La vida breve y los adioses

Novelas que narran vidas novelescas de otros novelistas que viven extrañas fantasías y argumentos recreándose amores inexistentes o echándose a la delincuencia. Juan Carlos Onetti en La vida breve nos ofrece llegar al límite de lo impensado, frases laberínticas soltadas son ton ni son, sea en diálogo o narración lineal, supralineal, planos distintos que no parecen corresponderse con lo anterior o sucesivo a leer, esa dicen que es la grandeza de Onetti, tampoco hay un claro personaje, aunque el doctor Díaz Grey es de los fijos del autor en sus novelas, otros parecen a su vez reales e imaginarios, identidades que fracasan para convertirse en producto de la imaginación consiguiendo engañar al lector o los compañeros de la estancia, te condenan al fracaso y el doble papel produce por pura lógica una doble lectura en todos los que te rodean, convirtiéndose la rutina diaria en una abstracción adictiva de la que nadie, ni siquiera tus mejores amigos, quieren dejar de formar parte, uno mismo imaginándose como si fuese otro cada día hasta lograr el alta en el Sanatorio Mental de Cástulo.
Cástulo es un lugar repleto de soledad, un mítico lugar creado para huir de existencias insoportables, sus habitantes se han negado de forma rotunda a reconocer su pasado. En sus calles se respira una naturaleza muerta, una realidad tergiversada, un lugar donde no sabes nunca la verdad de lo que ocurre aunque siempre te mantengas a una distancia adecuada para la observación, la única recreación consiste en algunas condenas de lecturas fragmentarias de El lobo estepario. En el sanatorio mental el protagonista es un enfermo de forma voluntaria, vive una especie de relación amorosa y silenciosa con dos posibles amantes, el arte de la simulación lo vive el lector en estado puro, cada una niega serlo por más que se tengan entre ellas celos mutuos y guarden las apariencias de llevarse bien, no se soportan a la espera de que el destino y el transcurrir del tiempo las separen geográficamente de forma definitiva mientras el protagonista hundido por ambas en su propia miseria espera un tanto similar. Los rumores desencadenados en el sanatorio que han sustituido las realidades cotidianas de los extraños residentes y religiosas del hospital quizás sea lo mejor de la historia, la mayoría lo vivieron en directo día a día y de primera mano. Los adioses de Juan Carlos Onetti es un trío de adioses, un trío de amor sin sexo, el sexo hay que imaginarlo, huidas sin lógica a las tertulias de la cafetería Fleming, a los bancos de piedra de la plaza del Gallo, la desesperación por el aplastamiento de las grises paredes.

Manifiesto por la solidaridad 2º aniversario




MANIFIESTO POR LA SOLIDARIDAD


QUIENES SOMOS:


Los que suscribimos este manifiesto somos ciudadanos en el pleno uso de nuestros derechos civiles, y titulares de la soberanía popular, de la cual emanan los poderes del Estado.


Los firmantes nos dirigimos a todos los ciudadanos del mundo, conocedores de la situación de pobreza, hambre y enfermedad en la que se encuentra gran parte de la población humana en un momento histórico, como el actual, en el que se disponen de los suficientes medios políticos, económicos y científicos que pudieran solucionar estos problemas.


Este manifiesto tiene vocación de universalidad, y va dirigido a toda la humanidad, a cada ser humano que habita el planeta, para que tome conciencia de la terrible situación a la que se enfrentan millones de personas y de alguna manera actúe en consecuencia para terminar con esta insostenible situación. Por ello la versión original en español será traducida a diversas lenguas, pues nuestro propósito consiste en hacer oír la voz de la opinión pública en los lugares en las que se toman las decisiones políticas y económicas del mundo.


A QUIÉN NOS DIRIGIMOS:


Nos dirigimos a la clase política gobernante de nuestros países; así como a los más altos mandatarios de las Organizaciones Internacionales, tales como la Organización de las Naciones Unidas, y a los Presidentes y Gobiernos de los países más poderosos económicamente de la Tierra.


LES MANIFESTAMOS:


1.- Que este texto tiene su origen en la constatación de la extrema situación de necesidad y de hambre que sufre una gran parte de la población de la Tierra y en el desigual e injusto reparto de bienes que existe actualmente en el mundo. Entendemos que la ecuanimidad y la armonía en el mundo tienen por base el reconocimiento de la dignidad intrínseca y de los derechos iguales e inalienables de todos los miembros de la familia humana, por lo cual es inadmisible que una gran parte de la población mundial tenga que enfrentarse a una realidad tan precaria, a tal grado de injusticia y desigualdad, a tanta hambre, pobreza y desnutrición.


2.- Que consideramos que dicha situación es intrínsecamente perversa y no admisible ni moral ni éticamente, dado que todos los seres humanos nacen libres e iguales. Igualmente, tenemos presente que todos los ciudadanos del mundo tienen esos derechos desde el mismo instante de su nacimiento y no como una promesa futura cuya conquista dependa de la realidad política, social o económica de sus países.


3.- Que defendemos que es completamente injusto, inmoral y un crimen humanitario punible ante los tribunales internacionales y la Historia que, en pleno Siglo XXI, existan seres humanos que pasen hambre en el mundo, y que mueran por ello. Que es un agravante de ese crimen que, existiendo las leyes internacionales suficientes, así como los medios técnicos, económicos y científicos para corregir dicha situación, los que ejercen el poder en el mundo no lleven a cabo las acciones necesarias para solucionar lo que generaciones futuras calificarán de verdadero genocidio en el que serán culpables todos aquellos que, teniendo los medios para solucionar el problema, no los hayan empleado.


4.- Que consideramos que esta injusta situación es contraria al Derecho Natural, a los Derechos Humanos y a las normas de la más elemental ética, y entendemos que ha llegado el momento de que la voz de la opinión pública exija de sus gobernantes el final de tal estado de cosas.


5.- Que el presente manifiesto no es un manifiesto utópico; y que tampoco es un manifiesto político, ni se pretende con el mismo la instauración de un nuevo orden político o socio-económico mundial, ni ningún menoscabo del tejido empresarial, sanitario y social del mundo desarrollado, sino la más elemental justicia con los desfavorecidos.


POR TODO ELLO, EXIGIMOS A NUESTROS GOBERNANTES:


1.- La adopción de medidas inmediatas y urgentes para paliar tal situación de hambre, enfermedad y desnutrición en el tercer mundo. Consideramos que tales medidas no constituyen una utopía, sino que son perfectamente viables y posibles.


2.- Mantener el compromiso de cumplir los Objetivos del Milenio que, establecidos por Naciones Unidas en el año 2000, definen los principios a los que ha de ajustarse la actuación de los países y del sistema económico internacional para superar, con el horizonte fijado en 2015, las injusticias que aquejan a la humanidad.


3.- La realización de acciones solidarias sistemáticas con los países más desfavorecidos y que se establezca un orden lógico y humano de prioridades en la política económica, con proyectos inteligentes que creen riqueza y puestos de trabajo en los países afectados, facilitando un desarrollo sostenible y un progreso que les ayude a la consolidación de una red sanitaria, económica y social estable que haga posible el retorno a una situación de partida igualitaria.


4.- Que se tomen las medidas necesarias para que los países ricos destinen una parte de sus presupuestos a la creación de riqueza, de empresas y de fuentes de trabajo en los países afectados; así como la adopción de un acuerdo internacional, que debería subscribirse en la ONU de obligado cumplimiento para los países desarrollados.


