Fragmentos de exterior

Había escuchado hablar de los sueños recurrentes, no de los futuribles, igualmente los sueños futuribles son incontrolables, nada que resguardar en su ego, nada que intimar en la soledad cacereña, unos muros demasiado altos en cohabitáculo con otras alumnas como ella, un instituto o escuela de teatro para el día de mañana convertida de imaginario orfanato, la duda estará un día en esa rubia de bote que poco a poco y como salida de la nada entrará en escena, como un fantasma más del futuro, pero no sólo para las futuras posibles directoras de teatro, sino también para las actrices, muchos pensamientos para mirar su reloj durante el ensayo, un único desvío de sus pensamientos en el escenario para controlar el tiempo, va siendo hora de buscar y hallar su propia identidad futura, soñar con el día de mañana, ese pasado cacereño es su obsesión para cuando arribe al presente, ¿quiénes serán las elegidas vecinas de la Rúa que serán las encargadas de vigilar desde las ventanas de sus domicilios el paso de las actrices en el trayecto de casa al teatro y del teatro a casa?, ignora en ese pasado momento que sus fragmentos argumentísticos de interior le provocará el extralimitarse con sus provocados a largo plazo fragmentos de exterior, controlar el paso de una y otra por la calle, si entra o sale de la iglesia como el más destacable ejemplo, la actriz será mía mientras se encuentre en la Rúa, mía y de nadie más.
De repente en el escenario mientras se prepara para el futuro y el futuro de las que ella elija escucha risas, son las mismas de todos los días, de las propias de su índole que se ríen de ella desde las sillas simulando ser miembras del público, la alegría que le habían prometido sus amigos y familiares antes de salir de la Rúa hacia Cáceres debía de pertenecer a otra película o guión, demasiado indescriptible las escenas de su nueva vida muchos años atrás del presente, es difícil averiguar como tantas otras cosas si se mofan del personaje que interpreta o de ella como persona haciendo de actriz en ese período actual de aprendizaje. Intenta no inmutarse, se va acostumbrando al acoso de sus supuestas amigas y compañeras, pero son durante las noches de atrapamiento con soledad del triste y hermético lugar cuando sueña con esas gobernantas que la atan a la pared para que esas mismas compañeras puedan burlarse de ellas todas las tardes a las mismas horas llamándola inmadura, una inmadurez para exteriorizar el día de mañana una fortaleza déspota aprovechándose de esa dirección teatral otorgada por el mero hecho de vecindad y nacimiento en la Rúa, una entrevista y a ser un día todopoderosa, daba igual que durmiese sola en esa gris habitación para ser una y otra vez también por la noche objeto de burlas, la única salida sería esa pared y ventana cerrada que daba a un más cerrado callejón, un edificio demasiado antiguo, una extraña mezcla de colegio con un aún más extraño instituto laboral de teatro, aunque el día que llegó se le antojó como una especie de castillo aunque sin los típicos torreones o murallas, valiente lugar para alterar el perfeccionamiento del alma, ese exterior no volvió a verlo jamás de momento, dominar incluso las escenas de exterior en su pueblo el día de mañana, esa iba a ser su meta, aprovecharse de su cuestionado talento dramático para subir al Cerro cada día, aprender a dirigir siendo un personaje de sí mismo, duplicidad en dirección y actuación, las actrices son derecho a desdoblarse sometidas a su exclusivo guión
No entendía las explicaciones de esa avinagrada profesora que se pasaba en el aula en clase de teoría argumentando el por qué debe de haber siempre más público que actores o más bien actrices durante la función, el actor era el secundario sentimental que desgraciadamente para sus intereses estará unido a la actriz. Temía no poder volver en verano a la Rúa si le quedaba esa asignatura para septiembre, explicaciones difíciles de la maestra pero totalmente entendible a su manera y modo, la partida de sus compañeras, novios y maridos futuros, soledad absoluta presente y futura, ella y ellas, la y las, son las que un día vendrán al teatro de la Rúa a despedirse de sus vidas.

Previsibilidad

Me divierte y entretiene Riña de gatos, cada vez más, el personaje vaga por un laberinto improvisado que le va creando Mendoza sobre la marcha. Igualmente cada vez me creo menos muchas de las cosas a pesar de que el autor recurre a los mismo tópicos argumentísticos de filmes o novelas, el personaje principal que pueden y quieren matarlo o eliminarlo mil veces sin que ocurra, el supuesto amigo que en el bar no quiere hablar por miedo a ser escuchado para citarte en tu casa donde te lo cuncuentras muerto justo después de que el lector adivine lo que va a pasar. Confusión y previsibilidad, situaciones inversas, fácil entrar donde difícil es luego salir, y un exagerado mundo de gatillo fácil a nivel de deseo en los pensamientos de algunos de los personajes.

