo de amor crónico que acabó convirtiéndome en una especie de diablo adornado de todo tipo de odios y raras miradas. Me sentía atrapado, no localizaba la calle Cerón a pesar de seguir en uno de sus peatonales calles adyacentes sin poder avanzar un paso que me lleve a mi destino poniendo fin a esta pesadilla de paseo que me pareció durar hasta años más que días.

Toma, prueba con esto.

AJ deja un rato la librería entregándome un desplegado callejero de Jaén, me había observado desde el interior en plena deambulación de intruso por la Cerón, sabía de mi perdición sin salida, llevaba muchos meses leyendo mi diario de estancia como paciente en el sanatorio de Cástulo, un gran extraño lector también, un día lee Juan Benet aunque luego a los pocos días no recuerda haberlo leído, un personaje más de esta absurda representación de mi actual situación de sanidad mental hospitalaria.

¿Y un salvaje revolcón?

Me acuerdo de El mal de Montano, la solución posible a las obsesiones literarias cortada de raíz, insalubridad total para el psiquismo, tanta tensión soportada vomitando esta teoría en forma de letras me decía a mí mismo cuando observo el callejero donde me parece ver la salida más clara, el plano de Jaén se transforma en un diccionario que le otorga la definición clara a mi situación, no era fácil salir, casi una empresa imposible, el interior del viejo hospital de Cástulo por criterio de la enfermería se ha convertido en un país extranjero donde ya no hacía falta huir o volver a casa, el paseo de la tarde en las cercanías de la catedral, toda una odisea urbana con la socorrida ayuda de AJ para enmendar en lo posible mi confundido entendimiento.