5.- La implantación de un código ético que regule la estrategia de las empresas multinacionales, así como la eliminación de los paraísos fiscales y la aplicación de la tasa Tobin, ú otra similar, a las transacciones comerciales internacionales, que permita crear un fondo de solidaridad gestionado por Naciones Unidas.


6.- No aceptaremos simples declaraciones de principios que no se traduzcan en políticas concretas. En definitiva, APELAMOS al sentido de la generosidad y humanidad de todos, y fundamentalmente de la clase política internacional económicamente poderosa.


Desde la tierra que espera y cree firmemente en la Solidaridad que construya un mundo mejor y más justo, a 30 de enero de 2009

Sombras con vida propia

De un tiempo a esta parte la situación de nuestra realidad es un auténtico fraude. A partir de esta teoría y gracias a Javier Mije, las vidas propias y ajenas pueden ser unidas de nuevo emprendiendo juntas el camino merced a su trabajo literario. Recuerdo aquella mítica tarde en un bar de Cástulo la invitación de la protagonista a bañarnos juntos en el mar ambos libres de cargas textiles, los pensamientos en un principio son suyos, también el trabajo de acomodarse a su doble circunstancia vital, por lo que a mí respecta paso a formar parte de su vida como una mierda, como un espectro inexistente sin desaparecer de su compañía en el interior de la estancia.
Confiar en el reflejo de su existencia, al mirarse al espejo consigue localizar en ese interior la mejor comprensión para ambos, en mi caso la época de confianza en el prójimo pasa a convertirse en una etapa con más nubes que claros para terminar desconfiando de todo. Su misión era que perdiese la totalidad de mi realidad vital, el trazo de sus dos caminos paralelos así lo mostraba, para Javier Mije son anchos los caminos hacia el horizonte.

...., nada que ver con la baba de la oruga.
El camino de la oruga. Javier Mije. Editorial Acantilado.

Javier Mije es compañero laboral, las historias vividas son transportadas a relatos como El color del mar, repetir una y otra vez que nada es lo que parece, el papel del personaje irreal viaja en todo momento con el protagonista como si fuese un personaje más, historias reales de la vida para que otros se basen en ellas, un círculo vicioso, escribir inspirándonos en nuestra vida o al revés, vivir inspirándonos en la lectura, ser ficcionado nuestro día a día para el patrimonio literario, que al leer luego el relato narrado nos sirva de ayuda para seguir viviendo, para salir del pozo algunas veces, escapar del crepúsculo invernal, los lectores a veces no quieren saber nada de tu derrota y la literatura no sólo tiene que ser idealista, también estimulante, la conclusión que se puede sacar es que sí existimos aunque a veces nos hicieran desaparecer en la oscuridad de los rincones, las sombras fantasmales nunca dejamos de tener vida propia.


Galia BBC pictures

Ella también se gira

Es viernes, se van unos de cerveza y otros se quedan. Estoy en la cama leyendo, no me han invitado esta vez, pienso en los que nos están, los imagino en el bar. Se han colocado en la barra y me imagino junto a ellos. Reconozco que fantaseo con haber acudido en su compañía, aunque si hubiese sido menos cierto me habrían mirado de reojo de forma constante por sentirse observados de forma extraña por un desconocido, como leyéndome el pensamiento que en realidad no es otro que el de compartir con los del grupo de la barra del bar una vida demasiado rutinaria y ordenada, sin ningún tipo de rarezas destacables. No es lo mismo imaginar la situación desde el punto de vista de no levantarnos del colchón que arrimarnos al extremo imaginario de probar este tipo de momentánea existencia vivenciándole con el grupo pero sin vivirla.
Cuando llego había cerveza para todos menos para mí, un letrero anunciaba todo tipo de tapas y raciones, dos camareros servían en el bar Cordobés. Algunos de los compañeros hablaban en triángulo de forma más tumultuosa y destartalada que las del resto. Ellas estaban detrás algo más silenciosas, intenté saber de qué hablaban pero la película que se traían en sus palabras ya había comenzado, ni siquiera me iban a dejar seguir el guión, los parroquianos se habían entregado entre ellos de una forma que cualquiera que llegase tarde no se uniría al instinto del resto transformado en inercia de imaginados aplausos al final de cada representación, unos se ganan la fama, otros la pierden.
Había cometido el error de permanecer cabizbajo sin ganas de hablar aunque las incitaría a practicar algún hecho menos deseable para algunas que para otras, las dejo estar, saco la libreta y escribo, escribir en una libreta para combatir la desidia y abandono, la contrariedad consiste en no pedir cerveza, se supone que nadie me ha visto, el único objeto es disfrutar de una corriente de sensaciones sin levantarse de la cama, me giro hacia ella, ella también se gira, un rato antes no me percaté del color que protegía la forma acentuada de su contorno.

El sonido ya no es lo que era

Por las mañanas en el interior del tranvía con mis pautas vitales en estado de aparente normalidad practico mi particular literatura en directo. Los personajes son reales y la atmósfera reinante se solidifica durante algunos momentos con la entrada y salida de tantos viajeros en las paradas. Las tremendas miradas compartidas en el vagón con el vecino de enfrente licuan la existencia teatral de todo aquel pasajero que disimula leer la prensa o algún libro aunque en realidad está más pendiente del compañero con el que comparte su viaje. Contemplamos las peculiaridades que diferencian a otros de unos, buscar la parte absurda de cada individuo, imaginar la monotonía de su existencia plasmada en un tranvía al realizar todos los días el mismo viaje a la misma hora. Nos vemos todos mutuamente el rostro sobre el ambiente vacío de este vagón lleno de usuarios que cuando lleguen a su estación seguirán habitando en una sociedad desconocida, o en otro caso mientras perdure el viaje permanecerán a la espera de que el tranvía les transporte en una dirección única o contrapuesta cuando por la ventanilla vean pasar otro convoy en dirección contraria y ahí sí que no les dará tiempo a visualizar los rostros de esos viajeros de sentido opuesto que parecerán estatuas por la velocidad de cruce de ambos trenes.
Al llegar a casa vuelvo a Don DeLillo, me leo el segundo libro con una especie de desconfianza y aburrimiento, pienso abandonar su lectura, pasar a ojearlo disimuladamente con prevención hostil, la literatura americana, la del norte digo, no me acaba de convencer, el que repase este lugar que avanza diariamente sobre un terreno cada vez más seco, se dará cuenta de que no leo ni hablo de autores de América del Norte, prefiero la literatura europea o americana pero de más hacia el sur, literatura que te explica y narra, la que menos te dialoga y no te traslada casi siempre a agobiantes metrópolis o a esa carretera con ranchos cercanos rodeados de campos de algodón. Me gusta retrotraer a la mente otros tiempos y otras épocas con la literatura, con Don DeLillo no lo consigo aunque no todo está perdido, la primera frase de Cosmópolis de un tal Zbigniew Herbert lo consigue.

La rata deviene moneda de curso legal

En la primera página del libro en sí ya casi me obliga de una vez a cerrarlo ante el fantasma de Cástulo. Era cuestión de silencios, no de palabras. Don DeLillo intenta de nuevo seducirme con estas frases sin apenas transcurrir páginas, van a tener razón los comensales que compartían conmigo el día de año nuevo en el Restaurante la Tramoya de Barcelona sobre mis deprimentes gustos literarios.

Estamos aquí para celebrar el día de año nuevo y esperar a ver si aparece Vila – Matas.