Mírame a los ojos

Leyendo hoy sábado a Enrique Vila - Matas (hoy por cierto más magistral que nunca) en el suplemento de El País Babelia me asalta el espanto retrotraído de lo sucedido estos días atrás en Bernabé Soriano.

¿Te hablaba con rostro de matón?

¡Anda!¡que va! Es un amigo.

Al entrar de nuevo en la cafetería y sentarme para terminar el café y la tostada M me pone cara de no creerme, muchos años y décadas para saber cuándo miento y cuando no. Quique Vila nos habla de un escritor inglés que cuando lo invitan y acude a una fiesta está a su vez en otro lado, que pertenece por lo visto a esa clase de artistas que miran, se fijan en la gente pero sólo para escribir o pintar sobre ellos, en mi caso real del café de esta mañana sucedió a la inversa, alguien de repente se siente personaje sin serlo ni haberlo sido nunca, curioso que los que sí han sido o no personajes de las presentes ficciones y realidades sean éstas invertidas o no nunca han protestado, al contrario, más de uno está orgulloso de pertenecer a lo más bajo del mundo de las letras. Lo había mirado a los ojos y tengo que reconocer que sentí algo de miedo y desazón, reconociendo también lo que según él tengo que reconocer sin saber salir ante una extraña historia de play móvils y madelmans, como un capítulo más de butterflys y sandys.
Vuelvo a la oficina pensando en esta sombría historia, lo peor es que el amigo ha tenido éxito y me ha ganado la partida por goleada con eso de mirarle a los ojos, ha conseguido hacerme sentir culpable de algo sin saber de qué, su potencial influyente ha sido arrasador, he conseguido creerme algo sin saber igualmente qué, el WC de caballeros como lugar de desahogo por un tema biológico distinto de los habituales. Varias horas después el ordenador de casa me devuelve a la realidad, repaso este diario y compruebo que el amigo ni ha sido ni es personaje de nada y pienso otra vez que Enrique Vila – Matas se ha vuelto a superar, esta historia se asemeja como él dice a ese paso atrás en la relación con el mundo, un escalón extraño que nos separa de la realidad, seres convencidos que la verdad tiene la estructura de la ficción, espero el día menos pensado no tener que poner la otra mejilla, seguro que no, no exageres, empiezo a sentir miedo eso sí, demasiado miedica para lo grande que soy, su don de gentes, su carácter fuerte, y su personalidad de lider han conseguido volcarme a la primera de cambio.

Preludio al pasado

Un amplio abanico de público en ese tiempo atrás, más de una década hacia el pasado con las manecillas del reloj demasiadas vueltas retrocedidas, eran los años en que los agricultores de la Rúa se quejaban de las malas cosechas por la escasez de lluvias que algunos pronosticaban de forma errónea que la cosa iría a más. El pasado como mal pronóstico del presente, el director del teatro sentado en su despacho al terminar la función, se siente totalmente feliz y satisfecho, cuenta las vueltas que le quedan a las agujas del reloj para irse trasladado de forma definitiva a Jaén, los vecinos del pueblo seguían encantados con cada una de las obras que por aquel entonces se representaban, no suele escribir nada, su actividad no le deja, mueve y baraja sólo el orden de las obras, respeta la vida privada de los actores, no existen por el momento bailarines extraños que conviertan el lugar en lo más parecido a la casa del terror, de hecho ninguno de los miembros del grupo acd remeneo de la Rúa suplantan funciones que no les corresponden en obras ajenas, cada uno actúa en lo que le toca, cada uno está en su sitio y lugar. Para el antiguo director el público es más que público, el teatro está siempre lleno, fantasmas ninguno, no necesita ninguna máscara para que el lugar funcione a buen ritmo. Antes de salir de sus despacho presiente y consiente, que un mal presagio se apodera de sus habituales felices pensamientos, son tonterías se dice para sus adentros, una llamada, una voz femenina en el tiempo hacia delante con él ya destinado en Jaén y las calles de la Rúa dominadas por las tinieblas, la futura directora que le sustituirá le telefoneará un imprevisto día a fin de rogarle de que desde la distancia convenza a los vecinos, a los que un día fueron público del teatro que por favor sigan acudiendo a las funciones. Empieza a saber que una escuela interna de teatro no es el mejor lugar para que sea formada, el estigma del futuro del teatro de la Rúa se empezaba a escribir en ese Instituto Obrero de Cáceres, el lugar más adecuado para incubar lo que un futuro más o menos lejano será el pasado tormentoso de la nueva directora.