Comemos en la primera planta, un ventanal en el chaflán del edificio nos hace disfrutar de la vista urbana de Gran Vía y Rambla de Catalunya, medio día de frío y sin lluvia, en vista de no aparecer el escritor debatimos sobre las impresiones causadas por la diferente influencia literaria de las musas, sean estas musas del sexo o musas de la muerte, terreno pantanoso, es normal que prefiera a la primera, además en mi caso ella lo sabe que es la preferida, me gusta explicarme por mí mismo, les digo que me gusta tener familia, amigos, compañeros, siempre me ha gustado disfrutar de su compañía, y más en una comida como la de hoy, esforzarme en relacionarme de forma positiva con todos, no soporto tanta maldad atmosférica, recuerdo otra vez el silencio de las ovejas, los sistemas no autónomos de obediencia, las campanas que repiquetean cada vez con menos fuerza, el sonido ya no es lo que era, ahora ya ni tocan, se les fue todo lo que tuvieron.

El tiempo siempre transcurre

Un día de diálogo con el resto y poco que contar, hablando de lo cotidiano, un método de alivio de tanta sed de experimentación visual, de dejar de haber visto tantos fantasmas de sujetos vivos, de pasión de construir verdades a partir de tanta mentira. Siempre me dio igual lo que se decían en silencio la otra de la una, debían de permanecer juntas año tras año protegidas por las escuchantes y parlantes grises paredes, creo que yo no tenía la culpa, me dejé llevar, siempre me dejo llevar por todo y me dejo hacer, sólo me dejé contagiar por el ambiente, igual que ahora en el día a día, me dejo contagiar todavía, sigo contagiado de atmósferas diferentes y cambiantes con las horas, ahora ninguna te inculpa o te lleva al lugar que tú no quieres ir.
Don DeLillo tiene una obra amplia, no me gustan los escritores de amplia obra y no estoy seguro que con el transcurrir del tiempo me acabe gustando Don DeLillo, los escritores de amplia obra suelen tener negros al lado para que les escriban lo que el otro firma luego cón su nombre. Al empezar Body Art ya me desazona la primera frase del libro.

El tiempo parece transcurrir.

No sé, el tiempo creo que transcurre siempre y si deja de transcurrir o simplemente no transcurre o ya no es tiempo como tal, aunque ya lo dije antes, no sé si este autor me acabará gustando con el transcurrir del tiempo, igualmente el autor de Body Art no está seguro al decir parece. Me asombra la felicidad de la historia a pesar de basarse en una desgracia y a pesar de su progresivo enrarecimiento ¿Quién es él? ¿Un fantasma viviente? ¿El reflejo del marido en un extraño espejo? ¿A quién lava la polla la protagonista, a un fantasma o a un desconocido? Al final suena todo a historia manida a pesar de su envolvente genialidad, aunque más de lo mismo con diferentes intereses, la comunicación fantasmal como lo más original para reconstruir un pasado como si las escenas y frases fuesen piezas de un puzzle.

El malogrado

Hubo un tiempo en el que me gustaba practicar la ciencia del espionaje aunque hubiese sido observado al mismo tiempo por otros ojos, el regocijo que sentía dándole celos con estas contemplaciones a mi musa visionaria a pesar de su promesa de rebelarse contra las artimañas de baco, fue mayor que el haberme sentido como el propio Rimbaud cuando redactó Una temporada en el infierno. Las musas tienen también sus propias amas de llaves, el Sanatorio Mental de Cástulo era toda una universidad popular para el aprendizaje, el rostro del ama de llaves que en silencio espiaba estaba poseída de la misma textura que el vinagre, habiendo confesado a alguna otra religiosa de apariencia sentirse enamorada de la borraja. Penas de aislamiento aunque la musa se sintiese enamorada de mi fracaso, lectoras en potencia de un tipo de literatura de la que nunca pensaban que iban a llegar a hacerse fieles lectoras, puro olvido entre el olvido del resto al ser empujado por aquel entonces hacia el vértigo, del ama de llaves nunca caté su veneno, una trampa moral, una extraña especie humana con potestad dictatorial para dictar decretos de suicidio en plena madrugada de misa en la capilla del sanatorio y ante el resto que la propia ama consideraba como distinguidos, muy mal veneno, preferir por eso a las musas aunque sigan traicionadas por las estratagemas del dios baco y del frenesí que inducía entre sus fieles, su existencia con ella era más llevadera, los pensamientos no eran tan insolubles, la risa mutua ante las posibles escenas de cama programadas nada tienen que ver con el atroz acto de que con una extraña sonrisa te inviten a un trago de ponzoña con la tiranización del entorno como principal efecto secundario, como si sacasen provecho de la desgracia sustrayéndonos los mejores momentos como pacientes en la estancia, no dejarte aniquilar al vivenciar la posible realidad de tantas escenas los dos juntos sobre el colchón.
Cuando cierro El malogrado de Thomas Bernhard tengo que tomar aire para recuperarme de la asfixia y de tantos vivenciados recuerdos, me sentía como el protagonista, rememorador de suicidios de condena con el sonido de la música de un piano, en mi caso las notas de piano no eran tales, más bien un manojo de llaves cuando el ama atravesaba el patio, la psique nuestra entiendo que es demasiado compleja, frustraciones y deseos dignos de admiración por el resto, Thomas Bernhard nos narra de forma magistral cómo dos seres en principio de carácter fuerte son capaces de automutilarse sin saber exactamente qué es lo que pasaba, dejan de ser ellos mismos, el recuerdo de no saber nunca nada vuelve a asomar sobre mí, dejar de ser uno mismo por otras voluntades, la condena y la exclusión social en entornos reducidos, el libro quizás fue mejor no haber empezado a leerlo.



Un suicidio largo tiempo
calculado, pensé, no un acto de
desesperación espontánea

Pálido fuego

La literatura de bajo coste o encargada como tabla de salvación de tanta llamarada y silencio, la otra tentación de huida de lo absurdo. Pálido fuego es el auténtico comentario de texto de Vladimir Nabokov al poema del mismo nombre escrito por John Francis Shade. Se convierte en una extraña obra mitad prosa mitad verso, el mismo mundo a la vista de dos autores mostrado de forma paralela, me suena esta historia a la vida real, además el lector contempla su propia soledad, revive el pasado, el fracaso no superado.

¿Qué pasa si uno es arrojado a un vació sin fin, la orientación perdida y absolutamente solo?

Una lectura en compañía, la mañana absurda de los domingos, M es la compañera lectora, la musa se pasea a nuestro alrededor.

Una musa en ropa de faena dirige la perforadora que tritura.

El sonido del teléfono, cogía el teléfono, su silencio ante el auricular, M al llamar hacía retumbar el frío ambiente.

...., las dos amadas, amantes y celosas una de otra...

Shade destruía muchos de sus versos, daba igual que fueran borradores o definitivos, había que inutilizarlos, arrojarlos al fuego, Nabokov hace de cuiadador de su mejor obra, la rescata, Pálido fuego queda a su conservaduría, un manuscrito que publicó de forma rápida con sus comentarios, Shade como creador de su propia muerte, el eco en las grises paredes, ese suicidio llevado a cabo despacio, poco a poco.

Nada es crucial

Sueño con el dibujo de Thomas Pynchon resucitado en su propia vida este mes por la revista Quimera, como dicen no haber fotos del escritor, su imagen pictórica provocó en mí una extraña desazón onírica traducida en la típica escena de cama de despertar aullando y hacerme correr al retrete para convencerme a mí mismo de ese mal sueño, siempre he preferido durmiendo o despierto encontrarme con la gente en formato carne y hueso, el dibujo y la pintura de sujetos en estados inerte prefiero dejarlos para el sistema bidimensional contemplativo en ese caso. Siempre es mejor soñar con ella, que una piense en Bloom cagando cuando se acuerda de Ulises de James Joyce o buscando con desatino libros de Enrique Vila – Matas recorriéndose todas y cada una de las librerías de Granada, o rememorar las musas imaginándolas contemplando el escaparate de esa tienda de barrio de bragas y sujetadores, cuando vuelvo a la cama M también había soñado algo, no conocía ni de oídas el Sanatorio de Davos, pero sueña con él, habíamos ido al lugar buscando un balneario para descansar y los médicos del lugar aconsejan nuestro ingreso como pacientes apuntando a M sobre el discurso de su sueño que si no conocía La montaña mágica de Thomas Mann, menos podía conocer ese literario lugar, el sueño en cuestión le sirve para prometerme que lo leerá, pienso así que nos encontramos en un vértice del pasado “love you” del triángulo o a veces cuadrilatero donde era fácil besar la lona más que otras cosas.
Certamen de pintura de Mugeju organizado para trabajadores del colectivo, proyectos e iniciativas ilusionantes incluso para los que no pintamos nada, la mutualidad podía proyectar concursos de relato corto o similares, que no sea sólo la pintura la invitada a ser profesada por el aprendiz de artista, el amor al aprendizaje del arte de escribir necesita más huecos, de momento me conformo visionando pintura inspirada en este caso en la película de Sydney Pollack “Danzad, danzad, malditos”, Alicia Ayuso titula, “Danzad, danzad” a su obra premiada, la danza y el movimiento detenida con colores fuertes y vivos, la danza y el movimiento convertida en serie pictórica, artes plásticas que salen de su estado inerte.

La mañana del sábado pasa lenta... demasiado deprisa me atrevo a decir, prefiero la del viernes, su inmediato futuro de reencuentros cerveceros. Nada es crucial, nueva lectura gracias a Pablo Gutiérrez y Lengua de Trapo.

...a veces era ella quién miraba...
. También muchas veces, nunca una mirada mutua fue tan compartida, difícil de contradecir, seguro que volvería a ocurrir.

Pero no el camino de la estación de autobuses.
No el camino de no volveremos a vernos.
No el de recordarás esto toda tu vida


No se lo digas a nadie, nadie dudará de esa imposible certeza.

La mundanidad de los vaqueros...
Reconocible, lo más excitante, el mayor espectáculo del mundo en efecto.

La humedad se iba comiendo las paredes...
El aire acondicionado se inutilizaba a veces incluso.

....y comérsela cruda... Resarcimiento mutuo.

Lee en sus muslos como un reclamo de animación a la lectura... Y la escritura, lo apunto a lápiz encima de la frase, amplio espacio para escribir que no quede, insólita situación del ambiente subido.

....lee fragmentos de El lobo estepario... No soportaba la obligación de leerlo de forma diaria.

.....las yemas de sus dedos urden otro trazado. O mantener el mismo, la búsqueda de senderos peligrosos, mejor acudir al cuaderno de campo.

....se le caía la baba mientras alisaba la balleta.... Ironía vituperante.

La acidez literaria no va del todo conmigo en mi papel de lector, los toques barrocos provoca el probar la propia medicina. Cada frase una historia, pienso en lo que habrá entre líneas de autobiográfico, retales de la memoria de su vida, no estoy muy seguro, todo el libro como inventiva no me sirve, esa vida ficticia que nos narra Pablo Gutiérrez en Nada es crucial no es lo que parece, lo peor es que a veces se vuelve laberíntica aunque se encuentra la salida sin problemas.

Pocas cosas en común

Pocas cosas en común, lo estuvimos esperando el día de año nuevo en el Restaurante la Tramoya en Barcelona y no apareció. Parece escapado de Davos, no es demasiado guapo pero tiene gancho el jodío. Sábado de madrugada bajo los efectos de la cafeína, para que dure más el fin de semana.

De esa vida y de la inteligencia, lucidez y desgracia que la acompañaron se ocupa su Diario, páginas que pueden leerse perfectamente como una novela.

Repito, pocas cosas en común. Sé que es fuera de tiempo y es hora de que estemos durmiendo, pero confundir novela con diario a estas horas no me deja dormir, tantos días banales había que hacer algo con ellos, la saliva casposa no era infinita, estaba cansado de imitar el día de la marmota reviviendo los instantes del gazapo.

La naturaleza fue más poderosa

Vivimos rodeados de un excesivo superávit de moralidad estrecha, en algunos momentos, determinados deseos se convierten en parte de una carencia que hay que suplir, una miaja de pocos años más de madurez puede demostrarte que no te conoces lo suficiente, tu moralidad por entonces no será todo lo aparente que creas al mostrarte enteramente natural aunque tengas media arruga más que uno, algo que no sería óbice para rechazar el acercamiento para pasar un rato juntos sobre el colchón, cumplir con la traición que nos impusimos a nosotros mismos. No concibo ser objeto de crítica artificial, la naturaleza fue más poderosa que todo eso, huir de esa falsa moralidad, huir también de la autoculpa, el culo se te cierra tan rápido como se te abre, una iconografía femenina resultante distinta para el observador, lo que se oculta sigue ahí entre bambalinas lejos de la necesidad previa y sin que ese aparente alejamiento implique una forma de romper aquel compromiso que mantienes aún en tu interior, una especie de collage de fragmentos de pensamiento de pequeño tamaño reafirmados en la autoconsciencia formando un todo de abstracción mental, esa iconografía que te hará mostrar tu rostro serio y distante, la abstracción neuronal, todo un arte conceptual similar al de Picasso o Braque que utilizaban fragmentos de periódicos pegados sobre dibujos hechos a lápiz.

Camino del Purgatorio

Antes de bajarme del tranvía recuerdo que no le hice ningún caso al Imitador de voces de Thomas Bernhard, lo llevaba conmigo, en su día fue una venta virtual algo incierta por demasiados lectores, el mismo librero que me lo vende eleva a Bernhard a los altares literarios, pero no por El Imitador de voces, sino por cualquier cosa menos esta última. Igualmente como es liviano y de poco volumen lo llevo en el bolsillo del chubasquero para ir leyendo en las posibles colas, esperas o trayectos que tenga que realizar durante la jornada que al final resulto ser demasiado despistada, no he podido leer ni una letra del libro, menos mal que llevaba otro de reserva.
Seguimos en tiempos de hipotética guerra en la novela de Esquivias mientras algunos siguen aspirando a su particular purgatorio, los de la paz hipotética no entran en la sociedad presidida en muchas paredes por los retratos de los generales, todavía recuerdo que en democracia quedaba en los cuarteles de Melilla el retrato del algún general que otro. No gustar porque alguien te guste, lo peor viene cuando la que no le gusta y la que no gusta no se gustan entre ellas, el pensamiento hace mella, el problema de las relaciones entre amigos, vecinos y compañeros es cuestión de la correcta aplicación de aquellas preposiciones que estudiábamos en la EGB, nos hacemos nosotros víctimas de nuestros propios descerebramientos, el pensamiento nos traiciona, no escarmentamos al experimentar de nuevo las mismas premisas. Sigo con la parte final de Inquietud en el paraíso de Óscar Esquivias, las primeras detenciones por el contorno del pensamiento, dos épocas distintas que acaban mal de alguna forma, la chusma por un lado y los buenos cristianos por otro, unos son unos y otros son otros, pero el viejo oficio del mundo pasa de puntillas sin provocar escándalo también en esta época, sobrevive y sigue siendo necesario. Literatura que sin ser comedia lo parece, la situación del argumento todavía sigue iniciático a pesar del recorrido hacia el purgatorio que acaba de empezar, un extraño, jocoso y divertido viaje en días de terror.
Antes de llegar a la parada cierro un libro y abro otro, leo víctima de la obsesión personajística sobre la idea que me proporciona Bernhard respecto al aburrimiento de los pésimos lugares, que sea cada protagonista el que escriba el papel a representar en su propia comedia, nos hacemos más viejos, más maduros, el pasado lo vemos cada vez más misterioso y confuso, la belleza nos sigue deslumbrando en la distancia, el tranvía se detiene, no puede seguir su recorrido, una bolsa de hielo se ha acumulado en los raíles, costará trabajo reanudar la marcha, no sólo es el tiempo pretérito, también yo me veo más confuso, como si residiese más en Cástulo que en Jaén, aunque aquí no pienso en el pecado. Cuanto daría por pillar esa pequeña ciudad por sorpresa. Nada que hacer. Nubes y aullidos. El verbo todavía no se hace carne.