Expresión corporal, la voz, el juego, la puesta en escena, todo bien, lo peor, la contemplación de sus tobillos mientras está desnuda duchándose por esas malvadas e ingratas compañeras a través de esa pequeña abertura entre la parte baja de la puerta y la húmeda solería del vestuario, ya la habían señalado y elegido como el tablero donde intentar jugar sus privativos juegos y partidas.

No aprender jamás.

La venganza futura como guión psicopatológico.

Llorar pensado en la Rúa, su pueblo.

Mucha distancia.

Atrapada los viernes.

Obsesiones futuras.

Vivir encerrada en la escuela teatral mostrando sus tobillos a sus compañeras de baño bajo la puerta de la ducha, no le parecía la institución educativa para ser sólo de mujeres el mejor ejemplo de virtud para las nuevas aprendices de la dramaturgia que se atrevían a echar la matrícula de inscripción en el lugar.
Una asignatura que no lograba superar, la representación de una farsa sobre su futuro, la imagen lejana de dirigir el teatro en su pueblo con la caratula bien colocada y dando vueltas sola en círculo en ese escenario diseñado a su medida como universo resultante para dirigir las vidas ajenas ante su incapacidad innata y manifiesta para llevarlo a la práctica en alguna institución público a la que le encomienden esa dirección. Sabe ya de antemano que su salvación futura será su cara amable unas veces y otra llorosa ante sus superiores y ante alguna que otra rubia de bote a los que les manifestará su pasión y amor por las actrices teatrales.
Obediencia ciega el día de mañana a las pautas de esa desconocida protagonista de Jaén.
Es la hora de irse a dormir a su pabellón, no le gustan sus compañeras de instituto, es como si no fuesen las cosas con ella, alimentar con el transcurrir esa mezcla de desprecio y adulación que una sentirá por las imbéciles chicas que le envíen de la ciudad.

Noticias de lecturas

Andrés Neuman no acabó de convencerme, un libro de cuentos en Hacerse el muerto, quizás sólo uno, máximo dos, más no, esperaba lo mismo pero diferente en el resto, fuerza prosaica ante argumentos que no me terminan de atrapar. Más grande es Daniel Sada en A la vista, debo de ser su único incondicional por estos alrededores, aparte de mi libro el resto siguen a la venta en la estantería y presumo de tener toda su obra, su polvo mejicano de aparente tierra extraña a pesar de que los personajes habitan donde realmente residen, Sada por lo menos preferido fue de Roberto Bolaño, se ha perdido unos cuantos libros de él por morirse. Salvo lectura antes de crearla el verdadero escritor, nos encontramos un Méjico o México peculiar donde nada parece lo que realmente es, todo vecino del parodiado oeste de John Hawkes en La pata del escarabajo, una aburrida historia de personajes desarraigados del mundo real, un libro de perfecta construcción gótica.

De conversaciones artísticas de cuasienamorados a que le vendan la moto al inglés con un plato de cocido como ayudante del corredor o mediador. ¿Se llevará a Inglaterra a la madre y a su hija? Guión dispar pero bien desarrollado que a estas alturas como lector no sé el tema por donde va a tirar, habrá que escuchar a José Antonio Primo de Rivera en ese mitin narrado mientras otros cantan la Internacional. Me gusta cuando leo que se siente al borde del abismo, no sabe ni el inglés ni Eduardo Mendoza lo placentero que es pasear por él.

Azote, máscara y travesura

Un diablo, un diablo nato, cuya naturaleza
no admite educación, y en quien el esfuerzo
que me tomé humanamente fue inútil, estéril.
Cual su cuerpo se afea con los años,
su alma se corrompe. Los voy a atormentar
hasta que aúllen.


La Tempestad (William Shakespeare)

En Jaén, la ciudad del Santo Reino, el Viejo director del teatro de la Rúa es telefoneado por la actual directora desde la soledad de su despacho, fuera parecía llover.

Necesito espectadores, cada vez vienen menos vecinos del pueblo a las funciones, mañana tenemos representación, ¿puedes llamar a todos los que puedas de la Rúa para que vengan? A ti el público te aclamaba y te hacía caso, te querían como director cuando estabas aquí.

Al director no se le aclama, es la obra a representar la que tiene que estar revestida de una atmósfera correcta, que guste y agrade al público y sobretodo que no dañe a las actrices, no me gusta lo que se viene escuchando por aquí. Llamaré a tus vecinos para que suban al teatro.