Escenificación en la brisa

Con el riesgo de parecer algo exhibicionista o presumir de ofrecer al resto lo más íntimo, pienso sobre la posibilidad de buscarme alguna amante entre mis personajes. De los sujetos simbólicos con los que trabajo me atraen algunas cosas, las que más son las que aportan alegría y bienestar a los sentidos, muestro una miaja de entusiasmo ante estas sensaciones, pero buscar el enamoramiento de forma provocada no es tan fácil, tengo que pensar qué partes o formas gratas de su cuerpo me gustan más, como solución debería quizás intentar vivir una de las escenas de la película deseada por ella. Nos vemos los dos en las rocas junto a la playa, el regocijo es más absoluto que los anteriores instantes de la imaginación, la realidad se vuelve precisa y cuando la veo conmigo el pulso se me dispara, se me ofrecen sus lisuras, pliegues, elasticidades y rincones lampiños, el unir sus labios a los míos, el trazar un camino táctil con cambios de rasante que nos haga aumentar el estado de tensión hasta por fin llegar al destino, que su tacto sea el tramoyista que altere la cantidad y el tamaño de la acción, diseñarla en tu folio con el alma totalmente desalmada y desarmada para dejarse hacer sin ninguna prisa, pasar a ser testigo de primera fila de aquello de lo que tanto se ha hablado y deseado, busco en la escena real todo lo contrario a la narración de la historia, dejar el papel de ser un fantasma perseguido para pasar a poner tu cuerpo en estado de actividad sin ningún tipo de prejuicio al no imaginar otras historias o personajes secundarios reales que puedan afectar en sentido real o figurado a la historia que tenemos entre manos en las rocas, sólo esos tristes espectadores que abonaron la entrada que siguen ahí permaneciendo en silencio en la arena y sentados en su butaca rodeados del decorado, visionando el acto con gestos unísonos que certificarán con el aplauso agradecido el nivel de deseo.
A mitad de la escena le propongo que nos hagamos alguna fotografía, congelar la escena y convertirla en el instante preciso, que enriquezca el patrimonio del pasado, lo único que existe, el futuro y el presente no son nada, no existe otro sentido del tiempo, por eso los dos somos animales nostálgicos, tú más bien en silencio cuando no te ven y ni te escuchan, que quede constancia de nuestra representación teatral, un primer punto de partida para una muestra futura, que el vacío de esos años quede relleno de contenido.

Que catástrofe

Duermo en el Sanatorio Mental de Cástulo, estoy soñando que me había acostado con más humedad ambiente de la cuenta. Me despierto de repente preso de una pesadilla justo cuando escucho un alarido de dimensión desproporcionada, todo se empieza a inundar provocado al parecer según lo que acabo de escuchar por algún tipo de emoción, un líquido algo espeso y grumoso anega en pocos segundos la estancia, se desborda el lugar en plena profundidad de la noche, por la ventana puedo ver muebles, puertas y algún sanitario, religioso y paciente que otro arrastrados calle abajo, la soledad y la desdicha vuelven a perseguirme, me agarro donde puedo, también me voy a ahogar en pocos minutos, la yema de mi dedo anular saborea lo que parece ser algún tipo de fluido femenino, imagino que alguien tendrá los dos hemisferios cerebrales contraídos por el placer, todo un río de flujo inunda las calles de Cástulo, la estructura feudal de las calles de la ciudad provoca que ninguna se libre de la destrucción y asolación por el líquido elemento. De repente vuelvo en sí sin saber si duermo o no, mi conciencia está tranquila, me harán sospechoso, no he provocado esta vez la inundación aunque querrán interrogarme para averiguar algo sobre mi posible implicación en esta catástrofe, me condenarán de nuevo, me hundo otra vez sin poder hacer nada en mi propio sueño.
Me veo en Jaén en mi cama de siempre, quiero ignorar la anterior pesadilla, me despierto en plenas maniobras tempranas, pienso que somos máquinas de emanación de fluidos por estados situacionales de placer o dolor, cuando termino me visto, me voy solo a reponer fuerzas con chocolate con churros al Colón, por compromisos privativos de domingo a lunes mi sexta Noche de San Antón tendrá que esperar, no va a aparecer mi nombre y apellidos en las clasificaciones de resultados de la carrera que se publican luego en Ideain o Diario Jaén, mi primo Bernar me repite todos los años que muchos corren la carrera de San Antón sólo por verse luego con el tiempo realizado en el periódico, el consuelo que me queda es volver a bajar al infierno de lo imaginario y cuando lleguen las ocho de la tarde imaginar que estoy corriendo la carrera noche de San Antón 2.011.

Escondido en las esquinas

Creo que nunca disfrutaré de mi propia exposición de fotografía, disfruto tanto del furtivismo fotográfico callejero que sentiría vergüenza de exponer trabajos de nula calidad técnica o que mis vecinos de la ciudad se encontrasen retratados en la posible visita, creo que sólo disparo para calmar una ansiedad que tampoco estoy seguro de percibir.
Otros amigos blogeros ya han expuesto sus dibujos artísticos, hoy he disfrutado en la red de los trabajos de uno en particular, yo no sé dibujar y por eso no dibujo, sólo sé coger la cámara, salir a las calles de pueblos y ciudades y disparar de forma siniestra a todo bicho viviente que se mueva o esté parado, un estilo de fotografía cobarde para un fotógrafo cobarde que fotografía a escondidas, que aprieta el disparador de su cámara haciendo asomar sólo el objetivo desde el interior del anorak.
Me invitan a clubs fotográficos de la capital, a participar en cursos aportando experiencia, un repentino y sarcástico ego incontrolable no me deja y les digo que no de momento, prefiero seguir amagado en las esquinas con mi cámara.
Volviendo al dibujo artístico, creo que hay pocas obras que realmente me llamen la atención, es difícil de momento conformarme en este estilo artístico que todavía tengo que descubrir.