Esa mañana no bailó la bailarina, quizás fue debido a la inminente atmósfera de azote, máscara y travesura que se cernía sobre el teatro, la directora que se sentía hastiada de servirse a sí misma sin visionarias imaginarias la vio partir desde la ventana calle abajo escapando por prudencia del posible conflicto venidero.
Se reconocía en su actriz favorita con el deseo de que ésta hiciese lo mismo, buscar el entendimiento con ella o en caso contrario volver otra vez a aguardar la llegada de la próxima ahogando en el estanque a la primera y así sucesivamente hasta que de mutuo acuerdo ambas se comprendieran y entendieran, ensayar una y otra vez, luchar con sus propios nervios hasta la saciedad. Mientras luchaba con el nulo entendimiento le impondría a esa actriz la interpretación de su peor pesadilla sin la bailarina de testigo de nada, ésta había decidido dedicarse en cuerpo y alma al embrujo de su coreografía creando más confusión al marear la perdiz cumpliendo uno de los puntos de reserva pactados con la directora sin ningún tipo de máscara. La careta de ambas, de directora y bailarina remeneadora es la realidad, un carnaval privado entre las dos donde la frontera entre los rostros reales y la máscara consiste en la prohibición de dejar partir a las actrices los viernes al no haber ya función, todo por la idea de la del remeneo y la irritación atávico celotípica de la otra donde ya demostró más de una vez en las representaciones donde a los maridos o novios de esas actrices eran atraídos con sus malas artes hacia el teatro y con bronca colocando así por inercia en escena y sin ensayo el acto ya de sobra conocido de la Guardia Civil. Se ha conseguido un teatro con representaciones exteriores aunque con nula salida, pero es mejor permanecer todo lo atentos que podamos guardando silencio, la función está a punto de empezar.


Azote

Amonestación constante y contradictoria entre la una, la anterior y la posterior a la una, esta actriz ya no le sirve, no logró servirla por un posible entendimiento, la directora del teatro le reprocha que no sabe abrir ni cerrar las ventanas del local teniendo que encargarle la cuestión como acción humillante según ella a la bailarina, su primario deseo consiste en querer atarlas con un largo cinto obligándola a dar vueltas en círculo sin un segundo de reposo.
Disciplina verbal si la actriz es cogida infraganti por la calle principal de la Rúa en amistosa conversación con alguno de los casi pocos miembros del respetable público que aún subían a las funciones del teatro.

Que no te tiemble el pulso, mano firme con ella.

La jota segureña suena cada vez que habla la otra, no pertenece a la institución teatral aunque baila muy bien, su poder e influencia sobre la dirección es indiscutible, en los ensayos con sus compañeras fuera del teatro es otra, no es ella misma, en el teatro y sin música su baile hace mover a todos por igual, sean directores o actores.
Fueron las dos últimas actrices las que creyeron actuar ante la confusión impuesta por la directora en una especie de último viaje simulado incluso según la opinión de alguno de los vecinos del pueblo ignorantes a la programación que ahora se representaba en el escenario, el giratorio movimiento de sus muñecas al bailar, sus típico traje regional, su asociación de la localidad de la Rúa iba poco a poco cobrando más fama, la bailarina bailando a todas horas, dentro y fuera de la disciplina de grupo.


Máscara (en tres actos)

Ella es y no lo es, todo consciente, burla permanente a sus vecinos, compinches y superiores con un premeditado efecto óptico bipolar con la bailarina de escudo protector y viceversa ante alguna posible inspección teatral, un juego perfecto luego el de directora y actriz, obra de teatro sin audiencia y los espectadores sin obra de teatro que representar, celotipias de novios y maridos, las actrices no reconocen el guión al ser confundida con el contento de otros que son simulados antes de la actuación con la máscara.

Tu olor de ciudad.

Lo absurdo y lo retórico.

Pornografía imaginaria.

La ley del deseo.

Lujuria caducosa.

Ecos provincianos.

Traseros hombrunos.

Rostros femeninos.

Nulo gasto en afeitamiento.

Alteración de la escena.

Bailarina tramoyista.

Colegio interno.

Ahora es la mía.

Aro o agujero negro.

Soltera.

Una foto de su actriz en Peñíscola.

Barbilla empapada.

Tragicomedia pirandelliana.

Terror a amantes imaginarios.

Huir.

Escapar.

Ansiedad neurótica.

Saliva envasada.

Fin del primer acto, la tramoya es superada con perfección, los aplausos son forzados y algo imaginarios, se apagan unos fotos y se encienden otros, la directora está contenta con el resultado en el entreacto, su cometido ante la inspección de la superioridad cultural debe de ser superado sin problemas inquietantes, los hijos, ya se sabe, el reflejo de lo que no es, tornar invisible la representación de funciones anteriores, nunca se representaron a pesar del tormento imaginado por las dos también últimas actrices, ponerme y quitarme la máscara, visitas, llamadas telefónicas, todo un quita y pon, el desgaste de la careta cada vez se torna más evidente, el don de la invisibilidad me ha acompañado hasta el día de hoy, el decorado provisional, la mejor amable sonrisa, la función no definitiva, la representación ficticia, un auténtico burladero ante alguna posible embestida venga de donde venga y venga de quien venga.
Confundidas ellas, las actrices, casi las deja la directora sin identidad, tiene el beneplácito de todos y cada uno de los espectadores, también del alcalde de la Rúa. Sólo les queda el consuelo de que a veces algún atrevido del público se acerca a ellas para colaborar con el desenmascaramiento de la obra ¿quién es el dramaturgo?

El marido.

El novio.

Llama a la Guardia Civil.

El objeto de las obsesiones de la directora.

Presentar la obra por escrito.

¿Es escritor de verdad o es otro comediante?

¿Y qué pasó?

El Alcalde, Sergio se llama creo.

Me guarda silencio.

Recibe al paisano del pueblo de una de las actrices, viejo compañero de la Universidad de Granada.

Sebastián Quirós Pulgar, estudió biológicas en aquella época con ella.

Ahora es Diputado en el Congreso.

Publicar la obra por escrito, representarla con las butacas vacías y las luces apagadas.

Termina el segundo acto y no se sabe si se publicará el libro, alguien lo dejará, igualmente la directora teatral y la bailarina han manifestado que prefieren no ser personajes, ni dirigir nada en conjunto si hace falta antes de ser capturadas en forma de frase y letras para las páginas del mismo. No es mala idea solicitar al Alcalde la prologación del libro, publicar antes de que cualquiera de estas dos mujeres inviertan la dramaturgia y dejen de actuar.

¿Habrá segunda parte?

Quizás, como el Star Wars, volver hacia atrás en el tiempo buscando el origen de lo que ocurren.

Un viaje a Extremadura.

Otra institución extraña.

¿Culpable de todo?

Las gotas de rocío van envolviendo el teatro hasta ser cubierto por un blanco manto, la función ha terminado tras el tercer acto que algo anticipa al posible espectador sobre la segunda parte de la historia, tras el compás de silencio y sin nadie entre el público se escucha de lejos la música por encima de los tejados del pueblo, la bailarina no estaba, se había marchado de forma precipitada mucho antes del acto, el sonido va increscendo poco a poco en la fría y triste noche de la Rúa, es la jota del remeneo.


Travesura

La esperaba en la Rúa con los brazos abiertos.

La había visto una vez en aquel congreso de cine, literatura y teatro, maciza no rolliza, tampoco demasiado alta, aquella convención anual de todo el colectivo
artístico de la provincia de Jaén fue el lugar de la visual.

Cuando las actrices se han ido soy una de las elegidas por la directora, una más de tantas, aparezco y desaparezco, a veces me hace salir a puerta cerrada, la directora me ve desde fuera sentada en su mesa, soy una mera foto en la pantalla de su ordenador de viejo formato, me siento demasiado estática, no consigo verla aunque ella me mira, otro día la foto será la de otra, me recuerda a Viola (Cesareo) disfrazada de hombre, identidad confusa, ama pero no quiere a las mujeres, el odio de la directora es cada vez más extremo, todo inversamente proporcional al escaso número de público, todo con la complicidad de la bailarina cuya palabrería teatral está basada en los impulsos de carácter primario más inimaginables, la jota del remeneo, la bailarina también hace de actriz con el consentimiento de la directora, había vuelto pronto.

Dicen que se va para Cáceres en unos días, ¿qué puede querer buscar allí?

No lo sé, y por favor deja ya de bailar.



(Fin de la 1ª parte)

Una advertencia

Le gusta a Eduardo Mendoza insinuar la muerte o desmayo del protagonista para luego resucitarlo o recuperarlo como es algo ya demasiado habitual en las letras o en los filmes. Un tema muy manido que siempre viene bien de comodín para introducir algún nuevo personaje o darle algún giro imprevisto a la historia, o simplemente porque sí.
Los papeles del amigo van mejorando, empeorando y viceversa, enamorado, sospechoso en un tren, putero iluso, falsa víctima de robo, crítico de arte, observador político....y una advertencia.