La invasión de la zona

El buen tiempo invade la zona, no existen días feos, en la arena juegos, bromas, travesuras, paseos, voley playa. Se han quitado todos los zapatos, los pantalones, las camisas, las blusas, las bragas, los calzoncillos…… Unos bañistas tradicionales permanecen vestidos sentados en la arena en simbólica protesta por el desnudismo reinante, el que aparenta ser cabeza de familia tiene mala cara, permanece indignado ante todo lo que toma el sol y pasea a su alrededor, cumpliendo estos el papel de ignorar al primero para no hundirlo más en su propio ridículo al permanecer en su intransigente estatus ante el cuadro bonito de agua y arena libre de cargas textiles. No disfrutará de una ducha, vestuario o aseo sin letrero sexista, seguirá utilizando esas duchas, vestuarios o aseos que prohíben la entrada al sexo contrario por esa vieja y extraña ley costumbrista que protege una supuesta moral o vergüenza, una ley que también protege la separación por sexos en esos recintos cuando la no aplicación u observancia no tiene sufridores pasivos a los que pueda causarles un mal físico, pero es una ley comúnmente aceptada por todos por su habitualidad y cotidianeidad. Sin embargo aparece la intransigencia también cuando se trata de proteger la salud del compañero de comida o tapeo en los bares y restaurantes evitándonos respirar el maloliente humo mezclado con los alientos ajenos que forman en ocasiones una tóxica nube sobre tu jarra de cerveza. Hoy contemplo a ese fumador cabreado en la misma cafetería de siempre por todo lo que gira a su alrededor, no disfrutará del resto de parroquianos que charlan, ríen o leen la prensa en la barra, al igual que al intransigente playero no lo miramos, el sol, el mar, la comida….. son bienes y valores necesarios creados por la naturaleza o simplemente son necesitados por el ser humano, el cigarro se convirtió también en bien o valor, pero fue por el nacimiento de la necesidad artificial creada por el hábito o el vicio.



Fotografía Jesús Garrido

Ahora el tango

Esperaba partir hacia Aulabar y al final se desvío el asunto, me acostumbro por minutos a renunciar al silencio y sosiego del lugar sin poder contemplar con un libro abierto el abismo que durante unas horas me tenía que separar de la población de Bélmez de la Moraleda famosa por sus caras y por cuya profundidad serpentea habitualmente una carretera procedente de lugares menos extraños como Úbeda y Cástulo. Pensaba llegar horas antes, dormir allí incluso, dedicar más horas de la cuenta a la lectura sin ningún ruido, odio llegar cuando está el resto de la familia y el lugar ya se ha tornado oloroso y ruidoso por el transformado ambiente de voces calladas en algarabía de tapeo, el viaje se convierte en ruidoso torbellino estresante. He preferido estar allí mucho antes de la comida para poder abandonarme a mí mismo repasando algunas cosas ya leídas en la literatura que vuelven por sí mismas a mis ojos de lector, buscar una especie de intimidad inducida por el magnetismo e imanación que desprende la zona, a alguien se le ocurrió decir que el otro lado del abismo que me separa de Bélmez no sólo existen caras en las paredes de alguna casa, al parecer también se avistan objetos volantes sin identificar que utilizan esta ruta de paso entre Baleares y Canarias convirtiendo al pueblo en un punto de cierto interés ufológico.
Intento consolarme sin salir de la ciudad, buscar un abismo distinto sin dejar ninguna de las páginas, sean en blanco y o redactadas por un compañero de trabajo destinado y residente en Sevilla, Javier Mije durante sus ratos libres cultiva el campo de las letras como el que más al publicar El fabuloso mundo de nada, en este último libro de relatos escarba en las cenizas de la pareja de una forma un tanto peculiar, desciende al infierno literario de no de forma traumática sino dejándote el pensamiento abierto al extensivo infinito contemplado en un espejo sobre la relación entre hombre y mujer, te provoca de forma automática e impulsiva el intento de adquisición del primer libro de cuentos que escribió. Este resucitador del Larsen de Juan Carlos Onetti conserva todavía la estimación de hablar en privado con el lector, no entiendo como otros escritores que empiezan se hunden en su propia mediocridad guardando silencio con los posibles lecturibles o practicando una especie y absurda selección de amigos con los que sí hablar aunque nunca lleguen a vivir un conmovedor encuentro, intentar huir de una prostitución gratuita congelando al quedar fuera de contexto algún posible beneficio. La literatura es una obra mecánica para sobrevivir, para salir del poso, para contemplar el abismo que separa estos dos lugares serranos que nos esperaron este fin de semana, donde con retraso y con el bullicio cervecero se tenían que haber entregado los regalos y juguetes de los reyes magos.
Un relato favorito que vuelvo a releer es Evaristo Carriego de Jorge Luis Borges. Evaristo llegó a ser poeta y tertuliano de cafetería, el protagonista hubiese esperado en el Café la Antigua con las historias como testigos del encuentro, cuando llego al lugar no encuentro a este protagonista convertido en autor gracias a su amplio poemario, igualmente para salir del paso imagino a Evaristo sentado en los sillones al fondo del local, pienso de forma ilusa en una fotografía suya para convertirla en imagen real de forma accidental aunque sólo fuese para que tomase café conmigo sin estar presente de verdad, no se trata de ficción, Evaristo Carriego fue creado por los suburbios, ahora lo que se trata es de cubrir el encuentro de alguna forma aunque parezcamos tripular un bote invisible, interpretar conmigo Evaristo una posible estancia para explicarme la experiencia de haber duplicado su fama gracias a su transformación en personaje por la pluma de Jorge Luis Borges. No deseó por las dimensiones del local interpretarme un tango con letras fastidiosas, se sabe que toma café en Jaén y desea que su breve estancia ficticia deje buen sabor de boca, aporta un voto de favor a las últimas iniciativas municipales a pesar de la crisis de sacarse la música a la calle, la ciudad no puede vivir sólo de los tranvías que pasan por las aburridas esquinas, la ciudad necesita algo más, que las letras sean escuchadas por las aceras y las canciones interpretadas por todos los rincones, que salgamos del enloquecimiento personal que vivimos provocado por el aburrimiento de nosotros mismos. Acaba con Cástulo, conoce bien la ciudad, se siente partidario de los pasados personales, de unos más que de otros, su poemario nunca contempló el nombre de este lugar, ahora le pone letra a su recuerdo antes de decirnos adiós, el tango se baila todavía en lugares prohibidos para algunos:

Las estrellas que Dios cría,
Sin tener más compañía
Que su delito y las fieras
.

Evaristo Carriego

Fleming´s

Se viste como él le gustaba para acudir solitaria al café a evocar los aromas pasados, volver a oler la atmósfera de tostada con aceite en la que ahora sólo existen desconocidos. Llega a la calle Sagunto, el sonido Fleming´s retumba en su interior, no la deja pensar en otra música, sabe que se olvidará de volver a casa aunque querrá marcharse a la misma hora que él imaginando esos besos que nunca llegaron. Le obsesiona la idea de mirar a los peatones desde la misma ventana que él los miraba creyendo oír voces en la misma mesa del rincón. “Vienes todos los días”. Sin embargo no le cuenta a nadie su visita, no se siente observada aunque a veces lo cree, debe perdurar el sabor a café sin alterar, seguir todo igual aunque ya no exista la tertulia en aquel enclave de conversaciones cruciales. Su intuición femenina ha desarrollado un doble pensamiento, no sabe vivir sin victimizar su propia historia, el consuelo se traslada de lugar en el interior de sí misma, ahora la cafetería es su telón imaginario, la máquina de vinilos se activa sola sonando Fleming´s una y otra vez, recuerda al tramoyista que le tenía que cambiar la escena y el escenario, vivir una historia distinta de la realidad vivida donde se transformarán las certezas en interrogantes, su argumento es simple y de ternura infinita, ahora son páginas breves de retazos de autobiografía, la música vuelve a sonar aunque más suave, rituales perdidos y filigranas de memoria funambulista, el texto parece intrascendente aunque la realidad escrita es dura y lejana, cuando Fleming´s deja de sonar el poso del café se ha secado en el interior de la taza, cierra Mi abuelo de Valérie Mrejen (Periferia) para abandonar su lectura, es la misma hora que él se marchaba a casa, no puede más con tanta ingenuidad que poco tiene que ver con la retórica de otros escritores.

Más tarde se enamoró de otro hombre
No estaba precisamente separado de su mujer

Cuando lo que manda es el rumor

Vivo en Inquietud en el paraíso (Óscar Esquivias) todo un homenaje al rumor, todo son rumores demasiado extendidos, nuestra vida está rodeada de rumor, la vida diaria es un rumor demasiado compartido con el resto, el rumor manda y la realidad calla, cotilleos y realidades que van y viene, no se sabe donde empieza y termina lo que ocurre o está a punto de ocurrir. El país está echado a perder o lo van a echar a perder, nos encontramos también con una fidelidad e infidelidad no precisamente amorosa, el estado fiel de la población civil o militar, los pensamientos del autor están muy bien definidos al reflejar las realidades de la época. Cuando llegas a estas alturas del libro (3/4 partes) lo cierras preguntándote si lo más importante de la lectura es el extraño viaje límbico anunciado en lo que en principio es el argumento principal o esas tantas impresiones, pensamientos y diálogos por aquí y por allá sobre posibles y rumorosas sublevaciones.
Una conferencia o microconferencias disgregadas que el moderador hace asombrar a los presentes al convertir en un fracaso el acto programado, el recurso de alternancia puede ser una tertulia de amigos de la que se genera de la nada una interesante e improvisado debate sobre la creación artística centrada mayormente en personas con discapacidad, la evolución del encuentro no organizado depende de los presentes y de lo fraguado de la atmósfera adaptada o no a la circunstancia, extender la cultura a más personas, sacarla aún más a la calle desde una perspectiva no institucional según creí entender. Cada cual con su propio imaginario, con proyectos ilusionantes y obras ya expuestas, no están dispuestos a vivir una travesía encuadrados o encasillados en un tema principal de una asignatura que se vislumbra como infinita, se abren a cualquier recibimiento, convocatoria o sugerencia. El goce de lo que sus mentes son capaces de crear se percibe con agrado, Toñi es una mujer amabilísima que me invitó, vive en silencio el momento con auténtica fruición, yo sin embargo tampoco hablo, no aporto nada, tengo que irme de un lugar al que acudí como una especie de convidado de piedra, algunos son artistas ocultos gracias a la parte mediática de la virtualidad.

Amante imaginario habitando cerca de ese rincón de humedad que te prohíben compartir.

Vivir capturado por las letras para dar rienda suelta a una especie de fabulación extrema, los fantasmas hacen sonar sus cadenas una y otra vez.

La humedad se torna explosiva en el lugar de exilio, sus partículas me salpican el rostro, no hay tregua, sentir el derecho a ser amado en estas horas que no dejaron nunca su forma plana.

No disponer tampoco del plano que me diga donde se oculta tu punto de placer.

Vivir las horas muerto de miedo, con el diálogo clausurado.

Vivir de la dulzura privado de la misma.

La humedad que no desaparece.

El rumor que no cesa en el resto de pabellones.

Recuerdos olvidados una y otra vez, expulsados, sacados, ninguno quiere permanecer en mi interior, como si no me soportasen y tuviesen que huir de mí.

Aún el recuerdo, ¿cómo estás? ¿sigues ahí?, el infierno de calor extrema, como la de los asfaltadores de caminos en esos días tan secos.

El mes más cruel

Paseando por la ciudad de Cástulo intento reflexionar con relativo éxito sobre esa escena de café que estoy a punto de contemplar y que un día recordaré en el accidental encuentro con esa vieja amiga en el navideño almuerzo que nos ofreció el Condestable. Es difícil, pero antes o después acabamos expresando lo feo y desasosegante, algunos emplean la literatura, un libro, un relato, un simple diario, publicamos la realidad que no queremos ver, el mal o el bien convertido en palabras que alegrarán el alma o serán capaces de hacer daño, confundir al lector a través de la vida disfrazada, el reflejo de una tragedia detrás de otra. El mes más cruel es descrito como una metáfora de la lectura, la protección y sus mentiras, los personajes de Pilar Adón rezuman a hiel, escalofríos en el sofá a pesar de que parecen no moverse y vivir en un extraño silencio dialogado, atmósferas en las que no se sabe lo que ocurre, debemos encontrar el sentido de las cosas, Pilar Adón cierra la habitación al lector para que viva con esos fantasmas del pasado viviéndolos en mi caso de nuevo en la Cafetería Fleming de Cástulo con su imprescindible aroma a café y a tostada de aceite de oliva, lo saborean juntas en la misma mesa, nunca las interrumpí, recuerdo que la falsa discreción se puede convertir en cotilleo, creo que ocultan algo, los muros escuchan, alguien le sugiere la protección visual de mi propia curiosidad personal, una faena leve, conversan con libertad sobre el cómo y el por qué, no me importa, mi castigo es el etiquetamiento y estigmatización del que me han hecho portador para que sigan disfrutando en la sombra a costa de esa carga que han colocado sobre mis espaldas para que en ese café que se toman sigan disfrutando en silencio de las vidas ajenas como guardianas y protectoras del peligro acechante de los otros, la dignidad de las paredes es mayor que la del ser humano.

Anillo de pedida

Las monjas permanecen todavía sentadas en una banqueta de terciopelo cerca de la puerta, me iba del sanatorio con permiso de fin de semana, un compañero me observa el tipo prensa escrita que ya marchaba conmigo bajo el brazo.

Que no me entere yo que lees otras cosas.

Un rato antes la orquesta suena en el claustro, el dúo de las flores de Lakmé toca sus últimos compases, salgo de la capilla donde se celebraba la boda a la que me habían invitado, al parecer se casaba alguien del hospital. Ya en el patio me cruzo con ella, había presenciado la boda desde el exterior, le veo cara de novia justo cuando los violines dejan de sonar para dejar salir a los novios, pienso que llora en silencio su presente suerte deseada de vidas triangulares en el corazón de Cástulo, por un instante nuestras miradas se cruzan, estaba dialogando con una amiga común, presentí con acierto que iba a levantar fugazmente su mirada ante la imprevista sonrisa que le envié al pasar junto a ella, nada que ver con esos grises días en los que el único sonido era Nelly Furtado y su All Good Things a través de Radio 7 FM. Las bodas vienen y van, van de su nada y vienen de su nada, los recién casados se marchan, quedan los contrayentes ilusorios, en alrededor de un segundo se distrae de la conversación con su amiga para ambos celebrar nuestra particular boda con el cruce de nuestras miradas, sé lo que piensa, ella sabe lo que pienso, corrientes de silencio que animaban el aire del patio del sanatorio, salir a la luz por un segundo en común unión gracias a este breve casamiento de las entrañas de la oscuridad.

El dolor ocurre.
Y, cuando ocurre, el dolor viene -siempre-
acompañado.
Pilar Adón

Desde lo alto de la escalera

La propia vida y lo que ocurre alrededor es inspiradora. Escucho hablar de fotografía, pienso en mis fotos, la vida es una fotografía secuenciada. Estoy en Jaén, he salido a desayunar, me detienen dos periodistas de uno de los diarios locales de la ciudad, uno es un amable fotógrafo y ella una simpática y sonriente corresponsal, me hace una foto, ella me pregunta por las rebajas, él es mi modelo fotográfico más fotografiado por puro azar callejero, no le importa mi furtivismo inopinado que acaba con su rostro y cámara expuestos en mi galería. Le pregunto por otro de sus compañeros, a veces coincidimos en la Colombiana, está por otros lugares fotografiando, cuando coincido la química fotográfica es repelida, no existe otra alternativa, el plano humano es el que importa, me cago en las putas malas relaciones silenciosas de algunos que se fueron sin decir adiós, sabía que me iba a mirar desde arriba antes de desaparecer por las escaleras de la redacción de esa publicación de la que siempre me he sentido parte, es la parte extraña de la película de esta mañana, el negativo fotográfico hecho carrete y que me altera las neuronas, le invitaría a mi casa, le mostraría mi ordenador, los lugares a los que he hecho llegar algunas visiones agradecidas en su día por él, le parecería ridículo seguramente, quizás la invisible mala relación es lo primero, podría concentrarme en olvidarlo, pero somos vecinos de la ciudad, es como si a él o a mí le da por caerle mal el Pato Donald, pareceríamos niños o personajes secundarios de algún culebrón venezolano, la vida se torna una mierda por causas inexplicables, una negativa constancia humana que no comprendo, me gusta más el sonido y el ser resolutivo, su mirada desde lo alto de la escalera me trastorna. No conozco caminos intermedios para situaciones de sí o de no, no sé por qué escribo esto pero la alegría de estar dispuesto para los reporteros de esta mañana me ha hecho alegrar más mi ya de por sí alegre lado positivo. Aunque me quede presenciando lo que ocurre prefiero huir de los peligros de los cambios producidos en el lado negativo, si me quedo fuera esa mañana no nos hubiésemos visto, otra visionaria quimera más que las neuronas no hubiesen percibido, seguiremos siendo víctima de su selección natural aunque no me sirva como artificio literario para el futuro, una vana ilusoria treatralización de otra situación absurda, como un coito inacabado.

Le sonrío a Poyatos. Sigue gozando de su buen hacer fotográfico callejero para Diario Jaén.

Subo a Bernabé Soriano a desayunar, los hermanos de la Colombiana han inaugurado otro local más al que le han puesto de nombre La Antigua, han reformado el viejo Corinto transformándolo en café literario, el primero de la ciudad, el mejor lugar para saborear con un café a Chesterton o a Gracq, el ambiente es complaciente, no existe demasiado ruido a pesar del numeroso personal reinante en el local, me sube la soberbia y me imagino sentado en una mesa bajo los cuadros de los artículos de Manuel Vicent en El País sobre los cafés literarios de otras importantes ciudades departiendo con otros de mi talla sobre la ruindad literaria y lectora que vive la ciudad de Jaén, me imagino la mujer de la gabardina que entra tras bajarse del tranvía para unirse a nosotros fumándose de pie un cigarro a pesar de lo prohibitivo de su actuación, la baja intensidad del debate y el aburrimiento que percibo en los ojos de mi nueva acompañante me hace volver en sí encontrándome otra vez en la barra del mismo lugar a la hora del desayuno justo antes de bajar de nuevo por las mismas calles por las que vine, me entristece la llegada del enero, los mejores meses del año han quedado atrás, agotados por el mismo correr de sus días, con el frío de media mañana percibo que algunos seres imaginarios no andan muy lejos, tampoco los del lado oscuro deben de pasar esta nueva oportunidad de pasarse a la lectura.

Nos faltaba el aire



Xochitl Espinoza: Una de los mejores ejemplos de la figuración actual de mayor iconocidad es su obra “Humanidad animal”, la mejor exponente de Cástulo que acoge para sí el Instituto de Estudios Gienenses. El amigo Arturo Gutiérrez como director cultural de la Diputación defendió su peculiar buen hacer en arte pictórico en un debate artístico que presencié en la Colombiana antes que llegaran las últimas alteraciones atmosféricas. La frustración del elemento humano resurgido de su lienzo.

Alicia Giménez Bartlett: Gana el Premio Nadal de Literatura, toma café con nosotros muchas tardes en la casa de Vinarós, nos regalaba libros de esos que sobraban de las editoriales, la amistad surgió porque unos perros de la escritora atacaron a mi madre sin consecuencia en pleno paseo campestre cerca de la Ermita de la Misericordia. Alicia de alguna forma quiso compensar con su amable amistad ese entuerto perruno que sólo quedó en un susto. Es fácil encontrarla también en el Café Vilet de Vinarós como lugar de encierro para su inspiración y desarrollo literario. Hasta la biblioteca del Sanatorio Mental de Cástulo llegaron libros venidos de Barcelona gracias a su mano vía alto levante.

Rakel Rodríguez: No la conozco, no la he visto nunca, no sé qué cara tiene, hablamos a veces de forma virtual, es la RaRa y editora de ediciones RaRo. Se fue de Jaén a Hong Kong para un día volver, mejor no molestarla cuando escribe tras los muros de los bares, huir de la nostalgia, no joderla ahora, no aprovechar cuando se pudo abrir de forma entera para que a mi antojo la tuviera en mis brazos, entrara y saliera de ella, en los bares escribía, yo lo hacía en el sanatorio con el motivo que también gusta a Rakel, para que no nos faltara el aire.

Edificio azul

El tranvía pasa a escasos metros de ese edificio azul con oficinas de quita y pon, la vibración le produce palpitaciones que se traducen en la inevitable erección de sus pezones acompañada de un exteriorizado rubor. Lauren, como buena chica performance piensa que la calle se torna amenazadora, cuenta los minutos para que pase el siguiente, la mañana laboral se le ha transformado en más llevadera desde que circula este sostenible medio de transporte.
La imagino desde abajo cuando pasa el tranvía, creo que debe de ser de cabello rubio de bote y cuerpo despampanante, la luz artificial del vestíbulo de entrada al azul edificio es tenue otorgándole al acceso un cariz misterioso como el comienzo de una historia sin final con la chica de los pezones erectos. Quiero entrar en ese edificio del que siempre tuve nulo interés en saber de él y de su interior, subir y conocerla, huir de mi perfil de capullo integral, convertir en real esa mujer de mis pensamientos, coquetear al transfigurarla a chica de carne y hueso, visionarla en el escenario de su segunda vida que sólo conocemos ella y yo, seguir viviendo juntos esta especie de embuste descontrolado, otra emergente mentira ficticia que yo mismo me empiezo a creer y que obliga a nuestros parientes y amigos a excluirnos de la sociedad que ellos mismos han creado a su imagen y semejanza, me avergüenzo de la propia vergüenza que voy causando, a esta altura del paseo el trayecto del tranvía está cercano a su final, la historia termina casi antes de empezar.

Les enfants du bon Dieu

Un panorámico sanatorio de reeducación que en realidad era simplemente un hospicio para cretinos, La sinagoga de los iconoclastas, ¿quién me lo iba a decir?, no puedo con tanto pasado persecutorio, para el psiquiatra Alfred Attendu viajamos lejos del modelo platónico o imbécil primigenio como si fuésemos impulsados hacia los dementes abismos del leguaje, de la moral y del arte. Nacemos idiotas, somos una triste imagen de la creación al crecer, y al madurar nos convertimos en una especie de testimonio de nuestra depravación, dentro del espejo nos reflejamos como varios ejemplos de la primitiva estupidez divina heredada por todos sin excepción, una imagen de lo cretinos que somos y siempre seremos, J. Rodolfo Wilcock no lo pudo hacer mejor, el ejemplo de los conejos lo dejaremos para otro mejor capítulo.
Diferentes versiones de nadie, la no existencia vista a través de la ficción de uno mismo. Edouard Levé niega su estancia en Japón en Autorretrato. Edouard Levé es una especie de reverso de Alberto Olmos, de Japón uno afirma su estancia, el otro la niega sin venir a cuanto y sin la negación de otros ejemplos geográfico también visitables. El autor de Tatami vuela por los espacios de la invisibilidad, nos propone a través de un espejo sus gustos y necesidades, el reverso transmitido al lector a través de 451 editores, un lector malherido, un lector malogrado.